Antonio V. Saavedra, delegado de Cultura del Ayuntamiento de Mérida: “El jazz y la música clásica comparten mucho más de lo que pensamos”

La alianza entre MITJAZZ y la Fundación Scherzo da lugar a MITSCHERZO, un proyecto entre el jazz y la música clásica en escenarios patrimoniales únicos. Hablamos con Antonio Vélez Saavedra, delegado de Cultura y Bibliotecas del Ayuntamiento de Mérida, sobre el sentido del proyecto, el reto de programar en un escenario de dos mil años y la ambición de que el festival se convierta en seña de identidad cultural de la ciudad.
Mérida es una ciudad con un patrimonio histórico, cultural y escénico excepcional, y se ha consolidado como uno de los grandes referentes culturales y turísticos de Extremadura. MITSCHERZO nace precisamente de la unión entre MITJAZZ y la Fundación Scherzo: ¿qué significa para vosotros desarrollar este proyecto conjunto en una ciudad con una identidad tan marcada?
Desde el Ayuntamiento de Mérida consideramos que la búsqueda de la excelencia es una de nuestras principales obligaciones para con una ciudad que tiene una identidad cultural tan poderosa. Por ello, que un proyecto como MITSCHERZO quiera desarrollarse en Mérida es algo que lógicamente tiene toda nuestra atención, por la capacidad de sumar experiencias, públicos, artistas y lenguajes diferentes que acompañan al proyecto.
Mérida aporta un escenario excepcional, y entendemos que MITSCHERZO puede tener la capacidad de hacer que sucedan cosas en nuestros espacios patrimoniales desde una dimensión cultural diferente.
MITJAZZ ya cuenta con varias ediciones a sus espaldas. ¿Cómo ha evolucionado el festival hasta llegar a esta nueva etapa junto a la Fundación Scherzo, y qué representa MITSCHERZO dentro de esa trayectoria?
MITJAZZ ha logrado movilizar e ilusionar a un público, tanto local como visitante, que buscaba un evento de calidad íntegramente dedicado al jazz. Edición tras edición, el festival demuestra que la audiencia sigue creciendo cuando se apuesta por una programación cuidada y ambiciosa.
MITSCHERZO supone en ese contexto un paso adelante, una evolución natural: conservar la personalidad y el espíritu de MITJAZZ y, al mismo tiempo, abrirlo a nuevas experiencias gracias a la colaboración de una institución con el bagaje y el prestigio de la Fundación Scherzo.
Lo importante es que el festival gane dimensión sin perder identidad. Queremos que Mérida pueda acoger propuestas de primer nivel y que, al mismo tiempo, el proyecto siga teniendo una relación muy directa con la ciudad y con su público.
Desde sus inicios, MITJAZZ ha evolucionado como un espacio clave de excelencia musical en un entorno patrimonial único, y alcanza ahora una etapa de madurez e internacionalización con la alianza estratégica junto a la Fundación Scherzo. La creación de MITSCHERZO simboliza esta transformación al llevar por primera vez fuera de Madrid la prestigiosa actividad concertística de la fundación. Así se establece un puente entre el jazz y la música clásica a través del piano, y Mérida se consolida como un referente cultural abierto a nuevas audiencias.
¿Hasta qué punto condiciona o inspira la programación un entorno como el Teatro Romano?
El Teatro Romano es mucho más que un monumento histórico: es el gran símbolo de la cultura clásica y la cuna del teatro mediterráneo. Con la celebración de la 72.ª edición de su Festival Internacional de Teatro Clásico, y a las puertas del centenario de aquella mítica Medea protagonizada por Margarita Xirgu, Mérida y su teatro se convierten en los auténticos protagonistas del verano cultural en España. Como buque insignia del patrimonio emeritense, este espacio no solo marca el rumbo cultural de la ciudad, sino que se consolida como uno de los escenarios más singulares del país.
Todos los artistas y propuestas artísticas viajan buscando a su público por diferentes espacios y escenarios del mundo, pero poder hacerlo en un escenario de más de dos mil años, como el Teatro Romano de Mérida o el Templo de Diana, supone un atractivo inigualable para cualquier artista y genera una experiencia difícil de reproducir en cualquier otro lugar.
El condicionante no es otro que este: la programación tiene que estar a la altura del escenario. Pero no hay que olvidar que la mejor manera de difundir el patrimonio es gestionarlo como un espacio vivo, abierto y contemporáneo, en el que el patrimonio dialogue con la creación artística actual.
¿Qué criterio sigue la programación musical de MITSCHERZO? ¿Hay una línea curatorial definida este año, o incluso estrenos y encargos pensados específicamente para el festival?
Desde nuestra perspectiva, uno de los grandes valores de MITSCHERZO es precisamente la voluntad de construir una programación con criterio, y no simplemente una sucesión de conciertos.
La apuesta debe combinar artistas consolidados y propuestas capaces de sorprender al público, diferentes lenguajes musicales y, especialmente, calidad artística. La colaboración entre el universo del jazz y la tradición clásica permite además explorar territorios musicales muy interesantes.
Y hay algo fundamental: que Mérida no sea únicamente un lugar al que los artistas vienen a actuar. Es muy importante para nosotros que la experiencia que tengan de la ciudad sea lo más satisfactoria posible. Nos encanta ser hospitalarios y mostrarnos agradecidos de que nos visiten. Desde ahí, y siguiendo la vocación histórica de esta ciudad, cruce de calzadas y caminos, queremos abrir vías para que puedan surgir proyectos y experiencias compartidas.
La Fundación Scherzo tiene una trayectoria ligada tradicionalmente a la música clásica. ¿Qué diálogo musical se establece entre esa tradición y el jazz dentro de MITSCHERZO?
Precisamente ahí entendemos que está uno de los puntos fuertes de este proyecto. El jazz y la música clásica, a vista de pájaro, pueden parecer mundos diferentes, pero comparten mucho más de lo que a veces pensamos: la excelencia interpretativa, la improvisación, la capacidad de reinterpretar una obra, la experimentación y, sobre todo, una enorme libertad creativa.
MITSCHERZO permite que esas dos tradiciones dialoguen sin necesidad de que ninguna pierda su personalidad. Y ese diálogo puede ser muy enriquecedor tanto para los músicos como para el público.
Entendemos esta alianza como una confluencia natural donde el piano actúa como puente conceptual entre la precisión técnica de la tradición clásica y la libertad creativa del jazz. MITSCHERZO no busca una fusión superficial, sino crear un espacio donde la estructura y el virtuosismo que aporta la Fundación Scherzo dialoguen con fluidez con la improvisación y el lenguaje contemporáneo de nuestro festival. Así se enriquece la experiencia del público, al demostrar que ambos universos se potencian mutuamente en un escenario patrimonial tan único como Mérida.
¿Qué importancia tiene para MITJAZZ colaborar con otras instituciones culturales, como la Fundación Scherzo, para acercar a Mérida artistas y propuestas de primer nivel, y qué aporta cada institución?
Las grandes iglesias del medievo hicieron una labor fundamental en la conservación del conocimiento de la época, como islas del saber. Pero en este tiempo de las (tele)comunicaciones y de la globalización cultural, las propuestas, referencias e influencias se gestionan a nivel mundial, principalmente a través de internet. El mundo de la cultura es mucho más dinámico, y buscar contactos y sinergias y aunar esfuerzos entre instituciones es la única manera de elaborar proyectos atractivos y viables. En este caso, la Fundación Scherzo aporta una trayectoria, un conocimiento del ámbito musical y una red artística de enorme valor. MITJAZZ aporta la experiencia acumulada del festival, un equipo de trabajo muy organizado y el conocimiento de la ciudad y de su público.
El Ayuntamiento de Mérida tiene una responsabilidad muy clara: facilitar que estos proyectos puedan desarrollarse en la ciudad, poner a su disposición su capacidad institucional y sus espacios, y contribuir a que la ciudad siga siendo un lugar de referencia para la cultura.
¿Qué relación queréis establecer entre MITJAZZ y los propios ciudadanos de Mérida? ¿Es importante que el festival forme parte de la vida cotidiana de la ciudad y no sea únicamente una propuesta para visitantes?
Es fundamental. Mérida tiene una vocación internacional obligada por su condición de ciudad patrimonio de la humanidad, y el turismo es nuestro principal sector económico. Pero, desde luego, la escucha activa de la ciudadanía emeritense es nuestra principal prioridad. Además, tenemos claro que cualquier evento solo puede crecer si los ciudadanos lo sienten como propio. Queremos que el público emeritense pueda disfrutar de grandes artistas, descubrir nuevos estilos e incorporar el festival a su agenda. Cuando nos pregunten con verdadero interés por las propuestas de la próxima edición de MITJAZZ y MITSCHERZO, sabremos que la propuesta ya forma parte de la vida cultural de la ciudad.
¿Qué aporta Mérida como ciudad al público que viene a disfrutar de MITSCHERZO y qué creéis que se lleva de la experiencia un visitante que llega por primera vez?
Mérida aporta algo que muy pocas ciudades pueden ofrecer: la posibilidad de disfrutar de una experiencia cultural en un entorno patrimonial extraordinario.
Quien viene a MITSCHERZO no viene únicamente a escuchar música. Disfrutará de una ciudad amable que conserva uno de los conjuntos arqueológicos romanos más importantes de Europa y, como reconoce la UNESCO, uno de los mejor gestionados en pro de la cultura. Descubrir ese patrimonio, nuestra gastronomía, nuestros entornos naturales y nuestra amplia oferta turística, y finalmente asistir a un concierto en un escenario absolutamente excepcional, hará que la experiencia que se lleve ese visitante sea muy completa, auténtica y de calidad.
Para quien no conoce Mérida, ¿qué razones, además de los conciertos, convertirían una visita a MITSCHERZO en una gran experiencia?
Mérida tiene una enorme ventaja: es una ciudad con un centro turístico muy accesible, que se puede disfrutar fácilmente a pie y cuyo patrimonio forma parte del paisaje cotidiano.
Una visita durante la programación de MITSCHERZO permitirá además combinar esa experiencia con música, historia, patrimonio, gastronomía y ocio. Se puede visitar el Teatro Romano, el Anfiteatro o el Museo Nacional de Arte Romano, pasear por el centro histórico, sorprenderse con nuestra oferta de espacios verdes y patrimoniales y, por supuesto, disfrutar de la gastronomía extremeña.
Pero quizá lo más importante sea la sensación de estar en una ciudad en la que el pasado y el presente conviven constantemente. Por la mañana puedes estar ante un monumento romano de dos mil años y por la noche disfrutar de un gran concierto en ese mismo entorno.
Ese contraste es parte de la experiencia Mérida y, como es costumbre, la colección de fotografías que se lleven de esa experiencia será lo mejor de su álbum de recuerdos.
Mirando hacia el futuro, ¿cómo imagináis la evolución de MITSCHERZO y Mérida dentro de cinco años y qué lugar aspira a ocupar el festival en el panorama cultural español y en su proyección internacional?
Nos gustaría que dentro de cinco años MITSCHERZO fuera un festival plenamente consolidado, reconocido por la calidad de su programación y asociado de manera inseparable a Mérida.
Los datos nos indicarán su evolución, pero el objetivo no debería ser crecer únicamente en número de conciertos o de espectadores. No tenemos prisa. Lo principal es que, a su ritmo, crezca en prestigio y en capacidad de generar nuevos proyectos, que se grabe en las agendas de la ciudadanía y que, en su proyección exterior, sea un atractivo turístico de calidad.
Mérida ya es una referencia internacional gracias al binomio entre patrimonio y cultura. Lo que debemos hacer es aprovechar esa fortaleza para que proyectos como MITSCHERZO contribuyan a ampliar esa proyección.
Nuestra aspiración es que, cuando alguien lea esta edición, identifique la programación de MITSCHERZO en Mérida como una experiencia musical recomendable y sugerente. Y, desde nuestra idea de ciudad, que sea uno de los proyectos que ayuden a construir esa identidad cultural diferencial de Mérida.
Darío Pérez Andrés


