SANTES CREUS / Savall esgrime su talento al frente del consort de violas de Hespèrion XXI

Monasterio de Santes Creus (Tarragona). 15-VIII-2026. VI Festival Jordi Savall. Elionor Martínez, soprano. William Shelton, contratenor. Hespèrion XXI. Jordi Savall, director. Obras de Alberti, Tye, Byrd, Ferrabosco, Holborne, Dowland, Gibbons, Nicholson.
Con un concierto dedicado al período isabelino, Jordi Savall, las voces de la soprano Elionor Martínez, el contratenor William Shelton y el conjunto Hespèrion XXI rindieron homenaje a la edad de oro de la viola da gamba en Inglaterra. El programa se sumergió en la música melancólica dedicada al consort, el conjunto de violas de distintos tamaños y afinaciones que tuvieron su momento álgido en la Inglaterra de los siglos XVI y XVII. Durante el reinado de Isabel I, la música y la literatura inglesas vivieron su Siglo de Oro; a los nombres de Shakespeare, Marlowe o Bacon se sumaron una pléyade de compositores encabezados por Dowland, Byrd, Tallis o Gibbons.
Jordi Savall, a sus ochenta y cinco años, sigue tañendo su viola da gamba soprano con la más absoluta perfección. Si en su Harmonie Universelle (1636), Marin Mersenne describió la viola da gamba como “el instrumento musical más noble y perfecto para imitar la voz humana”, el sonido de la viola en las manos de Savall fue de nuevo la voz que guiaba a un consort integrado por Natalia Timofeeva (viola da gamba tenor), Philippe Pierlot (viola da gamba baja), Lixsania Fernández (viola da gamba baja), junto a Xavier Puertas (bajo de viola) y Josep Mari Martí (laúd y guitarra).
Ante la demanda de entradas surgida días antes, el concierto previsto para ofrecerse en la iglesia del Monasterio de Santes Creus, se llevó finalmente a cabo en la plaza de San Bernardo ubicada frente al monasterio y que podía albergar un aforo de mil localidades. Logrando un sonido cuidadosamente amplificado, tal como sucedió temporadas atrás con el programa dedicado a las Lachrimae de Dowland, se pudo percibir con claridad meridiana el discurrir musical de las violas. Dos voces que irrumpen con fuerza en el panorama internacional secundaron el trabajo del consort. La soprano barcelonesa Elionor Martínez, quien atesoró un sinfín de premios en la pasada edición del Concurso Viñas y el contratenor William Shelton, una de las voces más requeridas para la interpretación del repertorio barroco, bordaron sus interpretaciones. La elegía musical Ye Sacred Muses, que William Byrd escribió para su mentor Thomas Tallis, o la canzonetta La Virginella, en que los versos de Ariosto comparan la doncella con una rosa en el jardín, tuvieron resultados interpretativos fundamentados en la elegancia de la expresión.
Ambas voces fueron cuidadosamente escogidas para la ocasión; Elionor Martínez expuso un canto dulce, sin desmanes, acoplando su centro vocal y el bellísimo color a unas interpretaciones caracterizadas por la mesura, el buen gusto y al refinamiento que le es propio a esta música. De Willima Shelton, además de mostrar una grácil desenvoltura escénica, cabe destacar la uniformidad que posee su ámbito vocal, sin fisuras en el registro agudo y suma claridad en el centro de su tesitura. La picardía con que ambas voces sazonaron la canzonetta Joan, quoth John, de Orlando Gibbons, ejemplificaba por sí sola su idoneidad para afrontar este repertorio del período isabelino.
Un concierto donde primó el buen gusto y la elegancia cortesana renacentista inglesa, con momentos inolvidables como la interpretación de la Lachrimae Pavane de Dowland, con un consort de violas entregado hacia la sensibilidad de esta obra maestra o Hear me, O God inscrita en The Four Note Pavan de Alfonso Ferrabosco. Aprovechando que la jornada coincidía con la celebración de la Asunción de la Virgen María, Savall quiso dedicar a su esposa María una obra fuera de programa; con música perteneciente a The fairy Queen —obra con la que se honra a la reina María II de Inglaterra— concluyó este concierto rebosante de sensibilidad interpretativa.
Lluís Trullén
(fotos: Eric Altimis)


