Scherzo | CRÍTICA / BARCELONA / El piano de Daumants Liepiņš deslumbra con Prokofiev, Lluís Trullén

BARCELONA / El piano de Daumants Liepiņš deslumbra con Prokofiev

BARCELONA / El piano de Daumants Liepiņš deslumbra con Prokofiev

Barcelona. Palau de la Música Catalana. 13-IX-2022. Daumants Liepiņš, piano. Obras de Schumann y Prokofiev.

Cuando en abril de 2019 el joven pianista letón Daumants Liepiņš se proclamó ganador del Concurso Internacional de Música Maria Canals de Barcelona, también se adjudicó el Premio Palau, galardón que le ofrece la posibilidad de realizar un recital en la sala modernista. Si en la final del concurso fascinó por su apasionada y atrevida versión del Concierto para piano nº 1 de Chaikovski, ahora, en un Palau que presentaba una espléndida entrada, afrontó en recital un programa de alto riesgo integrado por la Fantasía en Do mayor op. 17 de Schumann y la Sonata nº 8 en Si bemol mayor op. 84 de Prokofiev.

Liepiņš atesora un pianismo de muchos quilates. Su Schumann, de gran intensidad poética, pero sin efectismos vacuos, adquirió su máxima expresión de en una brillantísima y poderosa interpretación de la Davidsbündler. Liepiņš rehúye del exceso gestual, de la artificiosidad, incluso en el extático y contemplativo Lento final. No abusó de un rubato que pudiera enmarañar una línea melódica que siempre debe prevalecer sobre las texturas armónicas. Hizo una Fantasía equilibrada en lo pasional y en lo reflexivo para, configurar un relato que ya atrapó desde su inicio.

Liepiņš, que ya ha actuado con anterioridad como solista junto a orquestas sinfónicas de Madrid, Bilbao y Tenerife, deslumbró en este recital con la Sonata nº 8 de Prokofiev. Desde el neoclasicismo inicial a los ritmos motrices del Vivace, la rotundidad conferida a los tempi de marcha y la dureza que supo extraer de unos motivos musicales previos a la triunfal culminación del tríptico de las Sonatas de Guerra, Liepiņš sedujo con un Prokofiev de gran variedad de planos sonoros y de persuasivos efectos narrativos

Música de Bach y los Estudios nº 3 y “Revolucionario” del Op. 10 de Chopin culminaron un recital que a buen seguro será el primero de los muchos que ofrecerá en el Palau.

Lluís Trullén