Vivica Genaux: “Se acabó obsesionarse con la perfección”

Vivica Genaux: “Se acabó obsesionarse con la perfección”

Vivica Genaux (Fairbanks, Alaska, 1969) es uno de los grandes iconos canoros de la ópera barroca de nuestros días. Tras dos décadas de dedicación prácticamente exclusiva a este repertorio, la mezzosoprano norteamericana parece haberse especializado en esas arias peliagudas —algunas, escritas exprofeso para el castrato Farinelli, sin ir más lejos— a las que muchos colegas suyos (mezzosopranos, contraltos y, por supuesto, contratenores) prefieren no enfrentarse. Genaux regresa a Madrid, al Auditorio Nacional, donde formará parte, el 22 de marzo, del elenco vocal que cantará la ópera Silla de Haendel, dirigido por Fabio Biondi. Con Genaux tuvimos ocasión de charlar en Malta, durante el Valletta Baroque Festival, antes del ensayo previo al concierto que ofreció en el Teatru Manoel junto Les Musiciens du Louvre, bajo la dirección de Thibault Noally.

Los cantantes que se dedican a la ópera barroca suelen decir que cantar a Haendel es más agradecido que cantar a Vivaldi, por poner un ejemplo. ¿Está de acuerdo?

No. Haendel me resulta más difícil que Vivaldi, pero todo depende del mecanismo que tenga cada cantante. Para algunos es más fácil Haendel, pero para otros lo es Vivaldi o Porpora. En mi caso, Porpora es más complicado que Haendel, y Haendel es más complejo que Vivaldi. Con quien me siento más cómoda es con Hasse. Adoro la música de Hasse. Por lo que respecta al Silla que vamos a cantar en el Auditorio Nacional de Madrid, es un proyecto que desarrollamos con Fabio Biondi en 2017. Grabamos esta ópera y la interpretamos en versión concierto dos veces en Japón, en Yokohama, en marzo de ese mismo año. Silla contiene un buen número de piezas hermosas; no es muy larga —apenas dos horas—, pero cada aria está llena de energía, de dinamismo… Los recitativos son muy cortos, lo cual facilita el seguimiento de la trama. Creo que el reparto vocal de aquella grabación discográfica era de mucha calidad, y este lo va a ser también, porque apenas ha habido cambios.

Estamos quizá ante la ópera más enigmática de Haendel: se desconoce cuándo y dónde se estrenó, y los motivos por los que se compuso… Lo único que sabemos es que el autor reutilizó parte de la música en su siguiente ópera, Amadigi.

Sí, pero no olvidemos que hay otra ópera tan o más enigmática que Silla: Rodrigo. La hice el pasado mes de diciembre en Viena, con la orquesta Les Accents, dirigida por Thibault Noally. Rodrigo fue la primera ópera que escribió Haendel tras dejar Hamburgo. Está llena de arias de una gran complejidad técnica. Tanto Silla como Rodrigo encierran una buena dosis de misterio, y es curioso que me haya tocado cantar las dos en tan corto espacio de tiempo.

En Silla canta el personaje de Lepido, que fue estrenado por el castrato Valeriano Pellegrini. ¿Qué características entraña este papel?

Lepido es el héroe de la ópera, el que lucha contra el malvado Silla. La primera aria que canta es Se ben tuona il ciel irato, una reelaboración de Come nembo che fugge dal vento, aria incluida en el oratorio romano Il trionfo del Tempo e del Dinsinganno, compuesto seis años antes en Roma. Esa primera aria es realmente difícil, pero luego hay otras dos que son más cómodas. Lepido tiene también un bello dúo con Flavia, Sol per te, bell’idolo mio, como escena final del primer acto. Y luego, también con Flavia, tiene en el segundo acto otro dúo muy breve, Ti lascio, idolo mio, que ya aparecía en Rodrigo. (…)

 

(Comienzo de la entrevista publicada en el nº 360 de Scherzo, de marzo de 2020)

[Foto: RibaltaLuce Studio]