ÁVILA / Abulensis: hasta el infinito y más allá

ÁVILA / Abulensis: hasta el infinito y más allá

El Festival Internacional de Música Abulensis comenzó el pasado domingo, 25 de agosto, por la noche. No lo hizo con música, sino con la sabiduría de dos maestros, el británico Paul Hillier [en la foto] y el español Jordi Casas. Ambos inauguraron Abulensis con una interesantísima conversación en el patio del Palacio de Caprotti —un palacio de estilo renacentista construido a finales del siglo XVI y que toma el nombre del pintor Guido Caprotti, quien lo adquirió en 1930—. Allí, sentados en un chéster de sangre de toro, ambos hablaron de la voz humana, de música coral y de sendos recitales que ofrecerían en noches sucesivas.

Para quienes aún no conozcan el Festival Abulensis, les diré que lo organiza el Centro de Estudios Tomás Luis de Victoria con el auspicio del Ayuntamiento de Ávila y la Junta de Castilla y León. Es un festival dedicado a la música vocal, de modesto presupuesto en comparación con otros festivales más conocidos, pero de grandísima calidad y con un equipo organizador que lo cuida con muchísimo mimo y excepcional entusiasmo —de ello hemos sido testigos en los últimos tres días. Ya llevan ocho años y en esta ocasión, en conmemoración del quinto centenario del comienzo de la primera circunnavegación Magallanes-Elcano, a Abulensis le han añadido el muy acertado calificativo de Plus Ultra, “más allá”, e intuimos que mucho más allá llegará este festival en los años venideros. Ávila bien merece una visita ya por sí sola, pero en estos últimos días de agosto aún más para quienes amamos la buena música. Un paseo nocturno por las calles iluminadas de Ávila después de haber escuchado músicas de otros tiempos, de otros lugares, de otras gentes es todo un privilegio y un disfrute sin igual. Uno no puede más que rememorar aquella nocturna quietud amurallada del hermoso soneto de Leopoldo Panero (1909-1962) que comienza:

¡Oh suelta piedra gris de yermo frío!
Ávila está desnuda junto al cielo
Fugitiva del tiempo, toca el suelo
para dar a sus alas nuevo brío…

Como decíamos, los maestros Hillier y Casas mantuvieron una interesantísima conversación la noche del pasado domingo, a modo de preludio verbal a las músicas con las que nos deleitarían —cada uno de ellos con sus respectivos conjuntos: Ars Nova Copenhagen, Hillier; Antica, Casas— las dos noches siguientes. En algún momento de aquella conversación se habló de la actual predominancia de la música coral de los países nórdicos y de grandes compositores contemporáneos como el estonio Arvo Pärt y el finlandés Einojuhani Rautavaara —a quienes Paul Hillier llevaba en el programa con Ars Nova Copenhagen—, y al hilo de un comentario sobre la obra Lorca Suite de Rautavaara, el maestro Casas rompió una lanza en favor de tres compositores contemporáneos españoles que han escrito estupenda música coral: el burgalés Alejandro Yagüe, fallecido en 2017; el madrileño José Luis Turina y el algecireño José María Sánchez Verdú. Paul Hillier presentó el programa “Canciones de viaje y canciones que se quedan” de Ars Nova Copenhagen, muy variopinto, con compositores y obras profanas y sacras que abarcaban desde el siglo XIII hasta el siglo XXI; Jordi Casas presentó el programa renacentista “De pasiones y afectos” de Antica, igualmente variopinto, pero centrado en madrigales del siglo XVI y comienzos del XVII.

La noche del lunes 26 llegó el turno de Ars Nova Copenhagen en el Auditorio Municipal San Francisco, que es en realidad una iglesia desacralizada con una acústica excelente y en cuyo interior se encuentra una bellísima bóveda estrellada octogonal. El conjunto Ars Nova Copenhagen está compuesto de 12 bellísimas voces mixtas. En el programa llevaban obras del siglo XIII del Laudario di Cortona, de Heinrich Isaac (1450-1517), Hernando Franco (1532-1585), Tomás Luis de Victoria (1548-1611), Einojuhani Rautavaara (1928-2016) y Arvo Pärt (1935). Las obras no se interpretaron en orden cronológico. Paul Hillier ideó un orden, en nuestra opinión muy acertado, que se puede consultar en la página web del festival (http://www.abulensis.es). La interpretación de Ars Nova Copenhagen fue absolutamente extraordinaria: afinación, dinamismo, emoción, control sonoro y, sobre todo, una conjunción vocal exquisita y como pocas hay en el mundo. Solo quienes estuvimos allí presentes podemos dar fe de la sublimación de arte, música y emoción que se produjo. No hay palabras para describirlo. Uno de esos momentos sublimes llegó con la interpretación de Virgencita de Arvo Pärt, muy aplaudida por el público. Al final del recital, después de Un beau baiser —sublime propina del compositor Louis Andriessen (1939)— el maestro Casas, quien se encontraba entre el público, me comentó: “Después de haber escuchado esto, ¡a ver qué hago yo mañana!”

…Y lo que Jordi Casas hizo con Antica en la iglesia de San Francisco a la noche siguiente, el martes, fue también digno de elogio. Antica es un conjunto de ocho voces mixtas que nace en Valladolid y que surge del Festival Abulensis de 2018. El maestro Casas ha pasado un año con ellos y “De Pasiones y afectos” es el resultado de esa labor de un experimentado director de coro formado íntegramente en España, de uno de esos pocos sabios humildes que quedan. El maestro Casas es muy buen conversador y se nota a la legua que disfruta de la música y hablando de ella. De eso quedó constancia durante el recital, porque a cada madrigal que interpretaron lo acompañó de una pequeña explicación, en mi opinión acertadísima, para introducir al público en la música y, sin duda, introducirlo “en el bolsillo”. Antica fue muy aplaudido y regalaron al público una propina de Tomás Luis de Victoria —precisamente esa noche era el aniversario de su muerte en 1611—, que fue la única obra sacra de toda la velada, y un bis de Mateo Flecha “El Viejo”: Teresica hermana. El tiempo nos dirá cómo evoluciona este nuevo conjunto vocal, pero le auguramos éxitos: su sinceridad y autenticidad así nos lo hacen predecir.

En cuanto al Festival Abulensis, aún quedan tres noches más: una en la Iglesia de San Andrés con el cantante José Hernández Pastor, otra en la Iglesia del Real Monasterio de Santo Tomás con el conjunto portugués O bando de surunyo, y la última en la Catedral de Ávila con el coro de la RTVE. Allí estaremos para contárselo si la muerte no nos lo impide. De momento, por lo visto y escuchado: con Abulensis, ¡hasta el infinito y más allá!