Un estudio revela que la Sonata K 448 de Mozart consigue reducir la frecuencia de ataques en pacientes con epilepsia

Un estudio revela que la Sonata K 448 de Mozart consigue reducir la frecuencia de ataques en pacientes con epilepsia

Muchos han sido los estudios publicados sobre los beneficios para la salud que supone escuchar música clásica, y en concreto, Mozart. Desde los estudios de Tomatis hasta el mítico “Efecto Mozart”, cuyos beneficios en niños hablan de un supuesto desarrollo en pruebas de razonamiento y espacio temporal.

Una de las últimas investigaciones realizadas, sostiene que la escucha de la Sonata para dos pianos K.448, puede ayudar a las personas que padecen epilepsia a reducir considerablemente la frecuencia de los ataques.

La epilepsia es posiblemente el trastorno cerebral más extendido, con más de 50 millones de diagnosticados por todo el mundo, de los cuales, a un 30% los tratamientos convencionales no terminan de ayudar en su mejoría.
La investigadora Marjan Rafiee, del Instituto del Cerebro de Krembil, en Canada, es la autora principal de un estudio que asegura que la construcción rítmico-matemática de la K.448, favorece a disminuir la frecuencia de ataques en un amplio por ciento de pacientes con epilepsia.

Para la realización de este estudio, de un año de duración, se reclutaron a 13 voluntarios divididos en dos grupos. El primero de estos grupos, escucharía diariamente la K.448 durante tres meses. Los tres meses siguientes, escucharían una versión codificada de esta sonata, con patrones rítmicos similares. El otro grupo, realizaría el proceso inverso, comenzando por la versión codificado, y concluyendo con la original.

Los resultados, atisbaron cómo la escucha de Mozart puede ser considerada una opción terapéutica suplementaria, ya que disminuye considerablemente la frecuencia de los ataques.

Taufik Valiante, director del Programa de Epilepsia Quirúrgica en el Instituto del Cerebro de Krembil, asegura que el estudio ha revelado datos esclarecedores, pero muchas cuestiones todavía por resolver. Aún así, lo cierto es que gracias a los resultados de esta investigación, la ciencia se va acercando un poco más a la comprensión absoluta de los beneficios que la música clásica puede aportar al ser humano tanto en su desarrollo cerebral, como en procesos patológicos.

Les dejamos la sonata en cuestión, interpretada por dos de los más grandes pianistas de nuestro tiempo: Martha Argerich y Daniel Barenboim.