Thomas Adès, una mezcla perfecta

Thomas Adès, una mezcla perfecta

ADÈS: Powder Her Face (Paráfrasis de concierto). The Exterminating Angel (Berceuse). Mazurcas, op. 27. In Seven Days / Kirill Gerstein y Thomas Adès, pianos / Orquesta del Tanglewood Music Center / Director: Thomas Adès / MYRIOS 027 (1 CD)

La música de Thomas Adès (Londres, 1971) es una mezcla perfecta de inteligencia, inspiración y sabiduría constructiva. Es también un resumen de influencias, de músicas favoritas integradas en el discurso propio, de recursos y de métodos, de poesía, de prosa y de relato, de magnífico teatro musical también. Incluso cuando, como aquí, se alimenta de sí misma, el resultado es una nueva posibilidad de lectura que no anula el original sino lo ensancha. Y, como sucede con algunos de sus mayores, recompone los pedazos en que la querella vanguardista —algunos de cuyos epítomes, como suele suceder, terminaron en la academia o ejerciendo sus indudables dotes de mando— había roto la tradición que él amplía y engrandece, en la que se integra felizmente creo que sin más contradicciones que las estrictamente enriquecedoras. Y sin que sus oyentes se sientan ni más raros ni menos modernos, sin la mala conciencia que produce la dificultad para el análisis o la mera posibilidad del aburrimiento.

No hay nada estrictamente nuevo en este disco que recoge música para piano de Thomas Adès, aunque solo una parte de ella esté inicialmente escrita para ese instrumento. Y es que una buena parte de él corresponde a esa habilidad del compositor británico para transformar su música a través del cambio de formato, de modo que sin cambiar su esencia amplíe sus posibilidades de ser escuchada o leída si se quiere. Así nos encontramos con la “paráfrasis de concierto” para dos pianos —hay otra para un piano que grabó el canadiense Winston Choi en 2015 (La Buissonne)— de fragmentos de su ópera de 1995 Powder Her Face de la que antes había ya extraído dos suites para orquesta. Lo propio sucede, esta vez para un solo intérprete, con la canción de cuna procedente de otra ópera suya, El ángel exterminador (2016), una versión de la película de Luis Buñuel.

Sí pensadas inicialmente para el piano han sido las tres Mazurcas, de 2009, de las que podría decirse que son una lectura de las chopinianas si no fueran mucho más que eso, un equilibrio entre el modelo y el mundo en el que desemboca, una escritura pianística literalmente cautivadora en su escucha. Música escurridiza y bien anclada al mismo tiempo, que cuando pareciera que se deja atrapar se escabulle para volver a aparecer en el siguiente rincón de su propio jardín. Gerstein toca maravillosamente y su escucha pone aún más en valor el trabajo de Choi, que no le anda a la zaga. Ahí es nada tener en el mercado dos versiones como estas de una obra de anteayer.

In Seven Days es más que un repaso musical al relato de la Creación y se equivocará quien la considere mera música programática o una suerte de glosa bíblica. Y, sin embargo, es también las dos cosas, su fluir es inseparable de su título. Ausente de retórica —y esa es la parte que tiene también que ver con la ciencia— hay en esta música un admirable poder de convicción estético que despide, por así decir, una luz razonable en medio del relato del Génesis —no olvidemos las palabras del propio Adès: “la creación está al borde del caos”—. Le cabe al oyente plantearse también la misma disyuntiva que Gerstein ha manifestado entre la concepción del autor y la suya como ejecutante: si para aquel la obra trataría sobre el nacimiento del universo, para el pianista es “simplemente una cabalgata triunfal de efectos delicadamente brillantes y gloriosamente sensuales”. Algo decepcionante esa concepción más técnica para quien creyera más en el contenido, digamos, espiritual de la partitura pero también un baño de realidad digno de agradecer que introduce una muy interesante dialéctica. Falta aquí el componente audiovisual que diseñara Tal Rosner para complementar su escucha y que sí aparecía en la grabación anterior, protagonizada por su destinatario el pianista Nicholas Hodges y dirigida por el propio Adés a la London Sinfonietta y que comercializara el sello Signum.

Las versiones de este disco revelan la música que contiene en todo su esplendor. En buena medida porque Kirill Gerstein se ha convertido en una especie de otro yo pianístico de Adès, él mismo extraordinario pianista, por cierto. El ruso-estadounidense ha estudiado a fondo el material, lo ha entendido perfectamente y ha puesto en práctica como complemento infaltable su conocimiento y su práctica del gran repertorio, que está aquí en alguna de las obras del disco y en sus requerimientos técnicos. Adès se le suma en Powder Her Face y como director —es también muy bueno en ese oficio— en In Seven Days.