Se publica una nueva traducción al español de la autobiografía de Wagner

En el año 1989, la editorial Turner, en su colección de libros de música, dirigida entonces por el compositor Luis de Pablo, publicaba la primera versión en castellano de Mein Leben, la monumental autobiografía que Richard Wagner dictó desde mediados de la década de 1860 a su esposa Cósima. La traducción, realizada por quien probablemente ha sido el mayor wagneriano histórico de este país, Ángel Fernando Mayo Antoñanzas, se basaba en la edición completa y comentada por el musicólogo alemán Martin Gregor Dellin, autor a su vez de la biografía canónica del autor de Parsifal, también traducida al castellano por Mayo Antoñanzas y publicada en dos volúmenes en 1981 por Alianza Editorial.
Treinta y siete años después de aquella trascendental publicación, que marcó un hito en la bibliografía musical en castellano, la editorial Cántico presenta una nueva traducción del denso, complejo, controvertido y fascinante escrito wagneriano, una obra esencial para profundizar en la figura de uno de los mayores -y más polémicos- artistas de la historia. Originalmente, la autobigrafía de Wagner fue editada por quien entonces era su amigo y confidente Friedrich Nieztsche, quien más tarde se convertiría en enemigo acérrimo, y es a partir de esta edición original nieztscheana que se ha basado el trabajo de traducción y edición llevado a cabo por Rafael Antúnez, responsable último de un cuidado trabajo que incluye ilustraciones, grabados y fotografías de época.
Considerada casi desde el momento de su aparición como una obra clave para entender -en lo positivo y en lo negativo- la complicada mentalidad de Wagner, el largo y prolijo relato, dividido en cuatro partes, cubre los primeros cincuenta años de su vida, desde su nacimiento en Leipzig en 1813 hasta el momento en que se encontraba trabajando en la partitura de Los maestros cantores de Núremberg. Se trata de un relato directo, apasionado y sin concesiones de los años de formación y posterior consolidación, y cuentan con todo lujo de detalles (y en un estilo rabiosamente wagneriano) las penurias y la ambición artística de un genio decidido a transformar para siempre el mundo de la ópera y el teatro musical. Se trata, además, de una obra clave para entender uno de los periodos más fascinantes de la historia musical y cultural de Europa.
A pesar de que la autobiografía no abarca los años finales de Wagner, los que dieron lugar a la completa consolidación del drama musical y al estreno del Anillo en Bayreuth, revela muchas claves acerca del proceso creativo de obras como Rienzi, El holandés errante, Tannhäuser, Lohengrin, Tristán y las primeras entregas del Ring. El relato, pese a estar tamizado por la pluma siempre fiscalizadora de Cósima, no es parco en comentarios personales acerca de la vida privada y pública de Wagner, desde su fallido matrimonio con su primera esposa y sus crónicos problemas económicos, hasta su partición en los procesos revolucionarios de finales de la década de 1840, sus peregrinaciones por Europa y su relación con lo más granado del mundillo artístico y musical de la Europa de su tiempo, en especial con figuras que ejercerían una fuerte influencia en el joven Wagner, como como Meyerbeer, Liszt, Berlioz o Spontini.


