Roberto Oliveira: ‘Enrique X. Macías, figura clave en la renovación de la música contemporánea en España’

Se cumplen, el 4 de noviembre, treinta años de la muerte de Enrique X. Macías (Vigo, 1958-1995), uno de los compositores gallegos más importantes de la historia y una figura clave en la escena cultural del Vigo de la Transición, ciudad en la que colaboró con conjuntos musicales, grupos poéticos y colectivos artísticos que puso en perspectiva y relacionó con los centros neurálgicos de la nueva música europea, en los que desarrolló una buena parte de su formación autodidacta en contacto con los mejores compositores de su tiempo.
La recuperación del legado de Enrique X. Macías, disperso desde el fallecimiento del compositor y pendiente de una catalogación exhaustiva, es uno de los objetivos de la investigación que, en el marco de su doctorado, llevó a cabo el artista multidisciplinar y percusionista gallego Roberto Oliveira Ogando [arriba, en la foto] desde el año 2019, y sobre la que conversamos en esta entrevista.
¿Qué le llevó a comenzar su investigación sobre Enrique X. Macías y qué objetivos se marcaba?
En enero de 2015, inicié una búsqueda de repertorio para percusión y electrónica de compositores gallegos, con el objetivo de elaborar un programa de concierto y de dar forma a lo que posteriormente se convertiría en mi segundo trabajo discográfico, Diáspora. Novas músicas de aquí e de acolá (Sonaxe, 2017). En una primera aproximación bibliográfica y fonográfica, el nombre de Enrique X. Macías apareció de inmediato. Sin embargo, ya en esa fase inicial tuve conocimiento de su temprano fallecimiento.
Este descubrimiento me llevó a indagar en su producción discográfica, localizando los cuatro registros editados por Miso Records en Lisboa, los cuales constituyeron un primer acercamiento esencial a su lenguaje compositivo. A partir de la adquisición de estos materiales pude establecer contacto con Javier Macías, hermano del compositor, quien me brindó valiosa información y apoyo. Fruto de ese encuentro surgió la posibilidad de dar continuidad a aquella primera inquietud desde una perspectiva académica, orientando mis esfuerzos hacia un proyecto de investigación doctoral que permitiera profundizar en la figura y la obra de Enrique X. Macías, con la intención de contribuir a su difusión y contextualización dentro de la musicología contemporánea gallega e ibérica.
Uno de los primeros objetivos que me marqué y que propuse a la familia fue la preservación documental del legado de Macías. Por ello, la fase inicial del proyecto consistió en la digitalización integral del fondo familiar: partituras, cintas de casete y magnetofónicas, grabaciones en vídeo, programas de mano y correspondencia, entre otros materiales. Soy consciente de que esta labor dilató de manera considerable el desarrollo de mis estudios doctorales, pero entendí desde el inicio que la prioridad debía ser garantizar la conservación y accesibilidad de este patrimonio. Según consta en mi cuaderno de campo, esta digitalización comenzó en septiembre de 2019 y finalizó en abril de 2023, aunque aún permanece pendiente una colección de 95 cintas de casete, con materiales inéditos, localizada en el domicilio de una de las hermanas del compositor.
Otro de mis objetivos, complementario a la preservación, ha sido asegurar la accesibilidad de los materiales para mi estudio, al mismo tiempo que llevaba a cabo un análisis a fondo de toda la información. En este sentido, emprendí la transcripción manual de la hemeroteca completa que recoge la trayectoria de Macías, desde sus inicios hasta la actualidad. A ello se sumó el vaciado y la transcripción de sus agendas, pasaportes y, de manera particularmente significativa, la correspondencia personal, abordada documento por documento. Este proceso, que reconozco de una envergadura ingente, ha resultado fundamental tanto para la preparación de mi tesis doctoral como para otros proyectos en curso.
Finalmente, otro objetivo central fue garantizar que el fondo familiar encontrase un depósito adecuado que asegurase su conservación y consulta futura. Tras un proceso de mediación, se logró formalizar el depósito en régimen de comodato en la Biblioteca Universitaria de Santiago de Compostela, donde hoy se encuentra custodiado.

¿Cuáles han sido las principales dificultades para llevar a cabo su investigación y en qué países se ha desarrollado?
Las dificultades encontradas a lo largo de este proceso han sido múltiples y de naturaleza diversa. Una de las principales ha sido la confección de un cronograma biográfico y la catalogación de su obra, con el propósito de contextualizar y dotar de coherencia al conjunto de su producción. Su obra, desarrollada en apenas dos décadas, es de una magnitud notable, caracterizada, además, por revisiones constantes, la existencia de diferentes versiones de una misma pieza e incluso la concepción de tres obras independientes que, al superponerse, configuran una nueva creación. No obstante, considero que el desafío más exigente ha sido mantener la constancia a lo largo de estos años, junto con una organización meticulosa y un protocolo claro, condiciones indispensables para que las incógnitas se fueran despejando progresivamente con el tiempo.
Paralelamente, fui reuniendo nueva documentación a medida que avanzaban mis investigaciones. Ese proceso me llevó a visitar centros de gran relevancia, como el Internationales Musikinstitut Darmstadt, en Alemania, y el Studio Muzyki Elektronicznej de la Akademia Muzyczna de Cracovia, en Polonia. Al mismo tiempo, este trabajo de búsqueda me permitió entablar contacto con instituciones, colegas compositores y amigos de Macías, tejiendo una red de vínculos que se extendió por Portugal, Francia, Alemania, Bélgica, Países Bajos, Italia, Polonia, Finlandia, México, Brasil y Japón.
También tuve la oportunidad de realizar una estancia de dos meses en la Sibelius Academy – University of the Arts de Helsinki y otra de tres meses en el Laboratorio de Informática Musical del Centro de Estudos de Sociologia e Estética Musical de la Universidade Nova de Lisboa, donde llevé a cabo una recuperación fonográfica de 180 cintas magnetofónicas del autor, alcanzando un 92% de éxito en la preservación de los registros sonoros.
Ese amplio mapa que acaba de trazar parece ser parte de un plan muy meditado por Enrique X. Macías para llevar a cabo una formación que, a menudo, se tilda de ‘autodidacta’. ¿Cómo se reflejaron esas estancias y esos contactos en su proceso formativo?
Efectivamente, esas estancias y contactos resultaron determinantes en la formación de Macías, porque, aunque a menudo se lo define como ‘autodidacta’, lo cierto es que supo articular una educación propia a partir de los vínculos que estableció y de los contextos a los que tuvo acceso. Más que seguir un itinerario académico lineal, diseñó un recorrido muy personal: cada institución, cada compositor y cada colega le aportaron herramientas específicas que él integró en su lenguaje. Esa red de intercambios le permitió estar en contacto con corrientes estéticas y técnicas de vanguardia, al tiempo que desarrollaba una visión singular, no subordinada a un maestro único ni a una tradición concreta. Puede decirse que, gracias a esa constelación de experiencias, Macías logró conjugar la libertad creativa de quien se forma de manera autónoma con la solidez y la riqueza que ofrecen los diálogos internacionales.

¿Qué presencia han tenido las obras de Macías en la escena musical gallega y española a lo largo de las últimas décadas? ¿Hay una diferencia significativa de dicha presencia entre cuando Macías estaba vivo y tras su muerte?
Sí, hubo una diferencia significativa, pero es lógica. Él mismo, junto con su tejido de contactos, fueron los más adecuados para difundir su repertorio y lograr que su obra fuese interpretada. Al final, ser programado no depende únicamente de la calidad intrínseca de la obra, sino de un compendio de factores: que el compositor sea conocido, que su nombre permanezca vivo en el circuito y que, en términos logísticos, su programación resulte viable dentro de un marco presupuestal. En este sentido, el catálogo de Macías incluye obras que, por sus exigencias de producción, resultan prácticamente inviables en la actualidad.
Analizando mis registros, entre 1974 y 1996 —un año después de su fallecimiento—, se realizaron 230 interpretaciones. La actividad fue especialmente intensa a mediados de los años ochenta, siendo 1985 el año con mayor número de interpretaciones, con 31 en total, mientras que en otros periodos la presencia se mantuvo con altibajos. Entre 1997 y 2006 se produjo una pausa en la programación de su música, con apenas tres interpretaciones, aunque a partir de entonces su presencia comenzó a retomarse.
Esta reactivación se dio principalmente en el ámbito nacional, con algunas excepciones en el plano internacional, como Itinerario de Luz, en Belém y Varsovia (2006 y 2008); Cadências e Interlúdios / Percurso I, en Lisboa (2020); Lied für Maria, en Knoxville (2021); y Foglio I, en Tokio (2023). De este modo, puede apreciarse que, a lo largo de su trayectoria, su obra fue programada con notable regularidad. Posiblemente haya sido uno de los compositores gallegos más frecuentemente programados, aunque esta hipótesis carece de un sustento empírico, ya que no disponemos de datos comparativos.
Teniendo en cuenta el volumen y la relevancia de la información que está recopilando con su investigación, ¿tiene previsto algún tipo de publicación biográfica, estética o de catalogación de la obra de Macías? ¿En qué estado se encuentra la publicación de sus partituras y cómo podría mejorarlo su trabajo?
Coincidiendo con esta entrevista y con el trigésimo aniversario de su fallecimiento, este mes dejo en depósito mi tesis doctoral, en la que entre los materiales anexos va incluido el catálogo de obras. Posiblemente muy en contra de lo que podría ser el pensamiento de Macías, en este catálogo he querido incluir la producción completa —incluyendo su obra novel—, con el máximo de información relevante posible.
Junto al catálogo, he incorporado un archivo Excel que recoge de manera sistemática las fechas de estreno, interpretaciones y reproducciones (en el caso de la obra acusmática) de cada pieza. Asimismo, he elaborado un mapa sonoro de los estudios de manipulación electroacústica en los que Macías realizó estancias, complementado con códigos QR que permiten tanto al tribunal evaluador de la tesis como, posteriormente, a cualquier investigador o usuario interesado, acceder directamente a la escucha de la producción acusmática y electroacústica mixta desarrollada en cada institución.
Más allá del ámbito académico, retomaré la biografía completa con la intención de publicarla en formato físico a inicios de 2027. Una vez concluida esta etapa, planeo dar paso a la edición en formato CD de la obra inédita que conservo. Considero que publicar estas composiciones en soporte físico representa la mejor manera de formalizar este rescate patrimonial. Muchas de las grabaciones ya cuentan con procesos completos de restauración sonora y postproducción; resta únicamente gestionar la financiación necesaria para hacer realidad el proyecto.
En relación con las partituras, es cierto que algunas presentan carga editorial, un asunto aún pendiente de resolver. En cuanto al resto de las obras, he procurado facilitar el acceso a los programadores que las han incluido en sus festivales —como el caso del Festival RESIS—; no obstante, considero que la cuestión de las partituras inéditas sigue siendo un tema pendiente en agenda que debo abordar con la familia del compositor para encontrar una solución definitiva.

Habiendo concluido este mismo mes su tesis doctoral sobre Macías, ¿qué importancia le daría al compositor vigués dentro de la escena musical gallega y española contemporánea? ¿Cree necesario aumentar la programación de su música?
Por supuesto que me gustaría ver más música de Macías en nuestros escenarios, y más música contemporánea tanto de compositores de generaciones anteriores como de los más jóvenes; es algo imprescindible. Ahora bien, al hablar de programación, es importante considerar cómo acercar este repertorio al público y lograr que su recepción sea positiva. En Galicia, debemos cuidar especialmente este repertorio, y por eso resulta poco útil programar música contemporánea sin una estrategia clara.
Creo que nuestras dos orquestas deben reflexionar con sumo cuidado sobre cuánto y cómo programar este repertorio, de modo que tenga una buena acogida entre su público habitual. Sobrecargar una temporada con música contemporánea sin que exista todavía una familiaridad suficiente con este lenguaje no resulta eficaz, y al final los más perjudicados son tanto el público como la propia música contemporánea.
Para reforzar la presencia de este repertorio, considero más adecuado apostar por festivales y formaciones especializadas, como lo hacen con acierto el Festival RESIS, Vertixe Sonora, el Grupo Instrumental Siglo XX o Arxis Ensemble. En el caso de Macías, en 2023 tuve la oportunidad de programar de nuevo su obra para clavicémbalo Foglio I en Tokio, dentro del concierto Gyotaku, donde se estrenó la obra homónima del compositor gallego Juan Eiras. No es un camino fácil, pero merece la pena que todos arrimemos el hombro para dar más espacio a nuestro repertorio contemporáneo. Para avanzar en este camino es importante un cambio de mentalidad: debemos aprender a valorar y visibilizar con mayor decisión nuestra creación, dándole el lugar que merece dentro de la programación y el reconocimiento público.
La relevancia de Macías en el marco de la creación musical contemporánea resulta incuestionable por diversas razones. En primer lugar, cabe destacar su condición de pionero en el ámbito de la experimentación sonora y manipulación con medios electroacústicos en Galicia, en un momento en el que tales prácticas carecían de una presencia consolidada en el tejido cultural de la región y del país.
En el ámbito compositivo, se sitúa como el primer autor gallego en incorporar a su catálogo una obra para quinteto clásico, dotándola de un marcado enfoque experimental: Oda II pra Lola C. (1979), estrenada por el Quinteto de Viento de La Coruña. Aún más significativa es su aportación al replantear el papel de la percusión, a la que confiere una dimensión expresiva, discursiva y autónoma, alejándola de su función convencional como mero sostén rítmico y de acompañamiento. En este sentido, sus dos primeras composiciones —Espacios sonoros y Esquemas I (1974), para percusión solo y dúo de percusión, respectivamente— constituyen un hito fundacional, al erigirse en las primeras obras escritas en Galicia que conciben la percusión desde un rol solista.
Su temprana producción revela tanto una madurez expresiva poco común como una firme voluntad de exploración que lo situó en la vanguardia de los lenguajes emergentes de la segunda mitad del siglo XX. En este proceso, supo dialogar con las corrientes más avanzadas de la creación europea —desde la estética serial y postserial de Darmstadt hasta el espectralismo y la Nueva Complejidad—, articulando un discurso estético radical, poético y de profundo compromiso intelectual.
De igual modo, su proyección internacional constituye un elemento decisivo en la valoración de su legado: su participación en foros de referencia como Darmstadt, la Tribuna Internacional de Compositores de la UNESCO o el Gaudeamus Muziekweek, junto con los encargos de instituciones europeas de prestigio, confirman el reconocimiento de una voz compositiva que trascendió el marco local y nacional.
En consecuencia, Enrique X. Macías debe ser considerado una figura clave en la renovación de la música contemporánea en Galicia y España, cuya obra y labor cultural evidencian la capacidad de la creación española para dialogar en igualdad de condiciones con los discursos estéticos europeos de su tiempo. Su legado, interrumpido de forma prematura, constituye un referente imprescindible para comprender la evolución de la música contemporánea en el último cuarto del siglo XX.
Paco Yáñez


