SEVILLA / Rioja Filarmonía frente a Lachenmann & Rykova: ¡Atención: Música!

Sevilla. Espacio Turina. 1-V-2026. Rioja Filarmonía. Jorge Nicolás Manrique, piano y dirección artística. Obras de Lachenmann y Rykova.
El padre de la música cibernética, Roland Kayn, defendió hace décadas que el sonido era autosuficiente. Sin significados impuestos, ni siquiera como expresión del compositor, un proceso autónomo que el instigador (creador) activa para que se desarrolle con unas implicaciones que aquel ni siquiera controla.
La propuesta que Rioja Filarmonía ha presentado en el marco del Festival Encuentros Sonoros que organiza el conjunto Taller Sonoro —y al que le une una permanente y fructífera relación— no pretendía llegar tan lejos en sus propuestas como sí hizo Kayn en su camino exploratorio. Pero sí, como aquel, ponía el foco en el meollo de la cuestión: ¡Atención: Sonido! era su título. Y con cinco concisas composiciones de Helmut Lachenmann (1935) y Elena Rykova (1991) quisieron ejemplarizar ese gusto por la indagación y por la música, reivindicada esta desde su idiosincrasia más primitiva; el sonar.
Tiempo hace que la obsoleta disquisición música/sonido quedó orillada del ágora de la reflexión. Ello no obsta a que cada vez que se presentan programas como el que ocupa estas líneas se vuelva inocentemente a tener que explicarse innecesariamente. Accusatio non petita, accusatio manifesta. Kayn, se insistirá, lo formuló claramente: Sound is self-sufficient. Jorge Nicolás Manrique, director artístico de Rioja Filarmonía, es experto en preparar suculentos programas con escasos medios. Él mismo interpretó Guero, para piano solo, de Lachenmann, en la que el teclado es raspado, pensado como una superficie temblorosa de la que se escapan algunas poquísimas notas aisladas, disruptivas en medio de un tratamiento del instrumento como mueble. Otro compositor, Jakob Ullmann, llevó al límite este pensamiento lachenmaniano sobre piano en su imponente Solo V, que alguien deberá alguna vez estrenar en España. Con la misma precisión Nicolás Manrique, la violonchelista Alba Reirís ofreció una ejecución de Pression personal, muy meditada con respecto de lo que la partitura demanda. Si la mayoría de las interpretaciones entienden que la presión que se debe ejercer con el arco sobre todo el instrumento ha de ser feroz, lindante con el noise; Reirís en cambio optó por sondear el chelo como caja de resonancia emanadora de susurros, silencios y crepitaciones que no siempre se atisban a entrever en ejecuciones más marmóreas, radicalizadas sobre uno solo de los ingredientes que constituye la pieza. Aunque Interieur I es de las poquísimas obras de Lachenmann que más deja entrever el paso del tiempo por ella, el percusionista Iker Idoate hizo de sus posibilidades un tratado poético del gesto y de su efecto en rozamientos y sonidos inaudibles precipitados por otros de una violencia y concreción gigante.
Con el dúo para violonchelo y percusión You exist and I am an illusion, de Elena Rykova, Reirís y Daniel Mozas ofrecieron solo un acercamiento a unos pentagramas lo suficientemente abiertos como para intuir que esta miniatura resonante podría alcanzar una mayor repercusión tras la escucha si el tiempo se estirase más y no quedara en el esbozo. Con mascarillas clínicas y batas quirúrgicas, los integrantes de Rioja Filarmonía intervinieron el piano en 101% mind uploading con resultados clínicos inciertos; una performance que adquiría valor autónomo sonoro al cerrar los ojos y que se enturbiaba pero agrandaba su capacidad provocadora al contemplar a tres cirujanos tal vez dando al piano una potencialidad operística; la de servir a un dramático último acto; el fin del sacrosanto instrumento; el alumbramiento de una entidad sonora superior a sus 88 teclas.
Ismael G. Cabral


