A CORUÑA / Roberto González-Monjas y la OSG: feliz Navidad

A Coruña. Palacio de la Ópera. 19-XII-2025. Coro Joven y Coro de Niños de la OSG Orquesta Sinfónica de Galicia. Director: Roberto González-Monjas. Obras de Bizet y Williams.
Una vez más el Concierto de Navidad de la Sinfónica de Galicia ha reunido al público no habitual, ese al que hay que empujarle un poco para que acuda a un ceremonial cuyas claves no domina y que, por ello, a veces puede sentirse ninguneado por el que se las sabe todas. Conciertos como este rebajan los humos de los que se creen cabales y aumentan el sentimiento de libertad de quienes suelen confesar antes de sentarse que ellos no saben nada de nada.
Y para que esa entente social se lleve a cabo hacen falta dos cosas fundamentales: un programa bien pensado y un director —el titular, que es el que debe estar siempre en ocasiones como esta— capaz de manejar el tráfico con solvencia y a quien no le importe que se aplauda cuando lo pida el cuerpo. Y ambas cosas se dieron cita felizmente el pasado viernes en A Coruña. Las obras elegidas fueron las dos suites de Carmen y una selección de las bandas sonoras originales escritas por John Williams para la saga de Harry Potter y los tres villancicos de Solo en casa. En el primer caso, se agradeció enormemente la idea porque, así, se pudo ver lo maravilloso de la música de Bizet, es decir, eso que quedó lamentablemente oculto en las funciones que se llevaron a cabo este año en la Tempoarada Lírica por mor de una mala elección del responsable en el foso. Desde el primer compás de la Marcha del toreador se pudo advertir que aquello era otro mundo aunque la orquesta fuera la misma. ¿La razón? Pues la presencia en el podio de un maestro como González-Monjas, que respira con sus sinfónicos en idéntica sintonía. El vallisoletano fue, además, explicando cada paso del concierto con una mezcla de sabiduría y poder de comunicación, con la naturalidad propia de quien habla no para la cátedra sino para un común que se merece el detalle.
Y, lo que son las cosas, en el segundo bloque, el dedicado a la música de John Williams, llegó el momento cumbre del concierto, exactamente en Nimbus 2000 de Harry Potter y la piedra filosofal, ese magnífico Scherzo que pide a las maderas toda su agilidad y su brillantez. Las de la OSG lo bordaron y la audiencia les dedicó la ovación de la noche cuando fueron señaladas por González-Monjas. Qué lujo para cualquier orquesta. El maestro destacó igualmente a los protagonistas de cada fragmento de un programa al que se unieron en su última sección el Coro Joven y el Coro de Niños de la OSG que dirigen, respectivamente, Daniel Artés y Sofía Rodríguez y que deben ser el futuro de sus homólogos mayores. Todos, orquesta, cantores y público, disfrutaron tras la música de un cóctel ofrecido por Gadis, la marca patrocinadora de un concierto que hizo feliz a mucha gente. Por eso, noblesse oblige, hay que decirlo.
Luis Suñén
(Foto: Pablo Sánchez Quinteiro)


