BADAJOZ / Vanguardias lugareñas

BADAJOZ / Vanguardias lugareñas

Badajoz. Palacio de Congresos. 23-I-2020. Salvador Rojo, Four Forces, para percusión y orquesta. Francisco López, El bailaero de las gitanas, para flauta, narradora y orquesta. Víctor Segura, percusión. Francisco López, flauta. Mónica López, narradora. Orquesta de Extremadura. Director: Francisco Valero.

Entre su más que dinámica Sociedad Filarmónica y la programación novedosa de la Orquesta de Extremadura, Badajoz se ha convertido en lugar vital de la música contemporánea. En esta ocasión, ha sido la  inquieta OEx, la que la bajo la dirección siempre efectiva, siempre solvente, del maestro valenciano Francisco Valero (1976), ha ofrecido un programa en el que, además del estreno absoluto de Four Forces, para percusión y orquesta de Salvador Rojo, defendida de modo sobresaliente en su exigente parte solista por Víctor Segura (titular de la propio orquesta), se escuchó El bailaero de las gitanas, un canto apasionado a la tierra extremeña preñado de citas y referencias populares, compuesto y tocado en su parte solista por el placentino Francisco López, un fuera de serie de la flauta mundial, actual solista  de las Filarmónica de Oslo y de la Orquesta de Barcelona. En el podio, ante este programa cargado de contemporaneidad y exigencias, Francisco Valero ha vuelto a mostrar lo que es: uno de los maestros españoles más valiosos, incuestionables y efectivos de su generación

Francisco López, que figura entre la soberana nómina de instrumentistas españoles que habitan los atriles de las mejores orquestas internacionales, vuelca su talento natural y su amor sin fisuras al terruño en una obra, ya estrenada en 2017, cuya posible elucubración vanguardista queda difuminada por el ansia de acercarse literalmente y sin dobleces a lo popular. Se impone en El bailaero de las gitanas más el canto a la tierra y su reflejo concreto, casi literal, que la afirmación de un lenguaje propio que, en cualquier caso, es hábil, brillante y delator de la enorme condición musical del autor. López recoge citas de aquí y de allá, del Falla más gitano al Lorca de los Cuatro muleros y de las antiguas canciones populares. También a recuerdos específicos y vivencias de la infancia pueblerina, ¡cuando Oslo y Barcelona estaban casi más lejos que Plutón….! Todo lo digiere, rearma y expone el cosmopolita músico placentino de modo atractivo y sin dobleces, en una escritura talentosa, directa y enamorada de tantos recuerdos e imaginaciones que él –desde su contemporánea universalidad- vuelca y reivindica sin doblez ni reservas.

Para las cinco bien estratificadas escenas de este bienvenido El bailaero de las gitanas (el título es ya toda una declaración de intenciones), Francisco López –que en esta temporada es artista residente de la Orquesta de Extremadura- recurre a la pluma y la palabra de la escritora y musicóloga Mónica López, ella misma narradora en la interpretación que aquí se comenta. Lo hizo con énfasis, sutileza, desgarro sin impostación y otorgando a cada palabra y sílaba empaque y genuino sabor popular. Hubo sinceridad e involucración en su templado discurso narrativo. A su lado, la flauta del propio compositor prestaba su poderoso virtuosismo al objetivo de cuajar una interpretación sobresaliente, en la que la batuta maestra y bien rodada de Francisco Valero contribuyó decisivamente al éxito rotundo de este “drama folclórico para flauta, narradora y orquesta”, que los solistas prorrogaron con el regalo de las más flautística versión imaginable de la Canción del fuego fatuo, de El amor brujo de Falla.

Antes, en la primera parte, se estrenó con carácter absoluto Four forces, obra en la que Salvador Rojo hace gala de su oficio y dominio de la paleta orquestal para convertir en música, como él mismo señala, “los cuatro elementos de la naturaleza”. Se trata de un concierto para percusión encargado en 2014 por el timbalero solista de la Orquesta de Extremadura, el aragonés Víctor Segura. Rojo estratifica la nueva partitura en dos diferenciadas partes: la primera –Strong Forces-, concebida para vibráfono y el recientísimo “alúfono” (inventado en 2011); mientras que la segunda, bastante más extensa y titulada Weak Forces, para parches y un conjunto instrumental de muy específico cometido, y en la que asoma con intensidad el saber hacer del autor. El color, el ritmo y el sentido expresivo de los colores y registros orquestales y solistas fueron enaltecidos por el fino olfato creativo de Rojo, en una obra que -fiel al origen del encargo y sin querer ser oportunistamente avanzada- brinda protagonismo al virtuosismo resuelto y cuajado del destinatario, quien deslumbró al poner al servició de la música y de la obra estrenada sus versátiles talentos y medios. Gran concierto y gran público, que aplaudió y hasta “braveo” sin complejos y con entusiasmo todo lo nuevo que acababa de escuchar. ¡Qué maravilla!