Ana Santisteban: “El mayor enemigo del músico es el ego”

Ana Santisteban: “El mayor enemigo del músico es el ego”

Su brillante técnica, junto a su gran fuerza expresiva, hacen de la joven Ana Santisteban (Cuenca, 1990) una de las figuras más interesantes entre los guitarristas clásicos de su generación. Y es que Santisteban desprende musicalidad y virtuosismo en cada frase. Tras destacar en su etapa de formación en España, Bélgica y Holanda, Ana decidió establecer su residencia en Bruselas, lugar donde combina su actividad concertística con la docencia.

¿Qué le distingue del resto de guitarristas?

Sinceramente, yo no me considero alguien excepcional. El mundo está lleno de guitarristas fabulosos a los que admiro y para mí es muy complicado remarcar qué me distingue de los demás. Lo que sí intento, dentro de mis posibilidades, es hacer que mis actuaciones sean inolvidables. No hablo de mejores o peores, pongo alma, vida y corazón, antes y durante el concierto, para que el oyente viva a través de la música una experiencia mágica en la que pueda ser feliz por unos instantes.

¿Por qué se estableció en Bruselas? ¿Hay más oportunidades allí?

Yo comencé a vivir en Bruselas para continuar con mi formación académica, al igual que también estudié dos años en Maastricht. Llevo casi diez años, y la verdad es que el tiempo se ha pasado en un suspiro. Por un lado, me atraparon las posibilidades laborales como docente que me ofreció Bélgica. Aquí nunca me ha faltado el trabajo. Y, en segundo lugar, y es el motivo más divertido, la interculturalidad. La confluencia de personas de todo el mundo que existe en esta ciudad es como una droga para mí. Necesito este intercambio de culturas como fuente de inspiración, para vivir y seguir aprendiendo.

¿Quién firma la guitarra con la que toca?

René Baarslag. Es un fabuloso constructor de guitarras de origen holandés afincado en Granada. Estoy orgullosa de poder trabajar con una guitarra construida por él.

¿Cuál cree que es tu repertorio estrella?

Sin lugar a duda, la música española. La siento muy dentro de mí, me identifico muchísimo con los compositores españoles del Siglo XX. Me encanta el carácter, la fuerza y sensibilidad que encierran las obras de dicha época. Cuando viajo me encanta mostrar la música española, como si pudiera mostrar a través de ella la belleza de mi país.

¿En qué artista se inspira?

En todos aquellos que me transmitan fuerza, excelencia y sean capaces de remover mis emociones, ya sean clásicos, flamencos o estrellas del pop.

Nos han contado que una de sus cualidades es la autoexigencia. ¿Cómo gestiona esa búsqueda de la perfección?

En efecto. Es una de mis cualidades y a la vez mi mayor defecto. Este nivel de autoexigencia me lleva al límite de mis capacidades y hace que siga evolucionando, pero en muchas ocasiones me condena al inconformismo e incluso la obsesión. No obstante, para solventar esta búsqueda continúa de la excelencia, me recuerdo a mí misma lo que expresaba el guitarrista Pepe Romero en una de sus entrevistas que leí hace tiempo y que yo confirmo: que la perfección absoluta no existe, es solo de Dios. El mayor enemigo del músico es el ego, la protagonista en este caso es la guitarra y la música. Nosotros solo podemos esforzarnos al máximo, para crear belleza a través de nuestra humana imperfección.

Ha recorrido el mundo con su guitarra, ¿Qué momento destacaría de su carrera concertística?

Es muy complicado contestar a esta pregunta, porque para mí, cada vez que me subo a un escenario es una experiencia especial, única e irrepetible, independientemente del marco donde me encuentre.

Una curiosidad: ¿Cuál es el color de su estuche? ¿Por qué eligió esa marca?

La funda de mi guitarra es blanca. Realmente yo no la elegí, fue un regalo que me hicieron mis padres por Navidad. Era la marca que distribuía la única tienda de música que existe en mi ciudad, Cuenca. Pero tengo que decir que es una marca excelente, gracias al estuche Cavia, mi guitarra ha sobrevivido a cientos de viajes en todo tipo de medio de transporte, temperaturas extremas y a más de un golpe.

¿Cree que los programadores piensan en ayudar a las nuevas generaciones?

Creo que es uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos hoy en día los más jóvenes. Siento que los organizadores de conciertos ven a las nuevas generaciones como un riesgo dentro de sus programas, a veces prefieren apostar por lo que conocen, por lo seguro. Pero estamos en un mundo que gira continuamente, y mantengo la esperanza de que poco a poco se vaya apostando por lo nuevo por conocer, porque los músicos que estamos comenzando nuestras carreras artísticas, pisamos fuerte y vamos a por todas.