ALICANTE / Clamoroso éxito de ADDA-Sinfónica en su cierre de temporada

Alicante. ADDA. 12-VI-2026. Anna Petrova, piano. ADDA-Sinfónica. J. Vicent, director. Obras de Rachmáninov y Mahler.
ADDA-Sinfónica cerraba su temporada con este concierto que constituyó un éxito clamoroso. Fundada en 2018, no ha cumplido su primera década y la orquesta ya ofrece un proyecto artístico innovador y con fuerte personalidad. Además, puede hacer gala de una extraordinaria conexión con su público, pues no cabe duda de que los alicantinos sienten esta orquesta con orgullo. Una buena muestra fue la charla que Anna Fedorova y Josep Vicent dieron antes del concierto en el hall del auditorio. No cabía un alma y tras las explicaciones sobre el programa que dieron los artistas, se sucedieron las preguntas sobre el concierto, pero también sobre la próxima temporada. Se percibía en sus intervenciones las ganas de música y la ilusión por escuchar algunos programas anunciados. Varios aficionados no dudaron en lanzar peticiones y ofrecer sugerencias, a las que respondía Josep Vicent demostrando una completa complicidad y cercanía con su público.

El programa presentaba dos obras de enorme atractivo como son las Variaciones sobre un tema de Paganini de Rachmáninov y la Sinfonía nº1 “Titán” de Mahler. Anna Petronova demostró una aristocrática elegancia en su interpretación de Rachmáninov. Fue la suya una versión de líneas claras, sonido nítido y bien articulado fraseo. La pianista ucraniana tuvo detalles de gran inteligencia y musicalidad, como la forma en la que perfiló en la variación 15 el germen temático de la famosa variación 18 que, por cierto, se repitió como bis junto a la orquesta. El caluroso éxito justificó un segundo bis: el Preludio op. 32 nº12.

ADDA-Sinfónica es una orquesta de un enorme potencial técnico en la que destaca especialmente la cuerda por su arrolladora sonoridad, así como la calidad de los solistas en las maderas. Esas cualidades ya se hicieron evidentes en el Rachmáninov, y se repitieron en el Mahler que ocupó la segunda parte. Josep Vicent condujo una versión de intenso discurso narrativo firmando una dramática interpretación. El rendimiento de la orquesta fue excelente, si bien, en algunos momentos, faltó cierto equilibrio de la cuerda con los metales y con la percusión. Tampoco el solista de trompa tuvo su mejor noche, con algún error puntual. En el lado opuesto, habría que destacar la magnífica labor de la concertino Ayako Tanaka de sonido recio y brillante, así como el contrabajo de Damián Rubido en el solo que da inicio al canon inicial del tercer tiempo.
Durante el concierto, se emitían proyecciones en directo de los intérpretes en el fondo de la sala entre llamativos efectos de color. El resultado es muy cinematográfico. Sin duda, contribuye a ese toque de modernidad que caracteriza a esta orquesta y que Josep Vicent parece tener como uno de los objetivos de su proyecto artístico: una orquesta hija de su tiempo.
César Rus
Foto: Chris Ganser


