Los planetas de Daniel Harding

HOLST:
Los planetas. Orquesta sinfónica y Coros de la Radio de Baviera. Director: Daniel Harding. BR CLASSIK (1 CD)
No hay compases más utilizados por el cine, la tele, los seriales, la publicidad, que los que inician el Zaratustra de Strauss, comenzando por quien lo puso en órbita, el Kubrick de 2001 Odisea en el espacio. Pero a poca distancia le siguen partes y zonas de Los planetas de Gustav Holst. La enorme popularidad de estas músicas convertidas en iconos sonoros ha perjudicado una escucha atenta, pero los ha elevado a superventas. Hay una cierta mirada de menosprecio por parte de algunos especialistas que toleran mal las músicas populares. No es mi caso.
La más repetida de las figuras planetarias es Marte, el que trae la guerra, seguido por Júpiter, el que trae la alegría y que Holst definía como “one of those jolly fat people who enjoy life”, una especie de Falstaff planetario. Porque, a pesar de los ramalazos astrológicos de Holst, que empezaron a obsesionarle hacia 1913, lo cierto es que los planetas de su composición no son los astros del firmamento sino caracteres humanos, y también Saturno, el que trae la vejez, Urano el mago o Neptuno el místico. Y aún más sorprendente, la suite se le ocurrió en su forma actual tras oír en 1914 las Cinco piezas para orquesta de Schoenberg. Antes la concebía como siete piezas separadas y sin ligazón psíquica. Cuando se estrenó, en 1920, ya fue un éxito rotundo.
La versión de Harding es muy seria y lenta. A veces exageradamente lenta. Estas páginas populares suelen animar a las grandes batutas y orquestas a versiones brillantes, colorísticas y espectaculares. Eso hace que las ediciones de Bernstein, de Karajan o de Gardiner, sean mucho más rápidas y puedan incluir otras piezas. A Karajan, por ejemplo, le cabe entero el Don Juan de Strauss. Es una visión personal y valiente que escapa a lo espectacular, al colorido, al brillo orquestal innecesario y busca el respeto de la partitura.
Félix de Azúa


