Arranca la integral mozartiana de Emelyanichev

MOZART:
Sinfonías nº 1 y 41. Concierto para fortepiano nº 23. Il Pomo d’Oro. Director y fortepiano: Maxim Emelyanychev APARTÉ 307 (1 CD)
Va a ser una de las sensaciones del mercado discográfico este año. Aparté, Il Pomo d’Oro y Maxime Emelyanychev inician una integral de las sinfonías de Mozart, pero con un criterio alejado de lo habitual, pues en cada entrega se incluirá también una obra concertante del propio Mozart. Se ha optado para esta carta de presentación por incluir la primera y la última de las sinfonías, además del Concierto para piano nº 23. Y no es baladí la propuesta en el primer tema del Molto allegro y en el cantus firmus de las trompas del Andante de la Primera sinfonía se presenta un tema melódico que reaparecerá en el motivo fugado del milagroso Molto allegro de la Sinfonía “Júpiter”.
La grabación es absolutamente magistral. La total claridad y transparencia de la toma de sonido permite apreciar detalles que suelen pasar desapercibidos en la audición, como ese contracanto lleno de tristeza del fagot en el Adagio del Concierto nº 23; o la suavidad cristalina de las cuerdas con sordina en el Andante de la Sinfonía nº 41; o el sonido diáfano y matizado del fortepiano, copia de un Conrad Graf de 1823. Con tal instrumento, Emelyanychev puede desarrollar un fraseo medido al detalle, con una articulación en la que cada nota tiene su propia personalidad sin por ello perder la continuidad. Poco legato, pero con frases bien definidas mediante una pulsación suave y regulada. Y con el rubato preciso para ahondar en las posibilidades expresivas de un momento tan conmovedor como el Adagio del concierto.
Il Pomo d’Oro suena a pura gloria, con una riqueza de matices y un brillo apasionantes, llevados de la mano de un Emelyanychev atento a cada inflexión y cada ataque, desde la manera de hacer crecer el sonido en un fulgurante crescendo en el Molto allegro de la Primera sinfonía hasta esa explosión de creatividad y energía del final de la “Júpiter”.
Andrés Moreno Mengíbar


