ROMA / Lucia Ronchetti y la moderna representación del infierno

Roma. Teatro dell’Opera. 19-II-2026. Tommaso Ragno, Laura Catrani, Leonardo Cortellazzi, Andrea Fischer, Fabio Ulleri, Carlo Guglielmetti, Alessandro Onorati, Ignazio de Ruvo, Aurelio Mandraffino, Eugenio Krauss, Matteo Matteo Magatti, Francesco Kolijas, Patrizio Ciliano. Ensemble Neue Vocalsolisten. Orquesta y Coro de la Ópera de Roma. Director musical: Tito Ceccherini. Dirección escénica: David Hermann. Lucia Ronchetti: Inferno.
Lucia Ronchetti nos toma de la mano como Virgilio a Dante y nos lleva al averno. Se estrena en Roma la versión para orquesta sinfónica de Inferno, ópera de la compositora romana que ya se había interpretado, aunque con orquesta de cámara, en Fráncfort en 2021. Es un Amarcord que nos transporta a los pupitres de la escuela, cuando se leían en clase los versos del Sumo Poeta. Vuelve a la memoria el vertiginoso giro de los cantos hacia el abismo, donde Dante sitúa a Lucifer, el ángel caído.
Representar el infierno es un reto. ¿Cuántos artistas se han atrevido? Aquí, la solución es de una simplicidad desarmante: un condominio en el que un ascensor conduce a las dos plantas donde se encuentran las habitaciones. Por lo tanto, no se trata de un descenso a los infiernos, sino de subir y bajar, siempre en ascensor. La representación de los distintos círculos es aséptica, nada que ver con las ilustraciones de Gustav Dorè abarrotadas de condenados, sino habitaciones limpias, amuebladas con sobriedad y un gusto vagamente modernista.
El libreto es fiel al texto de la Divina Comedia y es recitado por excelentes actores con un estilo sobrio y sencillo que resalta su propia musicalidad. Musicalmente, la partitura tiene un componente de memoria estilística que va desde la música medieval hasta la modernidad. Hay papeles recitados, como el de Dante (un bravo para Tommaso Ragno). También son excelentes los Neue Vocalsolisten por su intensidad dramática y su excelente dicción, que nunca está de más.
El coro, aunque fuera del escenario, se hace apreciar por su puntualidad y presencia, tal y como nos ha acostumbrado la preparación de Ciro Visco. Tiro Ceccherini, que ha dirigido prácticamente todas las composiciones de Lucia Ronchetti, dirige con maestría la orquesta del teatro en una formación singular (4 trompetas, 4 trombones, 4 trompas, grupo de percusión y cuarteto de cuerda) con un sonido un poco áspero. Gran éxito, pero con un puñado de abucheos. Incluso se oyó un… «¡Viva Verdi!».
Franco Soda
(fotos: Fabrizio Sansoni)


