Scherzo | CRÍTICAS / BARCELONA / Entusiasta acogida a la ONE en el Auditori, por José Luis Vidal

BARCELONA / Entusiasta acogida a la ONE en el Auditori

BARCELONA / Entusiasta acogida a la ONE en el Auditori

Barcelona. Auditori. 29-X-2022. Seong-Jin Cho, piano. Orquesta Nacional de España. David Afkham, director. Obras de Beethoven y Shostakovich.

La Orquesta Nacional de España ha ocupado la escena del Auditori barcelonés al tiempo que la OBC visitaba el Auditorio Nacional de Madrid, en un ejemplo de colaboración que ojalá pudiera darse con alguna frecuencia. El lector habrá podido leer en esta misma revista la crítica del concierto de la ONE en el fin de semana anterior a su actuación en Barcelona. En Barcelona, la ONE repitió solo parcialmente ese concierto: escuchamos el Concierto para piano y orquesta nº 3 en Do menor op. 37 de Beethoven, mientras que en Madrid se había escuchado el Concierto para piano y orquesta nº 3 en Re menor op. 30 de Rachmaninov. En cambio, la Sinfonía nº 12 en Re menor op. 112 de Shostakovich llenó en ambas sedes la segunda parte.

El pianista fue en los dos casos Seong-Jin Cho y el director el titular de la ONE, David Afkham. Es ocioso teorizar sobre qué programa es ‘mejor’. El de Madrid en cierta manera jugaba la carta de la afinidad: dos compositores rusos, una misma tonalidad, Re menor, en ambas obras; en el de Barcelona la propuesta sería la de la contraposición entre el Clasicismo de la Primera Escuela de Viena (el concierto beethoveniano se estrenó en la capital austriaca en 1803) y el epílogo de caracteres épicos del gran sinfonismo ruso postromántico, en donde cabe situar a la sinfonía de Shostakovich.

La sola exposición de la introducción al primer tiempo del concierto de Beethoven nos situó ya en la atmósfera que Afkham eligió para la obra: una gran claridad y equilibrio entre los grupos orquestales y un tempo que anunciaba el dinamismo “un poco solemne, de escansión casi marcial” (Tranchefort), apropiado para el tema principal y su desarrollo. Seong-Jin Cho atacó el solo inicial, el tema en Do menor, dentro de los mismos parámetros —la buena concertación de solista y orquesta, propiciada por la autorizada dirección de Afkham se manifestó a lo largo de toda la obra— y lo hizo con una técnica y una brillantez notabilísimas. En el tiempo lento, Largo, el pianista se mantuvo en una apropiada actitud meditativa, muy atento a concertar con la orquesta (delicioso el pasaje en que dialogan piano, flauta y fagot). Y de nuevo brillante en el Rondó final, otra vez concertando estrechamente con la orquesta y sacando matices nuevos a cada exposición del tema, para abordar de forma casi vertiginosa el Presto final.

Se necesita la preparación intelectual y el estudio en profundidad de la partitura que demostró poseer Afkham para llevar a buen puerto la Sinfonía nº 12 (año 1917) de Shostakovich. Dedicada a la memoria de Lenin, y con intención programática y laudatoria, es una típica obra ‘patriótica’, como demuestra ya la titulación de los movimientos: “Petrogrado revolucionario”, “Las crecidas”, “Aurora” y “Amanecer de la Humanidad”.  Afkham vertió la obra como fue concebida, como un solo bloque en el que grandilocuencia épica y lirismo, grandes crescendos rematados con excesivos tutti coronados con fuertes explosiones de metales y percusión, se mueven entre la épica y la banalidad. Afkham dio buena cuenta de una y otra en una versión de autenticidad y rigor. El extraordinario trabajo de la orquesta, con tanta autoridad dirigida, fue premiado con una acogida realmente entusiasta del público: la ONE gustó y convenció. Ojalá pudiéramos escucharla más veces.

José Luis Vidal