VALENCIA / Orquestra de València: Mozart y Martín i Soler, en la noche estival

VALENCIA / Orquestra de València: Mozart y Martín i Soler, en la noche estival

Valencia. Centre Cultural La Nau. 25-VI-2021. Óscar Oliver y Carlos Apellániz, pianos. Orquestra de València. Director: David Gómez. Obras de Martín i Soler y Mozart.

La benigna noche estival mediterránea sumada al ‘marco incomparable’ del claustro neoclásico del Centre Cultural de la Nau invita a disfrutar de la experiencia grata y sugestiva del concierto. Así transcurren los conciertos veraniegos que desde hace años organiza la Universitat de València en el ‘marco incomparable’, que es su sede desde nada menos que finales del siglo XV. Allí, en el impactante claustro con la estatua de Lluís Vives como convidada de piedra del Festival Serenates, actuó el viernes la Orquestra de València en un concierto que ya es tradición en la programación surtida de una cita que desde tantos años promueve la Universitat de València. En los atriles, músicas del valenciano Martín i Soler y de su colega Mozart, nacido solo dos años después que el creador de la ópera Una cosa rara.

Fue precisamente la obertura de esta ópera de Martin i Soler, citada por Mozart en Don Giovanni, la que abrió un programa dirigido por el sevillano radicado en València David Gómez. Fue una lectura ramplona, insegura, desajustada y ajena a estilo y estilizaciones, calificativos que sirven igualmente para la olvidable y ya olvidada Sinfonía Haffner que cerró el programa, cuyos cuatro movimientos estuvieron, además, empañados por intervenciones solistas y seccionales que no acertaron a superar problemas propios ni los derivados de la batuta y de una acústica al aire libre que siempre amplifica dificultades.

Lo mejor de la grata noche fue la participación solista en el Concierto para dos pianos de Mozart de dos intérpretes tan solventes y cercanos como Óscar Oliver y Carlos Apellániz. Ambos fusionaron sus pianismos y maneras en una suerte de instrumento único, catalizado tanto en el concepto y sentir como en las sonoridades individuales. Fue un Mozart de tiempos precisos, finamente cantado y fraseado, en el que el virtuosismo se plegó a la empática idea expresiva. Un Mozart libre, expresivo y rutilante, que voló en el lírico andante central, y en el que la batuta de David Gómez tuvo el acierto de dejar hacer. José Iturbi y su hermana Amparo, que tanto tocaron juntos este concierto, hubieran aplaudido la interpretación de sus paisanos y herederos con tanta decisión como lo hizo el público que colmó el limitado aforo del claustro. Como bis para despedir la sonora noche en ideal quietud, el adagio del Concierto para dos teclados en Do menor BWV 1060 de Bach. ¿Qué mejor?

(Foto: Live Music Valencia)