William Herschel, de Madrid al cielo

William Herschel, de Madrid al cielo

William Herschel fue un buen músico, pero ha pasado a la historia por su otra actividad profesional, la de astrónomo. Nacido en Hannover el 15 de noviembre de 1738, su vida recuerda en parte a la de Haendel, ya que, con apenas 20 años, se estableció en Inglaterra, donde pasaría el resto de sus días (falleció en Slough en 1823). Como Haendel, se nacionalizó británico y, también como Haendel, cambió la grafía de su nombre: de Friedrich Wilhelm, a William.

Hijo de un músico militar, Isaak Herschel, estudió música por la influencia de este y se convirtió en un  notable oboísta, formando parte junto a su padre y a su hermano, Jacob, de la banda del Regimiento de Guardias de Brunswick-Leneburgo. En 1757, participó en la batalla de Hastenbeck contra los franceses. Los más de 5.000 muertos que hubo en esa confrontación causaron en él una honda impresión, por lo que decidió dejar su país natal y afincarse con su hermano en Inglaterra (Jacob regresaría a Hannover después de dos años, pero William se quedó allí para siempre).

Esta conmoción causada por la brutalidad militar hace también rememorar a otro músico germano que se estableció en Inglaterra, el berlinés Johann Christoph Pepusch, autor, junto a John Gay, de la corrosiva The Beggar’s Opera. Siendo aún adolescente, Pepusch vio cómo azotaban en público, por orden de Federico I de Prusia, a un soldado que mantenía relaciones homosexuales con el hijo del rey, también llamado Federico, que años más tarde acabaría convirtiéndose en Federico II “el Grande”. Pepusch quedó tan impactado por aquel castigo militar, que salió huyendo a Londres, donde trabajó durante un par de años con Haendel y donde falleció a los 85 años.

Herschel concluyó sus estudios musicales en Inglaterra. Al acabar estos, se convirtió en profesor, organista (en la ciudad de Halifax) y director de orquesta (en Bath). Fue en la ciudad balnearia donde cambió su vida, al adquirir, en 1773, el libro Astronomy del escocés James Ferguson. Leyéndolo, se enamoró de esta ciencia y dejó en un segundo plano la música. Descubrió el planeta Urano (el 13 de marzo de 1781) y numerosos objetos celestes, y se dedicó a construir telescopios, los más perfectos de aquella época.

Herschel construyó uno de esos telescopios para el Real Observatorio de Madrid, que había sido levantado por Juan de Villanueva por orden de Carlos III en lo que hoy es el parque del Retiro. Estaba considerado como el mejor telescopio del mundo, gracias a la extraordinaria calidad de sus espejos pulidos. Durante la Guerra de la Independencia, las tropas napoleónicas, que habían establecido su cuartel general en El Retiro, utilizaron la madera del gigantesco telescopio para hacer fogatas y calentarse durante el frío invierno madrileño, si bien los responsables del observatorio pudieron salvar antes las valiosas lentes. A principios de este siglo, el telescopio de Herschel fue reconstruido (la estructura de madera, ya que los espejos son los mismos que fabricó Herschel) y hoy puede observarse (y utilizarse) en su enclave original.

No abundan las grabaciones de obras de Herschel, lamentablemente. Por eso hay que dar la bienvenida a este CD realizado por violinista barroco ruso Andrey Penyugin, que contiene los 24 Violin Capricci de Herschel, publicados en 1763 y nunca registrados en disco. Penyugin, ganador del Concurso Internacional Max Reger y del Premio Valentino Buchi, es director de los Soloists of Catherine the Great, formación historicista radicada en San Petersburgo, con la cual ha recuperado también numerosas obras de compositores que trabajaron en aquella ciudad, entre ellos, el español Vicente Martín y Soler.