Alexander Radvilovich: “Para creer en el destino de la humanidad necesitamos arte”

Alexander Radvilovich: “Para creer en el destino de la humanidad necesitamos arte”

Michael Thallium

Alexander Radvilovich es un compositor y profesor del Conservatorio de San Petersburgo y hace ya 30 años que creó el Festival Sound Ways de música contemporánea, aunque a él le gusta decir “música nueva”. El sábado 20 de abril de 2019 se sentaba entre el público del Auditorio de Cuenca para ser testigo del estreno de dos de sus obras en España con motivo de la 58ª Semana de Música Religiosa de esta ciudad manchega. A su lado estaba el compositor Fabian Panisello, de quien también se estrenaba Meister Eckhart: Mystical Song. Alexander Radvilovich subió al escenario para saludar tras la interpretación por parte de PluralEnsemble y Nacho de Paz de sus obras, que fueron muy aplaudidas. Estas obras son muy particulares desde el punto de vista de la tímbrica. A Radvilovich le interesa descubrir colores nuevos con instrumentos tradicionales, toda una poética del timbre. Al terminar el concierto, hablamos brevemente con este ruso afable, hombre con ganas de entablar conversación para difundir esa nueva música de la que es abanderado desde hace treinta años.

¿Cuál es su opinión sobre la respuesta de la gente ante la música nueva?

Creo que todos somos personas y cada uno de nosotros tiene sus propios intereses. La diferencia entre los seres humanos y los animales es que los seres humanos hacen arte. Necesitamos el arte, pero no todos piensan sobre el arte. Para creer en el destino de la humanidad necesitamos arte: clásica, antigua, medieval o arte nueva. Nueva música, nueva pintura, nueva arquitectura. La necesitamos, porque estamos viviendo ahora. A veces es muy complicado y una situación muy poco habitual. La mayoría de las veces el público se interesa por la música del siglo XIX, porque han crecido con ella. Sin embargo, ahora vivimos en el siglo XXI y cualquiera que piense sobre estos problemas, al final llega al arte nuevo.

En el concierto de la penúltima jornada de la 58ª Semana de Música Religiosa de Cuenca se han estrenado en España dos de sus obras: L’éclat des ténèbres (El resplandor de las estrellas), una cantata de cámara para voz femenina y conjunto de cámara, y Shoah (Catástrofe) para conjunto de cámara. ¿Que nos diría de ellas?

Ambas obras han tenido mucho éxito. Y les estoy muy agradecido a los músicos. Han hecho muchísimo esfuerzo para estrenar mi música. Y la cantante, Anna Davidson, también, porque solo ha tenido dos semanas para aprenderse el repertorio, lo cual es verdaderamente increíble, porque para una cantante estas obras son especialmente complicadas. Quizás su timbre ligero no fuera el más apropiado para L’èclat des ténèbres, que requiere una voz más dramática, pero me quito el sombrero. El resultado fue de muy alta calidad. Lo que me ha gustado mucho es que se notaba que todos han disfrutado trabajando, lo han hecho con gran deseo. Han hecho prácticamente todo lo que había escrito en la partitura.

¿Y qué me dice del director de orquesta, Nacho de Paz, que ha estrenado con PluralEnsemble estas obras en España?

Es un director muy bueno, fantástico. No es algo frecuente. En el terreno de la nueva música tenemos profesionales, pero él también dirige música clásica. He hablado un poco con él y me contó también que en su juventud entró en contacto con algunos músicos rusos y que eso le cambió la vida. Estoy muy orgulloso de los músicos rusos, pero desafortunadamente apenas hay contacto entre nuestros países. PluralEnsemble vino a nuestro festival Sound Ways hace tres años, pero el festival lleva ya treinta años funcionando. Erróneamente nos hemos hecho a la idea de que el compositor español Manuel de Falla es bueno, pero… ¿qué hay después de él? Nada. Me encontré con Fabian Panisello en Salzburgo cuando él aún era estudiante y yo iba con mi pequeño conjunto de cámara. Le di unas pocas clases y luego vino a San Petersburgo a hacer un curso de composición conmigo. Allí tuvo distintos encargos y, más tarde, se ha convertido en un grandísimo compositor. Sus estudios para piano son comparables a los de Ligeti. Yo enseño su música a mis alumnos del conservatorio de San Petersburgo. Y estoy muy contento de haber venido por primera vez a España, porque quizás podamos colaborar más asiduamente en el futuro.