Tamara Stefanovich: dónde está el delirio

ORGANISED DELIRIUM
Obras de Boulez, Eisler, Bartók, Shostakovich y D. Scarlatti. Tamara Stefanovich, piano. PENTATONE (1 CD)
¿Sonata o forma sonata? Este recital trata de lo primero. Forma sonata es un concepto estricto. La sonata se inventa y se modifica hasta bifurcarse en lo diverso. Aquí, lo vemos desde Scarlatti hasta esa obra de Boulez que se vistió de rebelión, que él quiso trascendental, supo trascendental y fue obligatorio considerar trascendental. Forma sonata, en cambio, es la especulación de los que observan qué hizo la tradición inmediata, qué hicieron Haydn, Mozart y Beethoven, por ejemplo; y luego se teorizó hasta hacerlo poco menos que obligatorio. Estas cuatro obras del siglo XX se libran del dogma, son libres.
Y la obra maestra del recital es, acaso, la Sonata de Bartók, de aquel milagroso año 1926 en que aportó piezas pianísticas con o sin conjunto. ¿Qué hace aquí la Sonata K 87 de Scarlatti? Tal vez aportar solera, desde el siglo XVIII. El joven Shostakovich, con veinte años, ya es un maestro con su Primera Sonata, como lo había sido con su Primera Sinfonía. El joven Eisler, con su Sonata dedicada al maestro Schoenberg, aparece bastante irreconocible. Es una secuencia de sensibilidades, mejor tomárselo así. “La composición da la forma y crea relaciones”, decía Boulez e invoca Tobias Bleek en el libreto del CD. Luego podríamos encarar este sugestivo recital como una propuesta de relaciones.
Domina, por timing y por lo intricado de la propuesta, la Sonata nº 2 de Boulez. Dominan los otros tres del siglo XX por una complicidad no buscada por las obras mismas, y tal vez sí por Tamara Stefanovich. Scarlatti es la coda: en el principio fue el verbo, y el verbo es sonata. Ahí está lo organizado, aunque sea más discutible hallar el delirio. Mucho habría que analizar en la obra de Boulez, que Stefanovich toca recordando la enseñanza del maestro. Un CD excelente en repertorio y en la lectura de la serbia Tamara Stefanovich, espléndida y audaz pianista.


