SEVILLA / FeMÀS: Il Giardino Armonico pone las cosas en su sitio

Sevilla. Espacio Turina. 21-III-2024. Festival de Música Antigua de Sevilla 2024 (Femás). Il Giardino Armonico. Violonchelo solista: Giovanni Sollima. Tindaro Capuano, chalumeau. Stefano Barneschi, concertino. Director, flauta de pico y chalumeau: Giovanni Antonini. Pasacalles y conciertos. Sarri: Concierto para flauta dulce en la menor. Leo: Concierto para violonchelo en re menor. Boccherini: Quintettino para cuerda La música nocturna de las calles de Madrid. Telemann: Concierto para dos chalumeaux. Vivaldi: Concierto para violonchelo RV 420. Sollima: Passa Calle XXI.
Cuando avanza un festival como el Femás el oído del aficionado se va habituando a la calidad media de las orquestas barrocas profesionales actuales, de notable alto y adecuación estilística más que garantizada. Llega entonces el concierto de Il Giardino Armonico y nos recuerda que ellos juegan a otro deporte, que se sitúan en un escalón superior a esa miríada de orquestas –incluidas algunas de renombre–.
Con el imperecedero Marco Bianchi al segundo violín (para recordarnos que son los de siempre, pasen los años o las décadas) junto a un magnífico Stefano Barneschi liderando las cuerdas (uno por parte, pero sonaban como veinte), Il Giardino mostró desde la primera pieza su enorme rango expresivo, en dinámicas, articulaciones y colores. Las dos primeras obras dirigieron ya el foco del programa al sur de Italia con dos bellos conciertos de la escuela barroca napolitana, en los que Antonini nos recordó que además de director afamado sigue siendo muy buen flautista, con un sonido homogéneo y un gran dominio de las digitaciones alternativas para imprimir dinámica a su instrumento. Desapareció de escena en las obras en que no participaba, dejando conducir la orquesta desde el chelo a un hipergesticulante Giovanni Sollima, plenamente integrado en la estética musical del conjunto.
Los extremos en las sonoridades y el mejor sentido del humor musical fueron adecuadas elecciones para el famoso quinteto La música nocturna de las calles de Madrid de Boccherini, en el que el conjunto favoreció siempre una articulación clara antes que el legato. De ahí pasamos a las sonoridades casi oníricas de los chalumeaux de Telemann (ahí sí importó el legato), un compositor estimulante y original siempre. Tras un segundo Vivaldi que fue tal vez el punto más bajo del concierto, el programa desembocó en la música actual del propio Sollima, por suerte mucho más cercana al folklore de sus vecinos Balcanes que a las inextinguibles influencias del serialismo. También con ella la cosa acabó en fiesta en las propinas.
Juan Ramón Lara
(foto: Antonio Iglesias)


