VALLADOLID / La OSCyL debe exigirse más

Valladolid. Auditorio Miguel Delibes. 15-I-2026. Orquesta Sinfónica de Castilla y León. Director: Erik Nielsen. Obras de Brahms, Schoenberg y Beethoven.
El octavo programa de temporada vio caerse por motivos de salud al director titular Thierry Fischer, en sustitución del cual fue llamado Erik Nielsen. Espero que Fischer se recupere pronto y totalmente. El público lo aprecia y le desea lo mejor.
Erik Nielsen ofreció un sonido siempre limpio en una versión académica, como corresponde a las Variaciones Haydn de Brahms. La OSCyL es una de las mejores orquestas españolas y, como tal, se mostró impecable en técnica en todas sus secciones. A partir de esta afirmación no me queda más remedio que no contribuir a que la formación se acomode en su éxito y en su calidad. Hay directores con los que la OSCyL da lo mejor de sí. Cuando viene González-Monjas cada sección echa fuego. Con Víctor Pablo se cuidaban los pianísimos al extremo. Si Thierry Fischer se pone el mono de trabajo, la orquesta funciona como un mecanismo explosivo. ¿Por qué ayer se conformó sólo con la corrección? En la severidad de Brahms debe haber tensión y apasionamiento. Las dinámicas, por secciones, deben mostrarse con mayor rigor si se quiere que el discurso se entienda desde el patio de butacas. Si los acentos de la variación VI apenas destacan, toda la gracia se pierde; si la melodía de la siciliana en la VII casi no se distingue porque los pianos no son suficientemente suaves, Brahms pierde su valor; si no se da prioridad a la claridad de todo lo que debe escucharse, entonces se necesita un director que revolucione la motivación cada día.
El discurso fue, en general, bastante más interesante en las Variaciones para orquesta op. 30 de Schoenberg. Fue este un orquestador excelente, lo cual permite que esta obra tan bachiana, beethoveniana y brahmsiana, se muestre siempre de manera equilibrada en sus impresionantes pasajes de tutti. Otra cosa ocurrió en los momentos camerísticos, en los cuales, daba la sensación de que los solistas eran personas que, ante la mirada del director, se hablaban alto sin escucharse unos a otros. Hace unos pocos años, el lema de temporada de la OSCyL fue “Equilibrio”, y por entonces la orquesta se hallaba en plenitud de expresión artística.
Creo que habría que retomar dicho lema en el primer ensayo de cada programa. La esperada Sinfonía nº 8 de Beethoven, aunque sin Fischer, con una orquesta de este nivel, de secciones excelentes y solistas destacados, siempre sonará bien, pero hace falta más gracia, más vida, más chispa, más concienciación y, sobre todo, más personalidad. Soy consciente de que hay mucho trabajo y mucho talento sobre el escenario y vuelvo a la premisa del primer párrafo: orquesta impecable. Ahora bien, una formación de esta calidad no debe conformarse con el notable. Si somos primera línea en España, hay que mantenerlo en cada concierto. Claridad, equilibrio y pasión.
Enrique García Revilla


