A CORUÑA / Noites na Cidade Vella: La plenitud del Cuarteto Casals

A Coruña. Iglesia de Santo Domingo. 18-X-2025. Cuarteto Casals. Obras de Shostakovich y Schubert.
Noites na Cidade Vella cerraba su ciclo correspondiente a este 2025 con el Cuarteto Casals o, lo que es lo mismo, con una suerte de apoteosis de la música de cámara. A ello se refirió en sus palabras de agradecimiento a la fidelidad del público durante este mes y medio de conciertos su responsable, Rogelio Groba Otero. Ya sabemos que el Casals es uno de los grandes cuartetos del presente, que ha ido construyendo una discografía apabullante, que se mueve con una solidez a prueba de bomba, todas las características que queramos y que pueden servir para una promoción más o menos tópica. Pero lo verdaderamente valioso de quienes resucitaron el cuarteto de cuerdas entre nosotros es la asombrosa mezcla de inteligencia y musicalidad que exhiben de forma tan natural. Los hemos escuchado muchas veces, hemos seguido su evolución en los veintisiete años que han pasado desde su fundación y, sobre todo, hemos podido comprobar de primera mano un crecimiento, un camino hacia la madurez que desemboca en su —todavía— capacidad para sorprender, para compartir su deslumbramiento frente a diferentes aspectos de la partitura con un público que lo recibe y lo completa.
Esa experiencia, esa profesionalidad, ha estado detrás, sin duda, de la decisión de designar a la viola madrileña Cristina Cordero —que tiene la misma edad que el propio cuarteto— como sustituta de Jonathan Brown. Este crítico los veía por vez primera en esta su formación actual y, después de escuchar a Cordero su larga, intensísima cantilena en el Adagio del Cuarteto nº 3 de Shostakovich pensó, simplemente, que no se podía hacer mejor. Imposible más emoción, pero también imposible esa emoción sin el cuidado extremo en lo que se hace, sin la comprensión plena de su sentido, de su inserción en ese concepto tan hondo, desde el equilibrio entre la historia de la partitura y el presente de su lectura, que el Casals nos va mostrando del autor ruso a lo largo de su integral discográfica.
Igualmente sensacional el D887 schubertiano, enriquecido a través de los años después de su grabación para Harmonia Mundi hace doce. El Casals ha entrado en el universo del compositor vienés por la vía de la asunción de aspectos esenciales y a la vez complementarios, técnicos de nuevo —el cuidado extremo en las dinámicas, el virtuosismo individual al servicio del sonido común, los detalles, siempre los detalles— pero también decididamente expresivos, de manera que el oyente tiene la sensación de haber entrado en un mundo revelado por una creación única. El de Schubert es contemporáneo en su escritura al Op. 131 de Beethoven y pareciera como si el Casals quisiera recalcar ese carácter, ese compartir una suerte de discurso extremo creyendo plenamente en su carácter de obra maestra absoluta.
Para corresponder a las aclamaciones del público, Vera Martínez Mehner —primer violín en las dos obras del programa— Abel Tomàs, Cristina Cordero y Arnau Tomàs cambiaron los arcos convencionales por unos barrocos y ofrecieon como encore una intensa, poderosa y hermosísima versión del Contrapunctus I de El arte de la fuga de Bach.
Luis Suñén
(Foto: Fundación Rogelio Groba)


