Saraste firma una de las mejores integrales de Sibelius de las que hay noticia

SIBELIUS
Symphonies 1-7. Orquesta Filarmónica de Helsinki. Jukka-Pekka Saraste. ONDINE (3 CD)
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La Séptima es la más esquiva de las sinfonías de Sibelius y la primera a la que recurro cuando quiero medir el pulso de una nueva integral. Compuesta en 1924, cuando Finlandia ya había conquistado su independencia de Rusia y superado una sangrienta guerra civil que reflejaba, a este lado de la frontera, el enfrentamiento entre blancos y rojos, consta de un solo movimiento y apenas supera los veinte minutos de duración. A punto de cumplir los sesenta, Sibelius parece debatirse entre la renuncia y el agotamiento de sus recursos.
Durante toda su vida había encabezado, con la fuerza de su música, la construcción de una identidad nacional. Ahora, desencantado y rechazado por una parte del país, apenas deja entrever cuáles son sus pensamientos o hacia dónde quiere dirigirse. La sinfonía comienza con una escala ascendente y vuelve sobre motivos conocidos de sus obras anteriores. Son muy pocos los directores que consiguen desentrañar su lógica interna.
Otra razón por la que he comenzado con esta obra mi escucha del ciclo protagonizado por la Orquesta Filarmónica de Helsinki estriba en que Jukka-Pekka Saraste fue el primer director al que escuché darle sentido a este desconcertante enigma. Fue en una retransmisión radiofónica alemana, ya entrada la noche, y aquella interpretación eclipsó, por la claridad de su planteamiento y la audacia de su visión, a todas las grandes referencias sibelianas que yo conocía: Kajanus y Karajan, Beecham y Barbirolli, Colin y Andrew Davis, Bernstein, Maazel, Rattle, Berglund y muchos más. Entre todos esos nombres ilustres, Saraste sencillamente daba en el clavo. Y en esta grabación lo hace todavía con mayor convicción. Nunca había disfrutado tanto la Séptima Sinfonía.
Saraste, que este año cumple setenta años, ha desarrollado una carrera más discreta que la de su amigo y casi tocayo Salonen, al frente de orquestas como las de Toronto, Oslo, Colonia y, finalmente, de vuelta en su país. La Filarmónica de Helsinki, una orquesta ajena a cualquier exhibicionismo, responde con una naturalidad instintiva a su batuta en una música que conoce tan íntimamente como quien ha crecido con ella. A diferencia de algunas aventuras discográficas dictadas por el ego —como el ciclo de Oslo para Decca del aún imberbe Klaus Mäkelä—, esta es la integral sinfónica de Sibelius más satisfactoria que recuerdo en mucho tiempo.
Al margen de la Séptima, la Sexta se revela como una serena meditación sobre las convulsiones de una nación; la Tercera despliega un atractivo paisaje pastoral; y la Segunda y la Quinta resultan tan convincentes que uno acaba preguntándose si es posible interpretarlas de forma más idiomática. Si lo que busca es al verdadero Sibelius, la dirección es: saraste@Helsinki.
Norman Lebrecht


