B.S.O. de Olivier Arson para “As bestas”, tan sintética como honesta

OLIVIER ARSON:
As bestas. O. Arson, violonchelo. J. Pinto, clarinete. J. Elvira, flauta contrabajo. Ensemble Territoire. Director: Álvaro Domínguez Vázquez. HUMO INTERNACIONAL (ed. digital y 1 LP)
La maldad es ignorante, irracional y medra con facilidad en lo pequeño. Esta es la tesis que Sorogoyen expone (y cómo) en su naturalista y brutal As bestas, cuya banda sonora ha ganado el Goya 2023. Era esperable: la primera composición acústica de Olivier Arson para su colega y para el cine en general, es tan sintética como honesta. Además de otras cosas.
En la superficie, Arson conjura la rusticidad del Ourense profundo texturizando —casi moliendo— un orgánico de cuerda seca —contrabajo a dos/doble cuarteto de violonchelos y violas— viento madera —clarinete, flautas a dos y flauta contrabajo— y violonchelo preparado sobre idiófonos de membrana y entrechoque; por debajo, en el registro narrativo, el orquestador Álvaro Domínguez articula las voces sobre una cierta deconstrucción del folclore —difuminando una cantiga, por ejemplo, en Breixo 1934-2010—, buscando el primitivismo y fraseando por tonos dinámicos sobre un ocasional pandeiro por redoble para describir la vida agreste del valle y los sombríos movimientos que acaban por cercar al hombre tranquilo; por último, y ya abajo del todo, en el nivel semántico, la extremosidad del registro de las masas sonoras, atacadas a menudo entre espacios de silencio —vg.: los pasajes semialeatorios del octeto o del grupo de flautas en Agüero—, connotan la poquedad y destemplanza de los aldeanos y el odio larval en busca de su objeto.
Estamos ante una composición previsible, pero no menos válida por ello, que posee además la virtud estética de entroncar con los discursos y perfiles de la vanguardia actual —piensen en el Klangforum Wien y otros ensembles de parecido jaez— que siguen fatigando la noción del ruido como música.
David Rodríguez Cerdán


