¿Por qué no les preguntan a los niños?

¿Por qué no les preguntan a los niños?

Marlén y Olmo Valiente Peregrín (11 y 13 años) conversan con su abuelo, Fernando Peregrín Gutierrez sobre la Petita Flauta Màgica del Liceu (13 de diciembre de 2020).

Muchos grandes teatros internacionales de ópera tienen o están en fase de lanzamiento de proyectos para captar nuevos espectadores entre niños y jóvenes. Para ello, se suelen crear comités de expertos que rara vez incluyen especialistas en pedagogía musical para niños y adolescentes. Lo más frecuente es formar estas comisiones con compositores, cantantes, directores de orquesta, gestores culturales y otros especialistas más o menos ligados al teatro lírico. Incluso se recurre a nuevos perfiles de comunicadores, como los youtubers dedicados a la difusión de la ópera en internet y otros aficionados que dan a conocer óperas en las redes sociales.

Todos estos comités tienen en común que están formados por adultos que piensan, de buena fe seguramente, que saben lo que conviene hacer para que un niño o un joven se sienta atraído por los espectáculos de ópera y se convierta así en futuro espectador habitual del teatro lírico.

Los resultados de esos planteamientos y su ejecución en los escenarios son muy variables y no es fácil lograr unos espectáculos que puedan enganchar a todos los niños y jóvenes por igual. Cada niño y cada joven se sentirá seducido por una de las muchas facetas propias de las representaciones de ópera, y por tanto, no habrá una manera única de lograr el fin propuesto. Mas hay límites que no deben sobrepasarse para complacer a toda costa a los espectadores juveniles. Así, por ejemplo, no se debería confundir la ópera, con todas sus convenciones y características propias, con otros géneros teatrales o musicales en aras de buscar similitudes con lo que las nuevas generaciones pueden  contemplar habitualmente  en televisiones, cines y pantallas de ordenador, teléfonos móviles y consolas de videojuegos.

Pero tengo para mí que lo más importante y sencillo sería preguntarles a los niños y jóvenes con alguna experiencia en adaptaciones juveniles de grandes obras del repertorio lírico lo que desean ver y oír en una función de ópera pensada para ellos.

Y eso es lo que he intentado hacer en esta conversación con mis nietos Marlén (11 años) y Olmo (13 años) tras asistir juntos a una producción de La flauta mágica de Mozart–titulada La petita flauta màgica— para niños en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona.

Abuelo: Antes de empezar, creo que deberíais contar algo sobre vuestras experiencias con las adaptaciones de óperas para niños y sobre lo que sabéis de La flauta mágica de Mozart.

Marlén: A mi personalmente me gustaron todas [Nota del abuelo: La cenerentola per i bambini en La Scala, El joven barbero de Sevilla en el Liceu, La Flûte enchanatée pour enfants en Grenoble], porque tienen unas historias que se cuentan disimuladamente cantando y con los cambios de escena. En cambio, La Petita Flauta Màgica no la comprendí. Aunque era una versión para niños me pareció demasiado infantil aunque algunas escenas eran serias y entretenidas.

Olmo: Aunque fuese una versión adaptada para niños era demasiado infantil y la otra adaptación de La Flauta Mágica para niños en Grenoble  fue mucho más divertida y entretenida. Y la que vimos en Dubai para mayores, me gustó mucho también y me lo pasé muy bien.

Abuelo: ¿Qué os pareció el público que visteis en el Liceu? ¿Eran niños muy pequeños para llevarles a aprender a ver ópera? ¿Pensáis que debería haber habido un descanso en el medio de la representación, pues una hora y media seguida es muy largo para niños pequeños?

Marlén: Todos los niños estaban al final en brazos de sus padres.  A mí me parecía que los niños se aburrían o tenían miedo. La ópera se les hizo muy larga por eso los niños estaban en brazos de sus padres. Yo creo que sería más fácil para ellos si hubiera habido un entremedio.

Olmo: Pensé exactamente como Marlén, la ópera se hizo muy larga y al no haber pausa cuando más de la mitad del público eran menores de edad por no decir que eran menores de 8 o 10 años se hacia más aburrido aún para la mayoría del conjunto de la gente en la sala.

Abuelo: ¿Qué os pareció la adaptación? ¿Demasiado infantil? ¿Muy pobre de recursos? ¿Muy simple y poco llamativa?

Marlén: Yo creo que la ópera era demasiado infantil. A mí que tengo casi 11 años me pareció aburrida y simple. No se veía claramente los cambios de escena, ni los personajes buenos y malos. Encima fue una ópera tan infantil que los personajes parecían ingenuos.

Olmo: La adaptación fue demasiado infantil y no se distinguía bien los buenos y los malos (incluso en un momento “Sarastro” era el malo y la “Reina de la Noche” era la buena) y para rematarlo todo se sumaba la pobre actuación de los participantes de esta ópera (salvo “Papageno” que no estuvo nada mal). [Nota del abuelo: en realidad, el espectáculo se titulaba Las aventuras de Papageno]

Abuelo: ¿Qué os pareció que no hubiera orquesta sino sólo dos instrumentistas que tocan a un lado de la escena? ¿Y que no hubiese coros, que son tan bonitos en La flauta mágica?

Marlén: Al ver que no había orquesta ni coro entristecí. Aunque al final, los músicos tocaron bien para ser sólo dos, con cuatro instrumentos (celesta, gran piano, flauta travesera, y una hoja de metal). Los decorados eran demasiado simples y se perdía la magia del cuento al ver que eran aburridos. Las proyecciones no estuvieron mal, pero eran pequeñas.

Olmo: No había ni orquesta ni coro aunque los músicos tocaran bien. La música se oía bastante baja y en un momento de la ópera hay un coro que tiene que cantar el nombre de “Sarastro” y eso faltó también. La decoración fue directamente lamentable ya que sólo había un par de cajas de pájaros falsos y un árbol en el que, si se ahorcaba “Papageno”, iba a seguir tocando el suelo y encima el árbol era de plástico, así que se lo hubiese cargado de todas formas.

Abuelo: ¿Os pareció bien que hubiese tan pocos cantantes? Que la misma soprano hiciera de “Las tres damas” de la “Reina de la Noche”, de la “Reina de la Noche” y de “Papagena”, ¿os pareció bien o tal vez algo pobre? ¿Qué pensáis de que no salieran los “Tres muchachos” que ayudan a “Pamina” y a “Papageno”?

Marlén: No me gustó que la “Reina de la Noche” también hiciese de “Papagena” porque me las imaginaba con diferentes voces. La obra original tiene unos veinte cantantes y al quitar esos cantantes la ópera era pobre y demasiado sencilla. Eché en falta a los “Tres muchachos”.

Olmo: Primero de todo no había más de 10 personas que participaban en la actuación (contando a los dos músicos) y tengo la teoría que les faltaba presupuesto, ya que varios actores y actrices hacían varios papeles. Pero la falta de dinero es comprensible ya que el mundo entero está pasando por una crisis económica y sanitaria.

Abuelo: Ahora toca decir vuestra impresión sobre los cantantes. Por este orden: “Pamina”, “Papageno”, “Tamino”, “Monostatos”, “Sarastro”, y la “Reina de la Noche”, que también hacía de “Papagena”. ¿Os gustó más cómo “Papagena” o como “Reina de la Noche”?

Marlén: “Papageno” me pareció el mejor de todos porque encajaban en el rol perfectamente, era gracioso, tenía potencia en su voz de barítono y actuaban bien. Después sería “Pamina”, ella tenía una voz suave y melodiosa. “Monostatos” sería el siguiente en la lista, él era un tenor con un toque de humor. “Tamino” y “Sarastro” me parecieron aburridos, sin encanto y “Sarastro” sin misterio ni grandeza. Faltó la primera aria de la “Reina de la Noche”.

Olmo: Primero de todo voy a hablar de “Pamina”, me pareció que cantaba bien y no actuaba tan mal, así que es un 7/10. Luego “Papageno”, que es el único que lo hizo todo bien porque tenía buena voz y su actuación se adaptaba al estilo de la ópera a la perfección (aunque no me gustase el estilo de la ópera, ya que era muy infantil). Pero de vez en cuando exageraba un poco los gestos, así que le doy como a “Pamina”, un 7/10. Ahora “Tamino”: era un personaje sin más ya que no destacaba en nada, no actuaba ni bien ni mal y para mí era bastante soso, con lo cual le doy un 5/10, un aprobado por los pelos. “Monostatos” es un personaje secundario ya que no tiene mucho protagonismo y en esta actuación tiene maquillada la piel de azul y aunque se dice que su color de piel es negro; en resumen, un 4/10 porque no me gustó ni su voz ni su forma de actuar. “Sarastro” fue casi invisible y no tenía voz de autoridad ni imponente, para mí fue el peor de todos, así que le doy un 3/10 por haber aparecido en la ópera un par de veces, porque si no sería un 0. Por último, la “Reina de la Noche” me ha parecido bastante mala pero no al nivel de “Sarastro” aunque en ningún momento parece cruel o mala, así que le doy un 4/10.

Abuelo: ¿Qué os parece que cantaran en catalán y no en el alemán original? ¿Preferís cómo suenan las árias y los conjuntos en alemán y por qué? ¿Suena igual de amenazadora y cruel con su hija la “Reina de la Noche” en catalán que en alemán?

Marlén: El alemán es una lengua agresiva y con poder para cantar las canciones y el catalán es una lengua que no suena tan contundente. En algunas canciones faltaba fuerza al cantar. La “Reina de la Noche” al cantar “Der Hölle Rache” tiene que tener una voz amenazante y el catalán no es la lengua que encaja en esta ópera.

Olmo: Este me parece el error más grave de toda la actuación, pero se puede entender porque es una versión hecha para niños de Cataluña. Mi consejo sería que para la próxima vez hiciesen el diálogo en catalán pero las canciones en alemán ya que por ejemplo la “Reina de la Noche” suena más mala y cruel en alemán que en catalán.

Abuelo:  Decid en unas pocas palabras vuestra impresión final y si os gustó o no. Sobre todo, si os divertisteis o no.

Marlén: A mi no es que no me gustó del todo, sólo que tiene muchos defectos que mejorar, aunque por el resto me gustó algo, yo le daría un 6 de 10.

Olmo: Me pareció aburrido y no me gustó nada. En resumen, le daría un 5/10 como mucho.