SEVILLA / FeMÀS: Vox Luminis y el pulido de un metal precioso llamado Bach

Sevilla. Teatro de la Maestranza. 13-IV-2025. XLII Festival de Música Antigua de Sevilla (FeMÀS). Raphael Hörn, tenor. Lionel Meunier, bajo y dirección. Vox Luminis. Freiburger Barockorchester. Johann Sebastian Bach: La Pasión según San Juan BWV 245.
A pesar de que, para Sevilla la Semana Santa, y su Domingo de Ramos en particular, resulta un asunto central en la vida de la ciudad, el Festival de Música Antigua lleva años demostrando que hacer coincidir su clausura con este día grande era una posibilidad inexplorada que engrandece, aún más si cabe, la resonancia cultural (y, necesariamente, religiosa) de una jornada como esta. Volvía, en sesión matinal, la Orquesta Barroca de Friburgo esta vez con La Pasión según San Juan, acompañado por el conjunto vocal Vox Luminis. Y como, en 2023, volvieron a hacerlo sin director al frente (Lionel Meunier tan solo marcó algunas indicaciones al conjunto coral en el que él mismo se integraba como cantor).
La ausencia de una figura destacada al frente no hizo trastabillar en ningún momento a los conjuntos, que tienen perfectamente aprehendida no solo la obra, también el diálogo estudiado al milímetro que sucede entre unos y otros. Ahora bien, y como entonces, toda la obra fue abordada desde el mismo tono sereno, sin apenas agitación y sin una intencionalidad marcada; solo con el justo deseo de ejecutarla con la mayor corrección. Sin rusticidades excéntricas, sin acusado fervor.
Desde la obertura, dicha a buen ritmo y sin querer resultar excesivamente ominosa, las coordenadas interpretativas quedaron marcadas. Las voces de Vox Luminis sonaron ejemplarmente ensambladas y, lo mejor, cada una poseyó su identidad; una expresividad que los convierte en referencia. De él fueron surgiendo los distintos solistas, que ocuparon un lugar elevado en el escenario cargado de cierta teatralidad y exposición. Lionel Meunier encarnó a un Jesús, por voz, no precisamente dócil, al contrario, atemorizante y atento a cada palabra, a cada expresión, dotándola de una intencionalidad dramática imponente. Con una voz muy aguda y ejemplar de tenor, Raphael Höhn, que se llevó la mayor ovación, fue un Evangelista de grata proyección. Mucho hizo recordar a su padre el contratenor Alexander Chance en su aria Es ist vollbracht! de modélica contención y un canto fluido, con un timbre sencillamente hermoso.
Se aplaudió bastante también al barítono Sebastian Myrus que realizó sus intervenciones como ajeno a cualquier tensión, con un canto natural, de gran proyección, y agradable instrumento. Pocos peros pudieron ponérsele a la intervención de la soprano Viola Blache, quien se recreó con alguna tentación operística nada censurable. Quizás conocedora de que Meunier quiere un Bach pulido y sin controversias, la Barroca de Friburgo sonó amable y otorgó carta de lucimiento a sus músicos; resultando especialmente sobresalientes las dos parejas de oboe y de traverso, pero también un bajo continuo inventivo que reivindicaba su presencia y la razón de ser como motor de tanta grandeza como hay en esta partitura.
Ismael G. Cabral
(foto: Lolo Vasco)


