Trifolium: “Nos llama la atención la admiración mutua entre Haydn y Mozart”

Defensor desde sus comienzos del repertorio para cuarteto de cuerda escrito en la península ibérica durante el siglo XVIII, Trifolium da un paso importante en su trayectoria con la publicación de un nuevo CD, Al mio caro Amico, dedicado a dos maestros absolutos del género: Mozart y Haydn. Por boca de su primer violín Carlos Gallifa, Trifolium explica los detalles de este proyecto, realizado desde el minucioso respeto de los criterios de la interpretación históricamente informada.
Con todo el respeto por Boccherini, Brunetti o Almeida Mota (a los que Trifolium dedicó sus anteriores discos), Mozart y Haydn son palabras mayores.
En efecto, es un salto musical muy importante. Hemos estado muchos años dedicándonos a la música que se hacía en el siglo XVIII en la península ibérica, aunando además influencias italianas (Brunetti y Boccherini) y portuguesas (Almeida Mota), pero desde un principio pensamos que el restringirnos al área ibérica nos limitaba. Este disco surge de una exigencia musical propia y también del público. Así que en cierto momento se nos hacía necesario establecer esta comparativa con la música que se estaba haciendo en el centro de Europa dentro del ámbito del cuarteto de cuerda.
¿Cómo seleccionaron el contenido del disco?
Ofrecer una visión completa de dos compositores como Haydn y Mozart en un solo CD es una tarea imposible. Nuestro punto de partida fue la emotiva dedicatoria que Mozart dirigió a su amigo Haydn en sus seis “Cuartetos Haydn”. El título del disco, Al mio caro Amico, hace referencia a esta dedicatoria. Nos llamó poderosamente la atención la relación de admiración mutua entre músicos de personalidad tan diferente, pero igualmente importantes a la hora de asentar el canon vienés.
¿Por qué entre los seis “Cuartetos Haydn” de Mozart escogieron el K.387?
Es el primero de la colección y abre de manera muy brillante la serie, por lo que nos pareció que cumplía perfectamente con el mismo carácter de preámbulo que tiene la dedicatoria. Desde el punto de vista musical nos pareció el más completo para ser grabado en un disco. En el caso de Haydn, optamos por un cuarteto, el opus 74 nº 2, posterior a la muerte de Mozart no pudo escuchar y que ha sido poco grabado con instrumentos originales. Este cuarteto es muy interesante, forma parte de tres piezas op. 74 que Haydn compuso al regresar de su primera estancia en Londres en 1792, por lo que Mozart nunca pudo escucharlo. Corresponde a una época en la que además Haydn se debió de inspirar en los cuartetos de cuerda profesionales, con intérpretes plenamente virtuosos, que había escuchado en Londres.
La interpretación de Trifolium se caracteriza por su talante historicista. ¿En qué radica este tipo de trabajo?
Desde nuestra creación nos hemos acercado al repertorio de esta época de forma muy respetuosa con los instrumentos para el que fue creado. En todo caso, entre los grupos que tocan con criterios historicistas la música para cuarteto de cuerda entre finales del siglo XVIII y principios de siglo XIX, existe todavía cierta ambigüedad. En nuestra opinión, muchos se limitan a tocar sobre instrumentos de época, pero con una técnica y una concepción absolutamente modernas. Nosotros tratamos de emplear, además de los instrumentos de la época y las cuerdas de tripa, unos criterios interpretativos de la época en cuanto al uso del vibrato, a las arcadas o a la articulación.
¿Hay métodos o tratados de esta época que nos den indicaciones sobre cómo se tocaba?
Los métodos de Geminiani, L’ Abbé Le Fils y otros, hacen referencia a una época anterior, todavía anclada en el uso del bajo continuo. El método de violín de Leopold Mozart fue el tratado en alemán más usado hasta bien entrado el siglo XIX. Es un texto muy interesante porque no sólo habla de estilos interpretativos, sino también de la actitud del intérprete, lo que lo hace curioso para nuestra mentalidad actual. En Italia se hizo muy popular el método de B. Campagnoli (1797), discípulo de P. Nardini (compañero de cuarteto de L. Boccherini). En Francia, de forma inmediatamente posterior está el método de violín de P. Baillot (1834), que es bastante exhaustivo. Es interesante porque se trata de una época muy de transición en donde la música instrumental adquiere un estatuto propio. Luego están los grandes pedagogos de la época, como Kreutzer y Rode, que escriben colecciones de estudios sin tanta indicaciones estilísticas o técnicas.
¿Tienen algún tipo de conjunto de referencia?
El Cuarteto Mosaïques ha sido siempre el conjunto de referencia en este ámbito. Actualmente, también el Cuarteto Chiaroscuro está haciendo un trabajo admirable.
Después de Haydn y Mozart, ¿su siguiente paso será Beethoven?
Nos vamos aproximando al aniversario de su muerte (que será en 2027) y sería un buen momento para grabarlo. De Beethoven ya hemos tocado en concierto algunos cuartetos del op. 18 (nº1 y nº 6) en varias ocasiones. Qué gran dificultad tocar esta música con instrumentos de época y con cuerdas de tripa… Es un discurso sonoro tan masivo que la afinación y estabilidad de los instrumentos resulta muy comprometida. Te tienes que olvidar de la fiabilidad de tu instrumento e ir haciendo ajustes con los dedos la mayor parte del tiempo. Obviamente, no podemos imaginar cómo sonaban los cuartetos de la época tocando esta música.
Si atendemos a su tipo de enfoque, el repertorio que proponen es quizá demasiado tardío para los festivales de música antigua, mientras que los ciclos de cámara tradicionales no son muy dados a programara cuartetos con planteamientos historicistas.
Es cierto que nuestra forma de hacer es muy historicista y que nuestro repertorio se escapa un poco de la cronología asociada con la música antigua. En los festivales de música de cámara, el hacerlo con instrumentos originales suele ser recibido con interés y curiosidad por parte del público, pero hay que hacer pedagogía previa para aquellos oyentes no acostumbrados a esta sonoridad o a este planteamiento.
¿Y ustedes la hacen?
Sí. Antes podías aprovechar el programa de mano, pero por desgracia esta herramienta corre el riesgo de perderse en determinados escenarios por esa nueva moda de sustituir el programa de mano en papel por el código QR. Mi impresión es que al final nadie lo descarga ni lo lee. Al final esta labor pedagógico-didáctica recae en el propio músico durante el concierto, y creo personalmente que es también una buena forma de acercarse al público y hacer más espontánea la actuación. Pero tienes que medir bien la espontaneidad de las intervenciones para que la duración global del concierto no se prolongue en exceso.
¿Cuáles son sus compromisos más inminentes?
De forma inmediata, estamos muy comprometidos con la presentación del CD, que será en Madrid en julio. El 11 de junio tocamos en el XXXIV Festival de Primavera de Juventudes Musicales de Sevilla y justo después en la programación de Clásicos en verano en Madrid.
¿Qué puede decir acerca de los proyectos futuros de Trifolium?
Nos gustaría encarar el aniversario de Beethoven dentro de tres años con un proyecto discográfico que fuera muy original, dedicando la mitad del disco al cuarteto de cuerda y la otra mitad a música de Beethoven no escrita originalmente para cuarteto, pero arreglada para esta formación. Discúlpeme si soy discreto y no revelo más por el momento.
Stefano Russomanno
La crítica de esta grabación se puede leer AQUÍ.


