SANTANDER / Elisabeth Leonskaja y la luz de Mozart

Santander. Palacio de Festivales. 9-VIII-2026. Elisabeth Leonskaja, piano. English Chamber Orchestra. Directora: Marzena Diakun. Obras de Haydn, Mozart y Schubert.
Pocas orquestas hay con tanta solera como la English Chamber Orchestra, que suma más de seis décadas tocando en todo el mundo y grabando junto a los mejores, pero en lugar de vivir de las rentas se aviene al reto de modernizarse y amoldarse a los nuevos tiempos. Lo demostró en este concierto centrado en Haydn, Mozart y Schubert como clásicos a los que siempre volver para reencontrarnos con lo esencial. Marzena Diakun la llevó por la senda de la mesura, sin manierismos ni excesos, priorizando la claridad sobre el ímpetu y una articulación diáfana sobre la incisividad a la que son dadas algunas interpretaciones actuales.
En ella vimos a una mujer inteligente por su sentido común y su naturalidad, con las obras bien interiorizadas (dirigió gran parte de la velada de memoria) y un gesto de enorme eficacia que cualquiera podía entender. Alguno echaría en falta más mordiente y una cuerda más afilada en los movimientos extremos de la Sinfonía nº 44 de Haydn, pero los veintiún músicos de la orquesta fueron todos a una en la búsqueda de transparencia en las texturas musicales y un estilo emotivo sin sentimentalismo, poniendo al descubierto las múltiples bellezas de una obra de las más tensas y personales que salieron de su pluma.
Después apareció Elisabeth Leonskaja, veraniega y elegante, para mostrarnos en el Concierto nº 12 de Mozart las cualidades que la mantienen entre las grandes del piano mundial, empezando por una entereza y aplomo que nos iban convenciendo de que las notas que se tocan con calma pesan más. Que Mozart tiene claridades y sombras lo evidenció con graves de gran presencia y contrastes muy potentes en el marco de una interpretación de corte luminoso, acorde a la tonalidad principal de La mayor, asegurando siempre la riqueza de las melodías (el gran valor de este concierto) y regalando en su Andante central momentos imborrables por su austeridad y concentración.
A su lado, la orquesta parecía perder en contundencia lo que ganaba en matices, aunque preservando una precisión que apareció de nuevo en la Quinta de Schubert. Diakun la hizo sonar definida y detallada, con cuerdas y vientos en armonía, sin desvirtuar su aire mozartiano ni perder de vista su lógica interna: si el Allegro inicial trazaba puentes con el Andante por su calidez, el Menuetto y el Allegro vivace final se unieron en una gran ligereza. A la vista está que la grandilocuencia no está entre las prioridades de la English Chamber, que volvió a Haydn en la propina en una nueva muestra de su querencia por dar la sorpresa desde la sencillez.
Asier Vallejo Ugarte
(foto: @FIS / Pedro Puente)


