A CORUÑA / OSG, Flores y Gómez: Américas

A Coruña. Palacio de la Ópera. 25-IV-2025. Orquesta Sinfónica de Galicia. Pacho Flores, trompeta. Director: José Luis Gómez. Obras de García, Sierra, Freiberg y Bernstein.
Tras el estreno de Cántico de Fernando Buide, llegaba a los atriles otro encargo de la Orquesta Sinfónica de Galicia en el marco de Xacobeo 21-22: Ekphrasis de Nani García (A Coruña, 1955). El autor ha cimentado su fama en las bandas sonoras y a eso es a lo que suena la nueva partitura, que parece mucho más escrita para ilustrar algo que para ser ella misma. Si fuera lo primero, pues habría que pedir, por ejemplo, unas imágenes, las de un documental sobre naturaleza, digamos. Pero como se trata de lo segundo, este crítico debe limitarse a lo que ha escuchado, es decir a una música de innegable oficio, pero a la que le faltan esas ideas que le hagan remontar un discurso predecible que pudiera prolongarse sin mayores sobresaltos o terminar sin que su final resultara en absoluto abrupto. Un lenguaje claramente convencional —ojo con eso, pues lo mismo podría parecer los de Sierra o Freiberg pero en los resultados está la explicación de las diferencias—, que no acaba de funcionar porque en el fondo no hay una energía que lo despierte de esa tranquilidad que propone, ni siquiera las fanfarrias de su segundo movimiento que parecen anunciar el paso del documental a la superproducción. Tibia acogida por parte del respetable.
La ya habitual visita del trompetista venezolano Pacho Flores (San Cristóbal, 1981) al abono de la OSG se saldó con el esperado y bien merecido éxito de siempre, sostenido en dos obras que muestran la importancia de la tradición popular en una parte de la música americana —la del puertorriqueño Roberto Sierra (Vega Baja, 1953) y el argentino Daniel Freiberg (Buenos Aires, 1957)— y la vigencia absoluta de un clásico que, en 1957, supo abrirse en su pretexto teatral a la realidad de un tiempo que cambiaba y que hoy, desgraciadamente, asoma de nuevo su peor cara como es West Side Story —sus Danzas Sinfónicas— de Leonard Bernstein.
Roberto Sierra es un músico a la vez agudo y versátil, del piano de Boleros y montunos o los más formales Estudios a la recreación de músicas pretéritas de Fandangos o la decidida investigación rítmica y popular en sus sinfonías o en Alegría, pasando por sus incursiones en procedimientos más abstractos como sería el caso de sus Six Intervening Periods of Time o las sonatas para violín o viola. Su Concierto para trompeta “Salseando” (2020) está directamente ligado a su Tercera Sinfonía, no en vano subtitilada “La salsa”, y es una afirmación rotunda de amor a la tierra y a sus músicas, aquella tan poco considerada administrativamente por el país del que es estado asociado —ligazón bien clara con West Side Story en este programa— y estas, sin embargo, de éxito incontestable por el mundo adelante.
Daniel Freiberg es compositor, arreglista, productor y un creador que también sabe muy bien lo que se propone y en casos como este llegar a resultados muy satisfactorios. Ya conocieron el éxito su Concierto para clarinete que escribió para Paquito D’Rivera y retomó en versión para trompeta Pacho Flores o su Sueño austral. Historia de flores y tangos (2022) está escrita para Pacho Flores y en cierta manera une las tradiciones de compositor y solista, con una magnífica primera parte en la que la milonga parece fusionarse con la tan venezolana y tan evocadora música llanera– y una segunda en la que un tango estilizado, ligeramente urbanizado a lo Piazzolla, asume la responsabilidad.
Pacho Flores afirmó una vez más que la trompeta -todo tipo de trompeta- no tiene secretos para él. Es un virtuoso absoluto del instrumento, al que hace cantar con una flexibilidad insólita y una expresividad que pareciera imposible. Tanto en su fusión con la orquesta —muy bien equilibrada siempre por José Luis Gómez— como en las cadenze, la exhibición fue de primerísima clase. El éxito fue, como es de suponer, extraordinario y con el buen criterio —si se me permite la modesta opinión— de no insistir con un encore, improcedente después de tanto soplido inmejorable.
Cerraban programa las maravillosas Danzas Sinfónicas de West Side Story de Leonard Bernstein, esa obra maestra sin paliativos en la que el músico de Lawrence expone los temas principales del musical que le da título, con plena sabiduría técnica, pero también con un sentido diríase que muy respetuoso de las emociones que sabe va a provocar. Así, ni Somewhere ni Maria —un prodigio de orquestación— llegan tan lejos como en el original, de manera que quien escucha se repone antes de lo previsto de la impresión recibida y puede continuar mal que bien. Lo entendió muy bien el venezolano-español José Luis Gómez, nacido en Maracaibo de padre gallego y actual titular de la Sinfónica de Tucson, a quien este crítico veía por vez primera. Su prestación en toda la velada fue excelente. Como la de una OSG que se encuentra muy a gusto en estos repertorios en los que mostrar a la vez su disciplina y su genio particular. Delicada la flauta de Claudia Walker-Moore en Bernstein e impecable e implacable la percusión a todo lo largo del concierto, con una mención especialísima para José Trigueros a los bongós.
Luis Suñén


