A CORUÑA / Carlos Mena y la OCSG: fuegos y paces

A Coruña. Palacio de la Ópera. 23-I-2026. Lucas López, bajo. Orquesta y Coro de la Sinfónica de Galicia. Director: Carlos Mena. Obras de Haendel.
Cómo es la vida. Al carácter celebratorio que, de la mano de la música de Haendel, marcaba este concierto se sobrepusieron inopinadamente las tragedias ferroviarias de estos días en España. Por ello Carlos Mena pidió a la audiencia un minuto de silencio cuya emoción hizo especialmente difícil ponernos en sintonía con la alegría haendeliana hecha de pirotecnia, oficio, inteligencia y genio. Con todo, la versión de Mena de la suite de la Música para los reales fuegos artificiales —dada por vez primera por la OSG, como el Te Deum que le seguiría— fue magnífica, desde la introducción solemne de los tres percusionistas hasta la brillantez general del segundo de los minuetos que concluyen la pieza. Formidables igualmente oboes, fagotes, trompas y —aquí, como en todo el programa, decisivos— los trompetas. Todos muy pimpantes dentro de una lectura que supo indagar muy bien —el Menuet I— lo que hay detrás de tanto precioso oropel que quien haya escuchado en lo más parecido a su contexto inicial —este crítico hace muchos años a la Sinfónica de Londres con fuegos incluidos— sabe que indefectiblemente pierde un poquito cuando se le quita el aire libre y los propios fuegos que la justificaron en su estreno. Igual un año de estos en María Pita…
En la segunda parte, el Te Deum “Dettingen” como muestra, igualmente, de la genialidad de un músico a quien no se le resistían conmemoraciones ni aniversarios, prodigioso en la circunstancia y en las emociones. Protagonista esencial de la pieza es el coro, pero también la orquesta que, con un Mena extraordinariamente cuidadoso, volvió a causar la misma estupenda impresión que en la primera mitad, así en el desempeño de órgano, trompeta y violonchelo en el acompañamiento al bajo en “Thou Art the King of Glory”, de la cuerda entera en “When Thou Tookest upon Thee” y antes en “The Glorious Company of the Apostles”.
El coro es fundamental, decisivo, en esta obra, puro Haendel, tan cercana por momentos a ese El Mesías sólo dos años anterior. Del Coro de la Sinfónica de Galicia ya hemos dicho en ocasiones anteriores que es un colectivo en revisión, compuesto íntegramente por cantantes aficionados, muy numeroso, y al que a la vista de sus circunstancias no se le puede pedir más de lo que puede dar, sobre todo si, como sucede cada vez que actúa, lo da todo. Pudo advertirse en sus mejores momentos —“We Therefore Pray Day”— y en los menos buenos —el endiablado “Thou Sittest at the Right Hand of Good”—, más apurados tenores y altos —estas sobre todo— y más lucidos sopranos y bajos. Tras un eficaz “Oh Lord, in Thee Have I Trusted” la sesión concluyó con la apoteosis habitual cuando actúan unos coristas que no pueden dudar del cariño de la filarmonía coruñesa. Como el que se le mostró, a pesar de la indefinición de la tesitura y lo a veces inestable de la línea, al aplaudidísimo (anunciado como) bajo herculino Lucas López, todavía en pleno periodo de formación como su prestación dio a entender. Hubiera sido útil para el respetable indicar en el programa de mano las partes en que se dividen Fuegos artificiales y Te Deum.
Luis Suñén
(Foto Pablo Sánchez Quinteiro)


