VALENCIA / Michael Volle: intención, propósito y vuelo

Valencia. Palau de Les Arts. 23-III-2025. Ciclo ‘Les Arts És Grans Veus’. Michael Volle, barítono. Helmut Deutsch, piano. Lieder de Schubert y Liszt
En el escaparate de las mejores voces de nuestro tiempo que es el ciclo Les Arts És Grans Veus del Palau de Les Arts de Valencia, el domingo le ha llegado el turno al barítono alemán Michael Volle, nacido en Baden-Wurtemberg en 1960 y afianzado como una de las grandes voces wagnerianas de hoy, con referenciales interpretaciones de Hans Sachs, Beckmesser, Amfortas y el Holandés en la Colina Sagrada, por no hablar del papel de Wotan, que ha encarnado en diversos teatros. Pero el mundo recogido y directo del recital es otra historia. Y es particularmente peliagudo cuando se dispone de un torrente vocal tan caudaloso y poderoso como el suyo. “De amplio espectro, rica en matices y tonos oscuros”, como señala la nota incluida en el solo virtual programa de mano.
Enfrentarse con semejantes medios vocales a un recital centrado en Lieder de Schubert y Liszt supone un riesgo añadido para un cantante de sus características, al requerir un esfuerzo expresivo añadido para plegar y encauzar esa generosidad vocal al universo íntimo y directo de la canción de concierto. Apoyado en el piano inspirador y maestro del veterano Helmut Deutsch (quien a sus 79 años mantiene intactas las excelencias de siempre), Volle supo adaptar su vocalidad wagneriana, generosa y grandiosa, en los Lieder de Liszt que integraban la segunda parte del programa, que recreó y matizó con intencionada expresión y evidente sentido romántico. Cantados, sí, demasiado pegado a la partitura –física y conceptualmente–, y en los que, en cualquier caso faltó vuelo y fantasía (también italianità, y no solo vocal, en los Tres sonetos de Petrarca), por mucho que entonara y contara con propósito e intención narrativa el Lied que cerró el ciclo, Los tres gitanos. La significativa escritura pianística lisztiana fue atendida por Deutsch con pálpito virtuoso y poético. Difícil imaginar mejor cómplice para esta incursión liederística en quien fue –es y seguirá siendo– uno de los máximos pianistas y escribidores para piano de la historia.
La primera parte confrontaba dos obras schubertianas tan particulares y extremas como el temprano y extenso El buceador, D 77, –compuesto en 1797, sobre las 27 estrofas del poema homónimo de Schiller, y acaso el Lieder más extenso de Schubert–, y los tardíos Tres cantos sobre Metastasio, D 902, de 1827, en los que el influjo de Salieri es tan palmario como el de la ópera italiana. Si en El buceador (Der Taucher) Volle hizo valer su alcurnia vocal y artística wagnerianas, con una versión rotunda y categórica, de altas y variadas aristas expresivas, en los Cantos sobre Metastasio faltó la sutileza extrema tan propia del Schubert de plenitud y que tan manifiesta era en el teclado de Deutsch. Volle y su vigorosa voz sobreactuaron para acercarse de refilón más al empuje y brillo vocal de Hermann Prey que a la expresividad indagadora de Fischer-Dieskau. Como a la Caballé cuando cantaba en cualquier idioma, no se le entendió ni pepa. Poco público y gran éxito. En Valencia, como en casi todos los sitios, siempre que sales de jota, caballo y rey, la taquilla no da ni para pipas. ¡Y vamos a peor!
(foto: Miguel Lorenzo)


