ÚBEDA / Nereydas y Sollazo Ensemble clausuran el Festival de Música Antigua

ÚBEDA / Nereydas y Sollazo Ensemble clausuran el Festival de Música Antigua

Úbeda. Hospital de Santiago. 8-XII-2019. Hospital de Santiago. Sollazo Ensemble. Directora: Anna Danilevskaia. Obras c. 1350 en Florencia. • Alicia Amo, soprano. Filippo Mineccia, contratenor. Nereydas. Director: Javier Ulises Illán. Obras de Ignacio Jerusalem y José de Herrando.

Hasta cinco conciertos se sucedieron en la última jornada del FeMAUB destacando los de la tarde y noche por la curiosa singularidad de sus programas que hacían referencia a la música que se hacía en Florencia a mediados del siglo XIV durante el surgimiento del Humanismo, en el caso del grupo Sollazzo Ensemble, y el titulado “Dulce sueño” protagonizado por el conjunto musical Nereydas dedicado al compositor napolitano Ignacio Jerusalem, figura que, en el doscientos cincuenta aniversario de su muerte, ha ocupado especialmente la atención del Festival dedicándole un congreso internacional de musicología por ser un relevante ejemplo de la influencia musical italiana en España y Méjico, de cuya catedral metropolitana fue maestro de capilla.

Sollazzo Ensemble centró su actuación en desvelar la importancia del importante compositor florentino Francesco Landini junto a otros músicos como Matteo da Peruggia, Bartolino da Padova o Niccolo del Proposto, así como la interpretación de una serie de piezas anónimas de la época, que dejaban una panorámica de los sones cultos que se producían en la capital de Toscana. Dirigido por la violinista rusa Anna Danilevskaia desde una vihuela de arco, se adentró en aquel mundo florentino de manera mágica en la forma de sonar y cantar con anhelante expresividad el mensaje poético de los textos, hecho que llevó al auditorio a sentirse transportado a aquel tiempo en el que el renacimiento iba tomando vida después del dilatado periodo medieval.

Cabe destacar la finura y delicadeza interpretativas de la austriaca Franziska Fleischanderl con el salterio, que maneja a la perfección y servía como floreado acompañamiento a las voces de la soprano Anara Khassenova y el tenor pacense Víctor Sordo, creando un contracanto instrumental que favorecía su expresividad vocal. El laudista Christoph Sommer puso su ejecución al servicio del sonido de la vihuela, convertida en catalizador por donde pivotaba el discurso de cada obra. El conjunto funcionaba con una instintiva sincronización que dejaba saborear la espontaneidad de su recreación como valor intrínseco de una manera de hacer música basada en un gran conocimiento estílístico, alto grado de imaginación y una subyacente capacidad de improvisación que hacía que la música fluyera de manera natural sin ningún tipo de afectación. Fundado en 2014, Sollazzo Ensemble ha dejado constancia del por qué de sus múltiples premios y reconocimientos en su corta existencia, que llevan a pensar en una importante trayectoria artística en su carrera como apuntó también con el éxito obtenido en el pasado Festival de Granada.

Con el fin de ser fiel al estilo y espíritu de cada obra siguiendo criterios historicistas el grupo Nereydas, fundado en 2010 por su director titular Javier Ulises Illán, ha protagonizado uno de los conciertos más comprometidos del Festival en la misión que éste se ha impuesto de no dejar de recuperar patrimonio en cada una de sus ediciones. En este caso ha sido la obra de Ignacio Jerusalem, objeto de atención de la musicología personificada en el profesor de la Northwestern University de Estados Unidos, Drew Edward Davies, presente en el auditorio, la doctora mejicana Jazmín Rincón y el propio director del Festival, Javier Marín, coordinador y profesor del Área de Música de la Universidad de Jaén. Estos especialistas se han encargado de poner en valor algunas de las composiciones de Jerusalem sacadas de los archivos de las catedrales de México y Durango.

La calidad instrumental de Ignacio Jerusalem, que fue un magnífico violonchelista, quedó de manifiesto en la Sinfonía en Sol mayor que abrió el programa. Sus tres secciones integran un modelo de la primigenia forma sinfónica de corta duración y función diversa en relación con su incursión en la programación e interpretación de otro tipo de obras. Fue una manera de centrar la atención del público en el estilo galante del compositor napolitano. Siguió una Cantada de Navidad y dos dúos en los que su lucieron la soprano y el contratenor, quedando de manifiesto la capacidad lírica del músico en la transformación de formas del repertorio litúrgico como la que se aprecia en el responsorio Felix namque para la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. Funcionalmente, otro tanto se pudo percibir en el verso del Miserere Ecce enim para soprano o en el Magnificat, un dúo de preciosa factura. Como referente contemporáneo, se interpretó una Sinfonía en Re de José de Herrando, violinista y compositor valenciano del siglo XVIII, encontrada en Durango, que reafirmaba el buen trabajo realizado por los instrumentistas del grupo en la obra que abrió el programa.

El Festival, una edición más, ha unido música y musicología como una de sus señas de identidad en programación. Esta misión singulariza su calidad que no deja de crecer de la mano de su dirección artística y gestión llevada a cabo con rigor en lo  científico y con un claro sentido de difusión en lo cultural, que lo convierten en uno de los eventos con más personalidad en su clase de España.

(Fotos: Jesús Delgado)