BARCELONA / Deslumbrante estreno de Ferran Cruixent en la cita inaugural de la OBC

BARCELONA / Deslumbrante estreno de Ferran Cruixent en la cita inaugural de la OBC

Barcelona. L´Auditori. 29-IX-2019. Temporada OBC. Ilona Krzwycka, soprano. Dietrich Henschel, barítono. Orfeó Català. OBC. Director: Kazushi Ono. Obras de Cruixent y Brahms.

Impresiona la fantasía tímbrica y el amplísimo abanico de recursos técnicos y expresivos que exhibe el compositor Ferran Cruixent (Barcelona, 1976) en Human brother, obra para soprano y orquesta con la colaboración de inteligencia artificial, escrita por encargo de la OBC y estrenada con gran éxito en el Auditori en la velada inaugural de la nueva temporada del conjunto barcelonés bajo la precisa dirección de su titular, Kazushi Ono.

Human Brother excita la imaginación sonora de quien la escucha con oídos ávidos de innovadoras experiencias, pues el compositor explora puntos de encuentro entre la tecnología de vanguardia y los intrumentos de toda la vida que abren perspectivas insólitas. Defensores no le faltan. El primero, y más apasionado, es Leonard Slatkin, que estrenó en 2016 al frente de la Sinfónica de Detroit Big Data, el tercer episodio de la Cyborg Tetralogía, en la que  Cruixent fusiona con admirable maestría el uso de teléfonos móviles no como capricho excéntrico sino como un recurso más de los músicos para conseguir matices y efectos innovadores en el discurso sinfónico. De hecho, Slatkin, que se declara fascinado por el talento de Cruixent, dirigirá Big Data en el Palau Euskalduna los días 27 y 28 de febrero de 2020 en su esperadísima actuación en la temporada de la Sinfónica de Bilbao.

Concebida en un amplio y único movimiento de 25 minutos de duración, Human brother confía a la soprano solista un papel de extraordinaria dificultad, pero también de gran belleza expresiva -estuvo radiante, con poderosos medios, Ilona Krzywicka- en el que da voz a una ciber-musa, una superinteligencia artificial femenina que viene del futuro para rezar una plegaria por el hombre, el texto Prayer for the human brother, del mismo compositor, cuyo epílogo, que hace referencia al epitafio de Sikilos, invita a reflexionar, en un clima de emocionante y serena expresividad, sobre la pérdida del humanismo y la urgente necesidad de recuperarlo para dar sentido a la vida humana y también a la vida artificial.

Algunos motivos orquestales, melodías y textos estan generados utilizando el machine learning y transcritos posteriormente a la orquesta, a veces con sorpresas, pues las referencias litúrgicas al canto gregoriano, procesadas usando algoritmos computacionales, sonaban al final con aires munsulmanes. Es de justicia destacar la feliz colaboración del Barcelona Supercomputing Center y el supercomputador Marenostrum4 para generar sonidos a partir de audios procedentes de obras sinfónicas de Cruixent.

¿La tecnología puede matar la emoción de la música? No cuando se usa con una filosofía creativa que prima la expresión,  y en Human brother el compositor muestra madera de operista con una dramaturgia potente; está, además, muy bien escrita para la voz, aunque no da tregua a la soprano, que en algunos momentos de apabullante brillo orquestal parece una ciber-walkyria en pie de guerra. Haría bien el Liceo encargándole una ópera, y más ahora, que andan tan fascinados por las vanguardias tecnológicas en el campo escénico.

Ono, que la temporada pasada estrenó otra pieza de Cruixent, Deus ex machina,  disfruta con la música de Cruixent y eso añade riqueza de matices a una respuesta orquestal brillante. Curiosamente, en la otra obra del programa, el sereno y maravilloso Un réquiem alemán, Brahms sonó con cierta asepsia y un punto de artificio, quizás porque en esta colosal obra es vital contar con un coro de primerísima fila y, aunque atraviesa un gran momento, el Orfeó Català no acaba de recrear con naturalidad y plena homogenidad vocal los bellísimos y refinados detalles de una escritura coral portentosa. La versión tuvo contrastes poderosos, y contó con una buena prestación de Ilona Krzywicka y Dietrich Henschel, pero no alcanzó ese grado de emoción e intensidad que merece tan hermosa música.