VALENCIA / Beczala, el canto inteligente

VALENCIA / Beczala, el canto inteligente

Valencia. Palau de les Arts. 20-X-2019. Piotr Beczala, tenor. Sarah Tysman, piano. Obras de Karłowicz, Dvorák, Rimski-Korsakov, Rachmaninov, Tosti, Curtis, Bixio, Verdi, Massenet y Bizet

El polaco Piotr Beczala (1966) es a sus 52 estupendos años uno de los tenores verdaderamente grandes de la actualidad. Dueño de un canto mezza voce quizá sin parangón en su entorno, como también la increíble homogeneidad de la voz en todos sus registros: desde unos agudos rara vez descontrolados hasta los consistentes graves en su registro de tenor lírico puro y un centro diamantino en el que la voz brilla con inconfundible belleza. Estas cualidades asomaron con intensidad en el recital ofrecido el domingo en el Palau de les Arts de Valencia, dentro del ahora inaugurado Les Arts és Lied, que contará en esta primera edición con la participación añadida de Violeta Urmana, Philippe Jaroussky y Simon Keenlyside, y será clausurado el 15 de marzo por Ainhoa Arteta.

Bien acompañado por la competente pianista francesa Sarah Tysman, Beczala se muestra ante el atril (facistol lo llamaba despectivamente la reina del Lieder, Victoria de los Ángeles) mesurado y comedido, atento a todo, controlando cualquier detalle, el gesto, la emisión, su posición en escena, el equilibrio con el teclado… Su canto inteligente discurre siempre en sus casillas y casi sin espacio para el arrebato. Se echa de menos en él, la italianità, como se puso de manifiesto en las canciones italianas incluidas en el surtido programa. De ahí que donde más alto brilló su arte inconfundible fue en las paisanas canciones polacas de Mieczysław Karlowicz o en las rusas de Rimski-Korsakov (la célebre Canción hindú de Sadko) y Rachmaninov. En las hermosísimas Canciones gitanas de Dvorák faltaron la magia y efusión lírica características del brahmsiano compositor bohemio, mientras que las maravillosamente cantadas melodías italianas de Leoncavallo —la célebre Mattinata—, Bixio y el mil veces tarareado Torna a Surriento de Curtis se sentían dichas más con la testa y la gola que con el cuore y el anima.

Su canto brilló con franca intensidad en la sección final del recital, donde Beczala viajó al mundo de la ópera, para alcanzar las más excelsas cotas de la noche. Tras un Ah! Fuyez, douce image de Manon de cortar el aliento y un aria de La flor de Carmen aún mejor pulida que la que cantó hace un año en el vecino Palau de la Música, la guinda del recital fue un poco afrancesado Porquoi me réveiller del Werther de Massenet que, aunque lejano a las referencias de Kraus o Thill, quedó bien enaltecido merced a la inteligencia de su arte sofisticado y franco.