BADAJOZ / Egeria y las músicas peregrinas

BADAJOZ / Egeria y las músicas peregrinas

Badajoz. Iglesia de las Descalzas. 17-IX-2021. XXVI Festival de Música Sacra y Antigua. Egeria (Lucía Martín-Maestro, Fabiana Sans, Romina de la Fuente, Laia Blasco y Enrique Pastor). Iacobus Yspanias: los caminos medievales hacia la Península Ibérica.

Espléndido cartel el de la presente edición del Festival de Música Sacra y Antigua de la Sociedad Filarmónica de Badajoz, una de las asociaciones musicales españolas más activas y entregadas a todo tipo de músicas. Tras el estupendo recital de Sara Garvín y Álvaro Mota con el Barroco colonial como centro temático, y antes de los conciertos de la Orquesta Barroca de Badajoz, de su homóloga de Sevilla y del organista Juan de la Rubia, recaló en la ciudad fronteriza Egeria, el grupo vocal que este verano ha despegado de forma espectacular en diversos festivales y ha dejado asentada su categoría como el mejor grupo especializado en polifonía medieval del país.

Jóvenes aún, pero con una formación muy sólida en los mejores centros europeos, las integrantes de este grupo, con la colaboración de Enrique Pastor en la cítola en algunas de las obras, desarrollaron un apasionante programa centrado en el Camino de Santiago y en las peregrinaciones medievales. Algo muy adecuado a esa fugitiva figura histórica a cuya sombra se acoge el grupo, esa Egeria (de abatissa la califica un manuscrito de San Marcial de Limoges) que desde la Gallaecia del siglo IV emprendió una larga peregrinación ad loca sancta cuya narración nos ha llegado, si bien no en su totalidad.

Egeria basa su acercamiento a estas músicas, polifónicas (Escuela de Nôtre Dame, Manuscrito de las Huelgas, Códice Calixtino) y monódicas (cantigas) en una perfecta conjunción de voces que, con emisiones muy medidas, sin exceso de impostación, pero con muy buena proyección, alcanzan un empaste extraordinario. Ello sirve de base para una muy estudiada aproximación a cada pieza para conseguir de referentes musicales muy escuetos unas versiones llenas de ritmo y de variedad. Adaptaron a la perfección los tempi a la naturaleza de cada texto, siendo más pausados y casi extáticos en los conductus y consiguiendo sensación de ingravidez del sonido en piezas como Alleluia nativitas; y más animados en aquellos en los que se producía el paso de ternario a binario, como en O gloriosa Dei genitrix.

Sobresalió especialmente la formar de subrayar el tenor con notas sostenidas al infinito mediante una imperceptible alternancia entre las voces. En piezas del Liber Sancti Iacobi (más conocido como Códice Calixtino) como en Iocundetur et laetetur, Egeria adoptó un ritmo de danza muy apropiado al texto y a las circunstancias en que se debía cantar este himno. El grupo evitó en todo momento el riesgo de monotonía mediante intercambios de voces, uso de panderos y de cítola, alguna somera coreografía y, sobre todo, los juegos con las dinámicas y las agógicas variadas en cada estrofa en la que se repite la misma melodía. En definitiva, una nueva luz sobre ese repertorio tan olvidado por los programadores de los festivales y que tanto tiene aún que decirnos.

(Foto: Santiago García Villegas – Sociedad Filarmónica de Badajoz)