Ann Hallenberg

Ann Hallenberg

Conversar con Ann Hallenberg resulta casi tan estimulante como escucharla cantar. La mezzosoprano sueca es, hoy por hoy, una de las más grandes voces del repertorio operístico barroco. Hallenberg, en medio de las representaciones de Giulio Cesare haendeliano que han tenido lugar en París, encuentra un hueco para atender a Scherzo y hablar sobre su último trabajo discográfico: una grabación con varias de las arias que durante más de veinte años el castrato Farinelli le cantó noche tras noche a Felipe V. Anticipa, asimismo, en esta entrevista Hallenberg algunos detalles sobre la Agrippina que hará el próximo mes de enero, junto a la Orquesta Barroca de Sevilla y bajo la dirección de Enrico Onofri, en el Teatro de la Maestranza.

(…) Acaba de publicarse, en el sello Glossa, un disco suyo con arias escritas para Farinelli.

Me siendo cómoda cantando Farinelli… si es que hay alguien que realmente se pueda sentir cómodo cantando esas arias. No, no creo que podamos usar la palabra “cómoda”, porque son en extremo complicadas.

Es su segundo disco dedicado Farinelli. El primero lo grabó precisamente con Christophe Rousset, en Aparté, y tuvo un gran éxito. Pero son dos trabajos muy diferentes: el primero contenía arias de óperas que Farinelli había cantado en los teatros y este segundo, en cambio, contiene varias de las arias que Farinelli le cantaba cada noche a Felipe V durante más de dos décadas.

Así es, hemos recogido seis arias y dos accompanagti de un precioso manuscrito que el propio Farinelli envió a la emperatriz austriaca María Teresa. Farinelli y María Teresa se conocían, como lo prueba la carta escrita de su puño por Farinelli que acompañaba al manuscrito. En la carta le explica que son las arias que él suele cantarle al rey español. En concreto, le dice que le canta tres de estas seis arias cada noche, durante años, años y más años. Por tanto, no son arias operísticas propiamente dichas, sino arias camerísticas, pensadas para cantarse en las habitaciones privadas del monarca, para deleite suyo, de su mujer y, tal vez, de algún miembro más de la familia real. No son arias que estuvieran acompañadas por una gran orquesta, sino por una formación de cámara: un primer violín, un segundo violín, una viola y el bajo continuo. Y nosotros hemos tratado de recrear esa situación. (…)

El próximo mes de febrero regresa a España, al Teatro de la Maestranza de Sevilla, para cantar, con la Orquesta Barroca de Sevilla, la Agrippina de Haendel, en una versión escenificada.

Se trata de una producción que hicimos hace un par de años para la Ópera de Flandes. El reparto vocal es prácticamente el mismo de entonces, pero con la Orquesta Barroca de Sevilla, con la que para mí siempre es un placer trabajar. Se trata de un espectáculo muy inteligente.

Parece que usted se ha especializado en cantar Agrippina en España: la cantó en 2009 en el Teatro Real, bajo la dirección de Alan Curtis, y repitió en 2013 en el Auditorio Nacional, esta vez bajo la dirección de Eduardo Lopez Banzo.

¡Sí! En el reparto del Teatro Real estaba Xavi Sabata, que cantará también ahora en Sevilla el rol de Ottone. Y en el del Auditorio Nacional estaban Vivica Genaux, María Espada y Carlos Mena. No era un mal reparto vocal, no…

Agrippina es una ópera atípica en la producción de Haendel, seguramente por tratarse de una obra de juventud. ¿Qué destaca de este título?

Adoro la música que el joven Haendel hace en esos años italianos, porque es increíblemente fresca. Mi impresión es que, en esa época, Haendel no tiene el más mínimo miedo a enfrentarse a nada. Pasas una página y lo que te encuentras en la siguiente es otra sorpresa increíble. Es, por decirlo de una forma gráfica, una música loca. Ese Haendel de juventud me resulta apasionante. (…)

 

[Foto: Örjan Jakobsson]

(Extracto de la entrevista publicada en el nº 356 de Scherzo, de noviembre de 2019)