Tamar Lalo: “Es sorprendente la cantidad de ideas diferentes que muestra Sammartini”

Tras una larga e impecable trayectoria en conciertos y en grabaciones, la flautista israelí Tamar Lalo (Tel Aviv, 1984) se ha animado a sacar su primer disco como protagonista absoluta. Está dedicado a un compositor no demasiado frecuentado, Giuseppe Sammartini (Milán, 1695-Londres, 1750), pero con una producción de conciertos y sonatas (tanto para oboe como para flauta de pico o travesera) amplia y de incuestionable calidad.
¿Por qué no le ha querido poner un nombre al grupo que ha intervenido en este CD?
Con La Ritirata hemos hecho ya muchos proyectos, algunos de los cuales tienen a la flauta como protagonista, aunque ha sido siempre un protagonismo compartido. Llevo mucho tiempo queriendo hacer este disco, que es para flauta y nada más, así que he considerado que no era una empresa para La Ritirata, sino un trabajo mío. Tuvimos dudas sobre si había que ponerle nombre al grupo, pero al final decidimos que no, que bastaba con reunir a una serie de colegas, de compañeros…
Los compañeros son los de La Ritirata, salvo Jadran Duncumb al laúd y Eyal Streett, que es el fagotista titular de la Freiburger Barockorchester.
Jadran es la primera, en efecto, pero Eyal ya había colaborado antes alguna vez. En La Riritara, teniendo un violonchelo [Josetxu Obregón] para el bajo continuo, es difícil hacerlo coincidir con un fagot. Cuando empecé a darle forma a este disco, mirando bien la partitura vi claro que había que poner ahí un fagot además del violonchelo, así que en el primero que pensé fue en Eyal.
Hombre, siendo ustedes dos israelíes y viviendo en Madrid…
Pues sí, es una coincidencia. Pero, claro, él está muy solicitado por las mejores orquestas internacionales, así que siempre está viajando. Cuando me dijo que sí, que podía intervenir en la grabación, me llevé una sorpresa muy grata.
¿Por qué elige para su debut en solitario a un compositor que no es de los de primera fila y que, además, tuvo más fama por oboísta que por flautista?
La idea inicial era hacer un disco con música para flauta de varios compositores, pero, durante el proceso de selección, iba quedándome con un buen número de obras de Sammartini, porque me apetecía incluirlas en el programa. Como no quería descartar ninguna, opté entonces por hacer un monográfico dedicado a este compositor. Él tenía, es cierto, más fama como oboísta, pero su obra más conocida es un concierto para flauta soprano, del cual hay un montón de grabaciones. Se conservan 32 sonatas suyas para flauta de pico, que no son pocas. Y, además, son muy diferentes entre sí, incluso en cuestión de estilo, porque en varias de ellas deja atrás el Barroco y se adentra en el estilo galante. Había tanta variedad entre las partituras de que disponían, que consideré que merecía la pena defender esta música y poder compartirla con todo el mundo.
¿Las publicó en Londres?
El manuscrito, que en la actualidad se halla en Nueva York, se compró en Londres en 1945. Probablemente Sammartini las llevó a Inglaterra ya escritas desde Milán (sobre todo, por el tipo de papel utilizado). Hay sonatas muy barrocas, otras que miran hacia el estilo galante y otras que mezclan ambos estilos. Se percibe incluso dentro de una misma sonata. Para mí, eso es lo que hace muy interesante la figura de Sammartini.
A la hora de interpretarla, ¿le parece una música complicada?
El primer calificativo para definir su música que me viene a la cabeza es el de ingeniosa. También es muy original. Cuando repasas las colecciones de otros compositores, lo normal es que las obras que figuran en ellas se parezcan mucho entre sí. Pero eso no ocurre con estas sonatas de Sammartini. Es sorprendente la cantidad de ideas diferentes y, sobre todo, nuevas que muestran. Hay de todo: desde piezas bastante virtuosísticas a otras que son más sencillas. Pero todo es muy original. ¿Está pensando ya en su próximo proyecto discográfico protagónico? Ideas tengo muchas, lo que no tengo es tiempo. Lo cierto es que la experiencia me ha dejado con ganas de más. Desde luego, no voy a tardar tanto como he tardado esta vez.
Enrique Velasco
(Foto: Michal Novak)
La crítica de esta grabación se puede leer AQUÍ.


