CÓRDOBA/ Efemérides “Leo Brouwer”

CÓRDOBA/ Efemérides “Leo Brouwer”

CÓRDOBA. Conservatorio Superior de Música ‘Rafael Orozco’. 04-IV-2019. XXII Festival de Música Contemporánea. Javier Riba (guitarra) y Cuarteto de La Habana. Obras de Leo Brouwer.

José Antonio Cantón

Con motivo de su octogésimo cumpleaños, el Festival ha dedicado una de sus jornadas a la figura de Leo Brouwer, compositor muy vinculado a la vida cultural cordobesa dado que es fundador y director emérito de la Orquesta de Córdoba de la que fue titular artístico y musical durante la primera década de esta formación. Para tal efeméride ha contado con la participación del Javier Riba, catedrático de guitarra del conservatorio cordobés, y con el Cuarteto de La Habana, muy conectado a la personalidad estética del músico cubano.

El concierto se inició con la obra Elogio de la Danza escrita en 1964 y en la que el autor pone sus señas de identidad creativa de manera plena y determinante a partir de las tres notas con la que se inicia su discurso. Riba cuidó con detalle su pulsación en su búsqueda de definición de sonido como efecto rompedor del silencio que parece envolver el Lento inicial, para plasmar en el desarrollo cíclico del Ostinado el mejor color de la guitarra con un calculado aliento expresivo. Su interpretación dejó una impronta de función didáctica por encima de cualquier gratuito lucimiento, dada la equilibrada técnica y estética que tiene esta obra, todo un referente en el pensamiento musical para la guitarra del siglo XX.

En el Cuarteto de Cuerda nº 5, dedicado al violista de esta formación de cámara, Jorge Hernández, se pudo apreciar la quietud que desea el autor en el Lento que lo abre desde una profunda expresividad en la interacción sonora de cada instrumento, dada la proyección vectorial de emisión que hacía se percibieran sus voces con individual distinción. El contrapunteado contenido de Celebración marcó la conjunción de los miembros del Cuarteto de La Habana pivotando sobre la función de equilibrio y enlace armónico del viola. Finalmente, los cuatro intérpretes manifestaron, con reveladora tensión, una vitalidad rítmica en la conclusión de este segundo y último movimiento.

A continuación se produjo el estreno en España de una de las obras más admiradas de Brouwer, sus Baladas del Decamerón Negro en versión para guitarra y cuarteto de arcos escrita en 2013. En la primera, El arpa del guerrero, Javier Riba reconvertía el sonido de su instrumento mediante la búsqueda de resonancias acudiendo a fórmulas narrativas de influencia minimalista. En Huida de los amantes por el valle de los ecos el lirismo se hizo patente potenciado por la cuerda, que dejaba un sustrato sonoro que realzaba el protagonismo del solista en su exposición de la idea fundamental que anima esta balada, haciendo que su interpretación fuera guía y dirección de su discurso, función que quedó realzada en el contrapunto de su trío. En la última, Balada de la doncella enamorada, los cinco músicos acentuaron su carácter evocador siguiendo la forma sonata expuesta en un cuidado estilo concertato. La historia del guerreo africano que desea convertirse en músico, idea literaria en la que se inspiran estas piezas, quedó reflejada en la fluida claridad con la que los intérpretes describieron musicalmente tal inspiración.

En el Quinteto con guitarra, que cerraba el programa, se pudo percibir un elaborado proceso de asimilación de cada uno de los músicos así como un serio trabajo de integración en la obra, sirviendo a la vanguardia que Brouwer necesitaba expresar allá por el año 1957, fecha de su composición. Una actitud audaz e innovadora que ya entonces exploraba lenguajes y conceptos compositivos desde la solidez incipiente de su personalidad creativa, de ahí la importancia de este quinteto tanto para el repertorio de guitarra como para el de la música de cámara del siglo XX.

El público asistente reconoció con su cerrado aplauso la bondad de esta jornada del Festival, lo que motivó que los intérpretes tocaran un bis también de Brouwer, su beatleriana extraída de la conocida canción de los Beatles Here, There and Everywhere que dejó un regusto amable y armonioso en el auditorio.