Roberto Loreggian y las ‘Ocho grandes suites’ de Haendel

HAENDEL:
Ocho grandes suites para clave (HWV 426-433). Roberto Loreggian, clave. DA VINCI CLASSICS (2 CD)
Haendel gozó desde su juventud de una magnífica reputación como intérprete virtuoso de instrumentos de teclado. Y Mainwaring, su primer biógrafo, sentenció que “su principal ejercicio y mayor maestría fue en el órgano y el clave”, recogiendo diversas anécdotas con ello relacionadas. Aunque no compuso sistemáticamente a lo largo de su vida —lo más importante en cantidad y calidad es anterior a los 35 años de edad—, las obras para clave constituyen un nutrido capítulo en su catálogo, si bien la mayoría de las entradas corresponde a obritas breves (fugas, transcripciones de arias, movimientos sueltos y de danzas y un puñado de minúsculas obrecillas destinadas a los relojes musicales tan de moda en su tiempo).
Lo más sustancioso corresponde a las suites y, dentro de éstas, brillan con luz propia las denominadas Ocho grandes suites (“su mejor y más madura obra para el instrumento”, según T. Best). Publicadas bajo su supervisión en 1720 tras una primera edición pirata y con pie de imprenta falsificado (no era la primera vez que Walsh padre lo hacía con obras de Haendel) del año anterior.
El veterano clavecinista italiano Roberto Loreggian ya se había enfrentado a la música para clave del Sajón, con una amplia participación en la edición Brilliant de su obra quasi-completa (2016). Hoy da el paso definitivo presentando su visión de las Ocho grandes suites.
Poseedor de una depurada técnica, estamos ante una interpretación madura, reflexiva, reposada. Con tiempos moderados —quizá excesivamente en determinados momentos—, sobrio y cuidadoso en la ornamentación, Loreggian llega a la esencia de la música, que fluye con naturalidad y desenvoltura. La toma de sonido, excelente, proporciona una saludable sensación de cercanía. Nos atrevemos a decir que es de lo mejor que ha registrado Loreggian.
Mariano Acero Ruilópez


