Scherzo | CRÍTICAS / BARCELONA / Brillante clausura de la Bienal de Cuartetos con el ‘Arte de la fuga’ a cargo del Casals y Benjamin Alard, por Lluís Trullén

BARCELONA / Brillante clausura de la Bienal de Cuartetos con el ‘Arte de la fuga’ a cargo del Casals y Benjamin Alard

BARCELONA / Brillante clausura de la Bienal de Cuartetos con el ‘Arte de la fuga’ a cargo del Casals y Benjamin Alard

Barcelona. L’Auditori. 16/18-IX-2022. Aris Quartett. Belcea Quartet. Cosmos Quartet. Quartet Casals. Benjamin Alard, clave. Obras de Misato Mochizuki, Kurtág, Schubert, Shostakovich, Beethoven, Rimbau, Bach

La segunda Bienal de Cuartetos de Cuerda, que ha reunido en el Auditori de Barcelona a destacados conjuntos dedicados a este género de cámara, llegó a su punto final con la interpretación de El arte de la fuga de Bach, con la interpretación a cargo del Cuarteto Casals y Benjamin Alard al clave.

Intensa semana que, emulando a las bienales cuartetísticas que se celebran en Ámsterdam o París, ha permitido escuchar a consagrados conjuntos internacionales junto a formaciones que empiezan a despuntar en un repertorio en que estrenos y música de vanguardia han convivido con obras mucho más conocidas del repertorio.

Esta segunda edición coincidía con los veinticinco años de historia del Quartet Casals—coproductor de la bienal—, que reservó para sí el último de los conciertos, con la interpretación de su último trabajo discográfico, de próxima publicación: El arte de la fuga (grabado en Cardona el pasado mes de marzo). Gran expectación para escuchar esta lectura en la sala Oriol Martorell, tan idónea para la música de cámara —entre el público, dos profundos conocedores de es obra: el violagambista Jordi Savall y el compositor Benet Casablancas—, en la cual el Quartet Casals compartió escenario con Benjamin Alard, quien tocó en solitario parte de las catorce fugas y cuatro cánones que integran este monumental corpus bachiano.

De la interpretación destacaríamos la clarividencia y el perfecto equilibrio —muy en la línea de la versión del Cuarteto Emerson— en el control de las voces. El Casals sonó como un solo cuerpo, en el que las cuatro partes empastaron bajo un idéntico criterio de perfección estilística, y en el que el equilibrado juego de dinámicas nunca enmarañó las voces en las fugas. Fue un Bach reflexivo, nada enfocado al efecto, equilibrado, sin concesiones desmesuradas y que culminó con un final alternativo a manera de coral para la resolución del sujeto de la inconclusa Fuga a 3 soggetti del contrapunto XIV.

El trabajo de Benjamin Alard resultó igualmente encomiable. Esa maestría que demuestra en sus aclamadas interpretaciones de Bach afloró una vez más con una precisión admirable, para sumergirnos de pleno en una obra que, como apuntaba Juan Lucas en las notas del programa de mano, “representaría, en consecuencia, el universo sonoro concentrado en el ‘intolerable fulgor’ del nombre de Bach”.

No queremos tampoco pasar por alto la que ha sido otra de las actuaciones más brillantes en esta Bienal de Cuartetos. El Belcea Quartet alcanzó la máxima expresión en su paso por el Quartettsatz de Schubert, el Cuarteto nº 14 de Shostakovich y el primero de los Razumovsky de Beethoven. Desplegó un sonido translúcido y una gran pasión en la obra de Shostakovich, y completó una versión del Razumovsky que atrapó al público por su vaivén de dinámicas y de colores, completando así un relato fascinante.

Como antesala de estos dos conciertos, tuvimos en la noche del viernes la actuación del joven Aris Quartet, que, tras su concierto matinal dedicado a Haydn, brilló tanto en el estreno en España de una obra experimental —Inside de Brains— de la japonesa Misato Mochizuki, como en el Officium breve de György Kurtág, un homenaje póstumo a Szervanszki y a Anton Webern de complejas resoluciones tímbricas. Destacó también el trabajo del Cosmos Quartet, que brilló en el estreno del Cuarteto de cuerda nº 1 de Octavi Rimbau, obra encargo de la Bienal, de compleja dificultad tanto estética como de afinación.

Estamos, pues, ante una bienal que se halla en vías de consolidarse como proyecto sólido. Lo demuestra el hecho de haber acercado en esta edición al Auditori a cuartetos tan reputados como el Ébène, el Jerusalem, el Jack, el Belcea y el Quiroga, los cuales han compartido escenario con cuartetos emergentes como el Cosmos, el Atenea, el Aris o el Maurice.

Lluís Trullén

(Foto: May Zircus)