SANTES CREUS / Savall de nuevo entregado al ‘Vespro della Beata Vergine’ de Monteverdi

Monasterio de Santes Creus. 15-VIII-2025. V Festival Jordi Savall. Capella Reial de Catalunya. Le Concert des Nations. Claudio Monteverdi: Vespro della Beata Vergine.
Coincidiendo con la fecha de la festividad de la Asunción de la Virgen, el Festival Jordi Savall programó el Vespro della Beata Vergine, la cúspide de la obra sacra de Monteverdi reverenciada por el director igualadino. Desde su grabación en 1988 realizada en la basílica palatina de Santa Bárbara en Mantua, hasta las interpretaciones en conmemoración al 450 aniversario del nacimiento del compositor, la devoción que siente Savall por esta obra sigue palpándose en cada una de sus recreaciones. El concierto celebrado en la plaza de San Bernat a los pies de la iglesia del monasterio de Santes Creus, siguió análogamente sus anteriores lecturas, congregando a más de mil trescientas personas que dejaron sin localidades el aforo del enclave, sabedoras de antemano de la magnitud que podía alcanzar la interpretación.
Savall planteó una versión que recalaba en la fuerza de la expresividad, fluctuando entre las sonoridades opulentas y la íntima serenidad; un discurso que desde el Intonatio inicial hasta el monumental Magnificat siempre tomaba como punto de mira el profundo sentido espiritual. Catorce voces repartidas entre solistas vocales y miembros de la Capella Reial preparados por Lluís Vilamajó, brillaron junto a los efectos instrumentales cuidadosamente expuestos por violines, liderados por Manfredo Kraemer, viola da gamba, trombones o cornettos, junto a a un poderoso bajo continuo servido por clavicémbalo, arpa, tiorba…una base rítmica infalible para las voces.
Refiriéndose al Vespro, Gardiner lo ha descrito como “un claroscuro sonoro entre la ostentación (los salmos) y la intimidad (los motetes para solista)”. Y Savall, aprovechando el meticuloso trabajo de amplificación sonora, supo sacar partido tanto de las líneas musicales más diáfanas como de los opulentos sonidos corales, creando un entretejido del que siempre emanaban los efectos expresivos con los que experimentó Monteverdi y que a la postre revolucionaron el lenguaje musical.

Deus in adjutorium meum intende daba paso a las majestuosas sonoridades del responsorio Domine ad adjuvandum me festina, inspiradas en la obertura de la favola in musica L’Orfeo. La magia musical estaba servida y el salmo a seis voces Dixit Dominus, el sublime motete en estilo madrigalesco Nigra sum o el monumanetl coro a ocho voces Laudate pueri, creaban una atmósfera extática que no dejó de planear a lo largo de la interpretación. La calidad técnica y expresiva surgía entre todas las voces de los solistas seleccionados. Las sopranos Monica Piccinini –que ya escuchamos en octubre de 2017 en esta misma obra dirigida por Savall en el Auditorio de Barcelona en conmemoración del 450 aniversario del nacimiento de Monteverdi– y Anna Piroli, los contratenores Andrea Gavagnin y Daniel Folqué, el gran trabajo de los tenores Ferran Mitjans y Martí Doñate, resultó siempre ejemplar. Bellísimas las voces poderosas de los barítonos Marco Saccardin y de Mauro Borgioni y excepcional el bajo Guglielmo Buonsanti.
La magna polifonía a doble coro del salmo Nisi Dominus y el motete Audi coelum –con los célebres efectos de eco–, fueron momentos en los que Savall supo obtener una intensa gama de colores sonoris. Una versión que combinó la majestuosidad con una cuidada intimidad, en la que cada uno de los catorce apartados estuvo impregnado de una espiritualidad admirablemente transmitida por Savall. La sencillez que infunde la Sonata sopra “Sancta Maria ora pro nobis” con las once repeticiones de esta frase de la letanía lauretana, daba paso al himno Ave Maris stella y al monumental Magnificat, convertido en un compendio interpretativo donde se dieron cita polifonías, duetos, figuraciones silábicas, paradigma de la creatividad de Monteverdi. Savall se entregó ante una de las obras que brilla con luz propia dentro de su extenso repertorio.
Lluís Trullén
(Fotografía: Èric Altimis/ Festival Jordi Savall 2025)


