ÚBEDA / La OBS inaugura un festival de Música Antigua dedicado a Juan Sebastián Elcano

ÚBEDA / La OBS inaugura un festival de Música Antigua dedicado a Juan Sebastián Elcano

Úbeda. Auditorio del Hospital de Santiago. 30-XI-2019. XXIII Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza. Orquesta Barroca de Sevilla. Directora y violín: Suyeon Kang. Obras de Albinoni, Rameau, Telemann y Vivaldi.

El Festival de Música Antigua Úbeda y Baeza (FeMAUB) ha programado en su vigésimo tercera edición la mayor cantidad de eventos de su historia con cuarenta y dos conciertos, que están celebrándose en diecinueve localidades de la provincia de Jaén, y la organización de un congreso internacional de musicología dedicado al compositor napolitano del siglo XVIII Ignacio de Jerusalem y Stella, del que se conmemora el doscientos cincuenta aniversario de su muerte en México, de cuya catedral metropolitana fue maestro de capilla. Su figura trasciende en la historia de la música como singular representante de la difusión e implantación del estilo galante napolitano en el mundo hispano, hecho que justifica su recuerdo en el FeMAUB dado el lema que se ha adoptado para esta edición: “Italia Global: De la Península Ibérica al Nuevo Mundo”.

Con esta idea presente en su programa, ha participado en el Festival la Orquesta Barroca de Sevilla liderada por la violinista australiana de origen coreano Suyeon Kang, bajo el título “Del mar y otros mundos” con el que se ha querido conmemorar el quinto centenario de la circunnavegación del planeta capitaneada a la postre por Juan Sebastián Elcano. Comenzó su actuación con el Concierto para violín, RV 208 de Antonio Vivaldi también conocido por Grosso Mogul, en cuya ejecución se pudieron admirar las habilidades de la solista entrando en un estilo interpretativo directo y esquemático que quedaba diluido en la experiencia de la orquesta que, sin generar tensión alguna con la dirección, supo mantener la particular estética de il prete rosso -como era apodado Vivaldi-, con un sentido más decantado en una latina naturalidad. Esta cualidad se acentuó en el movimiento central, un Grave contrastado con un Recitativo, que parecía recomponer la impulsiva dicción de la violinista ofrecida en el allegro inicial, tendencia orquestal que se mantuvo en el último tiempo favoreciéndose así la impresión general que quedó de la obra.

El concierto continuó con la composición estrella del programa: Les Nations, Ouverture-Suite en Sib Mayor, TWV55.B5 de Georg Philipp Telemann. En ella el autor expone una serie de retratos musicales de varios pueblos sin poderse identificar con particularidad los caracteres musicales que eligió para representarlos. Con todo, la orquesta tradujo con gran eficacia el singular entramado armónico de esta obra, distinguiéndose la contundencia expresada en Les Turcs y el acampanado ambiente sonoro del Kremlin en Les Moscovites, acentuando el contraste de los dos últimos pasajes en los que el compositor de manera humorística contrapone el impedimento de los cojos, Les Boiteux, ante la agilidad de los corredores, Les Coureurs, último episodio en el que algunos tratadistas han querido entender más el trotar de caballos que una alusión a personas que se ejercitan corriendo. Con esta suite el concierto alcanzaba su momento culminante, pudiéndose apreciar en su ejecución cómo Telemann dominaba los distintos estilos barrocos y diferentes formas con un acierto estético digno de admiración.

Era el Concierto para violín “La tempesta di mare”, RV 253-5 con el que la orquesta sevillana abría la segunda parte de su actuación. Suyeon Kang tuvo la oportunidad de demostrar su virtuosismo ante las agilidades que requiere esta obra en sus movimientos extremos, dos prestos de endiablada factura que la llevaron en las articulaciones más veloces a buscar y forzar la afinación, volviendo el tiempo lento a ser un bálsamo ante las “amarejadas” tensiones iniciales y los abruptos conflictos sin resolver del tercer movimiento que, conforme se acercaba su final, propiciaba que la orquesta y la solista aumentaran su expresividad en color y densidad sonoras.

La penúltima interpretación fue la de la Sonate à cinque, Op.2-2 de Tommaso Albinoni en la que quedó patente el entendimiento de los músicos en general y el buen efecto causado en el Grave, que ejecutaron el violonchelo, el bajo y el clave asumiendo y ofreciendo ese particular sentido estructural de su obstinado contenido. Seguidamente y para terminar, la Orquesta Barroca de Sevilla hizo una plástica interpretación de una selección de episodios de la Suite de “Les Indes Galantes” sacada de la ópera-ballet del mismo nombre de Jean-Philippe Rameau, destacando los dos Tambourins, el rondó a modo de rigodón y la danza final, página que reafirmó en el público la complaciente experiencia tenida a lo largo todo el concierto.

(Foto: Jesús Delgado)