BARCELONA / El Bruckner de Anja Bilhmaier, un buen augurio para la OBC

Barcelona. L’Auditori. 16-V-2026. Kristine Balanas, violín OBC. Anja Bihlmaier, dirección. Obras de Cánovas, Mendelssohn, Bruckner.
A falta de tres programas para que concluya la temporada 2025-26 de la OBC, las interpretaciones de la orquesta escuchadas durante este curso han mostrado una ostensible evolución. Las mejoras acústicas de la sala Pau Casals llevadas a cabo al final de la etapa de Robert Brufau y el nombramiento un año atrás de Víctor Medem como director de L’Auditori han resultado también clave para comprender dicha transformación. La apuesta por nuevos músicos, por el talento joven y por una programación que en la próxima edición ya llevará la firma de Medem, augura el paso firme hacia una futura temporada que carezca de altibajos interpretativos. La titularidad de Morlot ha dado sus frutos con el repertorio francés, no tanto con el trabajo del gran repertorio romántico; la talla de los directores y solistas invitados para la próxima temporada, acompañada por un ciclo de cámara rutilante, así como la programación cuidadosamente escogida, nos presentan un panorama alentador.
Este buen hacer pudo percibirse con la entrega mostrada por los músicos en la interpretación de la Sinfonía nº 3 de Bruckner escuchada este fin de semana. Bajo dirección de Anja Bilhmaier, que tan buena impresión causó en marzo de 2023 dirigiendo un programa dedicado a Prokofiev y Shostakovich, logró plena sintonía con los músicos hacia su propuesta. Presentada en la versión de 1878, la versión fue in crescendo, con el primer movimiento en Re menor, falto de cierta solemnidad en el motivo hímnico en fa menor y en la obtención de las texturas que incidieran en un carácter misterioso. Recaló con buen gusto en el Adagio, onírico, con las texturas armónicas “wagnerianas” tratadas con dulzura y equilibrio sonoro; una lectura si bien no excesivamente emotiva, si trabajada con esmero en el plano de la nitidez sonora. En el Scherzo acentuó en su parte central la atmósfera vienesa, el aire de ländler, enmarcado por los vivaces desempeñados por una cuerda bien conjuntada. El Finale fue puro lucimiento para el metal, unos tutti conducidos con energía y vitalidad en una versión que brilló por su majestuosa entrega.
Previo a la Tercera de Bruckner, pudo escucharse en la primera parte el estreno de Domèstica maragda, de Helena Cánovas, con texto de Gemma Casamajó y que correspondía al proyecto participativo desarrollado conjuntamente entre la OBC y el proyecto educativo y social de L’Auditori que se lleva a cabo desde 2018. Ciento cincuenta cantantes, entre ellos los miembros de la Coral Sant Jord, ofrecieron esta obra bajo la dirección de Adrian Moscardó. Música que refleja la atmósfera sombría del texto, con una autora comprometida con el lenguaje contemporáneo y que hace una alusión directa al apesumbrado Preludio en Do menor op. 28 de Chopin.
La violinista Kristine Balanas fue la solista para la interpretación del Concierto para violín op. 64 de Mendelssohn. La célebre artista letona, que años atrás dejó su faceta de música callejera y de cantante de rock, para entregarse plenamente al clásico, ha realizado una carrera meteórica. Habitual en los Proms, y llevando entre sus manos un violín Antonio Gragnani de 1787, en anteriores actuaciones nos deslumbró por su brillante virtuosismo. Ahora, la calidez de texturas, el cuidado expresivo, nos mostraron a una Balanas más poética, delicada en el fraseo, en pro a un Mendelssohn, al que no le faltó el lucimiento técnico, más profundizado en el matiz. Simbiosis con la OBC, bajo la dirección entregada de Anja Bilhmaier.
Lluis Trullén
(fotos: May Zircus)

