A CORUÑA / OSG y José Trigueros: cuidando la cantera

A Coruña. Palacio de la Ópera. 14-III-2025. Orquesta Sinfónica de Galicia. Kiril Nesterov, trombón. Jorge Aldao López, clarinete. Iván Fernández González, violonchelo. Efrén Soto López, saxofón. Director: José Trigueros. Obras de Tomasi, Nielsen, Haydn y Martin.
Por vez primera la Orquesta Sinfónica de Galicia —que, por cierto, tiene nuevo gerente: el colombiano Juan Antonio Cuéllar— ha incluido en su abono el habitual concierto en el que actuaban los ganadores del Concurso de Interpretación Solista que organiza el Conservatorio Superior de Música da Coruña en colaboración con la propia orquesta. El público ha respondido como se debe y el Palacio de la Ópera presentaba una buena entrada para un programa nada habitual —si se exceptúa, en parte, el Concierto para violonchelo en re mayor de Haydn—, con tres composiciones —el resto— de las que requieren atención especial para llegar a su entraña más allá de las apariencias. Y una de ellas, el Concierto para clarinete de Carl Nielsen, verdaderamente maestra.
Empezó la sesión con el Concierto para trombón de Henri Tomasi, ese peculiar marsellés de origen corso que asimiló la esencia raveliana con la distancia y la inteligencia necesarias como para darnos este primo hermano del que escribiera para trompeta, una de sus obras más conocidas. Kiril Nesterov (A Coruña 2003) se desempeñó con admirable soltura, con un sonido muy poderoso al que supo domeñar cuando era necesario mientras el director Asociado de la OSG, José Trigueros, equilibraba tal potencia con la orquesta más bien reducida que propone el autor.
Jorge Aldao López (A Coruña, 2002) sacó partido con virtuosismo y valentía al magnífico Concierto para clarinete de Nielsen, luciéndose de veras en las nada fáciles cadenze. Espléndido a la caja —coprotagonista de la pieza en un método que el autor usa igualmente en la Humoreske de su Sexta Sinfonía, coetánea del Concierto— Alejandro Sanz. Excelentes también fagotes y trompas.
Iván Fernández González (A Coruña 2003) lidió con el Concierto en re mayor de Haydn y con un instrumento que parecía no hacer justicia a sus indudables virtudes. Para los músicos de cuerda es esta una cuestión no baladí. Cumplió con un buen trabajo general, pero merece ser escuchado con mejores medios.
Efrén Soto López (Ourense, 2002) abordó con competencia y buen estilo la, en ocasiones, un poco sombría y siempre exigente Balada para saxofón y orquesta del suizo Frank Martin. Circuló con soltura por la tesitura extrema a que obliga el autor en una escritura a veces un poco inclemente.
No se puede juzgar a músicos que empiezan con el mismo criterio que a quienes lleven muchos años de profesión, sea en el seno de una orquesta, sea como solistas. Los cuatro jóvenes que protagonizaron este concierto —bien cuidados en todo momento por Trigueros— dieron fe de que la cantera es sólida y puede ser, además, brillante. Que muestren su talento en una convocatoria de abono servirá también para que las próximas citas se planteen como una forma de compartir —orquesta, conservatorio y público—, con sana mezcla de ilusión y expectación, una parte fundamental de la realidad de la vida musical coruñesa.
Luis Suñén


