RAIMAT / El Raimat Arts Festival acerca la música a un entorno privilegiado

Raimat Arts Festival. 10/11-X-2026. Xavier Sabata, contratenor. Francisco Poyato, piano. The Cramer Quartet. Elisabet Franch, flauta. Obras de Schubert, Haydn, J.S. Bach, Debussy.
El Raimat Arts Festival ha llegado a su quinta edición consolidando las premisas que lo convierten en un evento multidisciplinar singular. Poner en valor el territorio de Raimat, con su trasfondo arquitectónico, su centenaria tradición vinculada a los viñedos, el paisaje, la gastronomía y por supuesto la música, permite proteger y difundir un legado y un patrimonio con un pasado que se remonta a siglos de historia. Con el motor económico que gira en torno a Raimat y un nutrido mecenazgo, la música se convierte durante unos días en epicentro para confeccionar un relato cuidadosamente trazado por su director artístico Joan Plana y por supuesto, por Elena de Carandini Raventós, presidenta de la Fundación Comunitaria Raimat Lleida y alma mater del certamen. Recordemos que su bisabuelo, Manuel Raventós Domènech, quien fue responsable de las bodegas Codorniu, compró en 1914, más de tres mil hectáreas de terreno árido y un castillo semiderruido del siglo XII, debidamente restaurado con posterioridad, y construyó cien kilómetros de acequias, asfaltó carreteras y llevó agua al lugar. En los últimos años, Raimat se ha convertido una bodega pionera en viticultura regenerativa, con un sistema de humedales que contribuyen a favorecer la biodiversidad del entorno.
El Festival, celebrado entre los días 8 y 11 de octubre, tuvo durante el fin de semana una triple propuesta. La flautista Elisabet Blanch, fue la encargada de ofrecer cuatro conciertos en significativos espacios situados aire libre; Xavier Sabata y Francisco Poyato interpretaron el ciclo de lieder Winterreise, obra que les ha acompañado a lo largo los últimos ocho años; por último, The Cramer Quartet presentó en Europa The Seven Last Words Project.
Las bodegas de Raimat se convirtieron en sala de concierto para la audición del Winterreise. Desde que escuchamos por primera vez a Sabata afrontar el ciclo schubertiano (Sala de Oriol Martorell de L’ Auditori de Barcelona en mayo de 2018), la base estructural de la interpretación de este “viaje” se ha mantenido inamovible; textura de voz refinadísima y una visión melancólica para afrontar este tormento existencial que se sucede a lo largo de la solitud del viaje. Un trayecto por unas emociones encadenadas que culminaban con la desolación que aflora en Der Leiermann. Pero Sabata ha ahondado más en la percepción intimista, en las dinámicas menos acentuadas, sublimando momentos como los célebres Der Lindenbaum, Die Post o Frühlingstraum. El dramatismo que insufló en aquella versión escénica representada el 28 de marzo de 2021 en el Caixa Forum resultaba ahora menos evidente; la pureza de una voz más sólida en el registro medio, el control del agudo nunca forzado, y aquella maestría en el fraseo le han hecho virar hacia una visión menos melodramática y más profunda, si cabe, para aprehender el sentido de la palabra y la música. La compenetración con el piano de Francisco Poyato resultaba absoluta; su acompañamiento se entregó desde el inicial Gute Nacht a complementar el trabajo de la voz, hacia la búsqueda de una versión que recalara en la reflexión y el intimismo poético. Un Schubert profundamente reflexivo.
El Cuarteto Cramer se encuentra en plena interpretación de los 68 cuartetos de Haydn, un reto que culminará en 2032 coincidiendo con el tricentenario del nacimiento del compositor austríaco. Su trayectoria se ha desarrollado preferentemente en Estados Unidos, y sus vínculos con Joan Plana, director artístico del festival afincado en Nueva York, han permitido escuchar The Seven Last word Project en la Iglesia Raimat.
Con el soporte visual de la proyección videoarte de la italiana Camilla Tassi, residente también en Nueva York, la música se conjuntó con imágenes vanguardistas en tonos grises, negros y blancos, fondos arquitectónicos difuminados, e imágenes digitales inmersivas que nunca enturbiaron el discurso musical. Buen complemento estético para cada una de los siete cuartetos que escribió Haydn dedicados a las Siete últimas palabras de Cristo en la Cruz, complementados por las composiciones escritas por grandes nombres de la música contemporánea americana: concretamente, Jessica Meyer, Colin Jacobsen, Reena Esmail, Tania León (la prestigiosa directora y compositora afincada en Nueva York), Nico Muhly (con dos ópera comisionadas por el Metropolitan), Paola Prestini o Caroline Shaw (Premio Pulitzer 2013). Dos horas de música sin interrupción, en las cuales se produjo un sugerente diálogo entre lo clásico y lo contemporáneo, con la calidez que proporcionan las interpretaciones realizadas con instrumentos de época. Cabe destacar el trabajo de las violinistas Jessica Park y de Kate Goddard, el refinamiento de la viola de Maren Rothfritz y la gran labor de Michael Unterman al violonchelo.
El Festival programó cuatro breves conciertos protagonizados en distintas ubicaciones por la flautista Elisabet Franch; la ermita, las viñas, el Raimat lab fueron enclaves donde se sucedieron sus bellísimas interpretaciones: Partita para flauta sola de Bach, Syrinx de Debussy, adaptaciones del Capricho nº 24 de Paganini y del mozartiano Là ci darem la mano de Don Giovanni…
Un certamen que el próximo mes de enero, bajo iniciativa de la Fundación Comunitaria Raimat Lleida, ampliará su mirada hacia la Vall d’Aran, con la celebración de la primera edición del Aran Arts Festival.
Lluís Trullén
Fotografías David del Val.


