SEVILLA / FeMÀS: Hallenberg, Jin e Il Pomo d’Oro en modo que era de plata

Sevilla. Espacio Turina. 12-IV-2025. XLII Festival de Música Antigua de Sevilla (FeMÀS). Jiayu Jin, soprano. Ann Hallenberg, mezzosoprano. Il Pomo d’Oro. Obras de Scarlatti, Leo y Pergolesi.
El conjunto italiano Il Pomo d’Oro es bien conocido por el público del Festival de Música Antigua de Sevilla, convertido desde hace algunos años en un suculento pero previsible contenedor de conciertos. Llegaba esta ocasión sin director, en formación muy reducida, y con un programa apropiado –por víspera de Semana Santa– pero excesivamente empeñado en un didactismo que parecía plantear aquel pasatiempo del encontrar las siete diferencias.
En este caso, esas desemejanzas había que buscarlas entre el Salve Regina en La mayor, y el respectivo en Fa mayor, de Leonardo Leo. Los dos fueron interpretados con idéntica asepsia por las cuerdas del grupo; con todo más o menos en su lugar, articulaciones no muy marcadas, rítmica bien desarrollada y una considerable desigualdad entre los dos violines y la cuerda grave. En el primero de ellos, más dramático, Ann Hallenberg evidenció cierta desgana; su capacidad de matizar cada inflexión estuvo ausente; al menos sí que fraseó con elegancia y se pudo disfrutar de una voz bien centrada, de graves sedosos y con un brillo característico, rápidamente reconocible, en los agudos. En la partitura de Leo, Jiayu Jin se descolgó con una voz de hechuras operísticas, más vistosa que la de su colega sueca, pero también más artificial, en sus coloraturas y en el gran volumen que alcanzó.
El célebre Stabat Mater de Pergolesi marcó el tono desde los primeros compases, acelerados, buscando la ligereza. Es la opción de Il Pomo d’Oro que mantuvieron durante toda la interpretación; se buscó la belleza desde la liviandad. Sin embargo, encontraron un escollo. Hallenberg y Jin fueron por otro camino; y aunque atentas en las entradas, en el encuentro con el grupo, sus voces trenzadas se fueron alzando con una expresividad profundamente dramática; también como si tras ellas tuvieran a un ensemble más nutrido. Sorprendentemente esta descompensación de fuerzas no fracasó y la audición fluyó convenientemente.
Ismael G. Cabral
(foto: Lolo Vasco)


