BAEZA-ÚBEDA / De Al-Andalus al Barroco

BAEZA-ÚBEDA / De Al-Andalus al Barroco

Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza. 6-XII-2021. Baeza. Iglesia de Santa María del Alcázar y San Andrés. Monica Melcova, órgano. Obras de Trabacci, Frescobaldi, Byrd, Correa de Arauxo y Cabanilles. Úbeda. Hospital de Santiago. Ensemble Andalusí del Mediterráneo. Director: Aziz Samsaoui. Nubas y melodías de al-Ándalus. Úbeda. Capilla del Salvador. Officium Ensemble. Director: Pedro Teixeira. Obras de Sebastián de Vivanco, Estêvao Lopes Morago, Filipe de Magalhães, Manuel Cardoso y Tomás Luis de Victoria.

El órgano de la Iglesia de Santa María del Alcázar y San Andrés, de finales del siglo XVIII aunque bastante arcaizante en su estructura interna y su registración, restaurado en el año 2007, fue en la mañana del lunes el escenario de la exhibición de la eslovaca Monica Melcova, una soberbia organista a la luz de lo escuchado en este recital. Sobresale en ella, además de la precisión en la pulsación y la limpieza de su fraseo, en la que no se pudo apreciar ni una nota en falso, su sabiduría a la hora de preservar siempre la claridad de las líneas melódicas por encima de las densidades en la acumulación de registros. De sus manos salieron claramente definidas todas las voces, sobre todo en los tientos de Correa y de Cavanilles. En el de Correa, la mano derecha compaginó las voces de dos tiples con perfecta nitidez y con precisas y ágiles rápidas figuraciones, mientras que la derecha y las contras apoyaban los bajos. En The Battle de William Byrd supo obtener partido de todos los recursos tímbricos del instrumento, sacando a relucir la brillante trompetería, los registros de flautas, bombardas, bajones y efectos de tambor, con un sentido descriptivo muy seductor, diferenciado en cada uno de los episodios. Los juegos de flautados sonaron con delicadeza en el Capriccio sopra La Fa Sol Fa de Trabacci.

La celebración este año de la vigesimoquinta edición de este festival ha permitido recuperar a algunos de los grupos que han marcado la trayectoria de este certamen a lo largo de un cuarto de siglo. Uno de los artistas que han visitado estas ciudades gemelas desde 1997 es Aziz Samsoui al frente de diversas agrupaciones de música andalusí. En esta ocasión lo ha hecho con el Ensemble Andalusí del Mediterráneo, una agrupación nacida desde España por impulso de la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo y de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Samsaoui preparó para la ocasión un programa formado por moaxajas y zéjeles sobre textos de poetas andalusíes de los siglos XI al XIII. El sentido del ritmo es sobresaliente en este conjunto, que también muestra una enorme flexibilidad a la hora de introducir improvisaciones ornamentales del ud, del violín o del kanún entre los versos cantados por Hamid Ajbar. Un solista de enorme flexibilidad en el fraseo, capaz de largos melismas y de abrir y cerrar el sonido con gran sentido comunicador. Entre todos mostraron la afinidad genealógica de estas músicas con la tradición musical andaluza, pues en seguida saltan a nuestros oídos armonías familiares sustentadas en la conocida cadencia andaluza. La versión especial que hicieron de la conocida canción infantil La Tarara (la misma que sirve de base a El Corpus Christi en Granada de Albéniz) mostró lo cerca que están estas músicas a pesar de los siglos de separación.

En 2022 se cumplirán los cuatrocientos años del fallecimiento de Sebastián de Vivanco, abulense, compañero de Tomás de Luis de Victoria en la escolanía de la catedral de su ciudad natal y maestro de capilla de las catedrales de Lérida, Segovia y Salamanca. Su música es excepcional y a las muestras me refiero tras la escucha de la selección de motetes y las partes de una misa que Texeira ofreció como columna vertebral de su concierto en ese entorno tan fascinante y abrumadoramente bello que es la Sacra Capilla del Salvador de Úbeda. Con trece voces perfectamente ensambladas, con absoluta homogeneidad en materia de articulación, volumen y vibrato, pero sin por ello renunciar a la variedad de colores, Texeira entró a fondo en la naturaleza expresiva de la obra de Vivanco, un compositor que sigue estrictamente las indicaciones emanadas del Concilio de Trento. Sus texturas contrapuntísticas nunca emborronan la inteligibilidad de las palabras, sin renunciar no obstante a la riqueza textural. Teixeira aportó aquello que no está en las partituras, esto es, inflexiones dinámicas y agógicas en momentos clave, como la dulzura en la enunciación del Et incarnatus est o el dolor contenido en Crucifixus. Impresionante fue el suave crescendo planteado sobre el Sanctus, atacado con serenidad y suavidad para ir elevándose progresivamente. Para el Benedictus optó por una voz por parte, creando así un delicado clima de intimidad. El programa se completaba con obras de autores portugueses contemporáneos, pero en los que, como en el caso de Manuel Cardoso, se adivinan ya juegos de armonías tendentes al cromatismo, lo que fue bien entendido por Texeira en unas versiones ricas en colores.

(Fotos: Jesús Delgado Martínez – FEMAUB)